Esa sociedad intencional

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Los mercados libres se crean y funcionan dentro de un cierto tipo de sociedad y no al revés. Los mercados libres, por buenos que sean, no crean a esa sociedad, son solamente una consecuencia.

La aclaración sería innecesaria de no ser por la creencia de que dejando funcionar a los mercados libres, eso es suficiente como para tener a una sociedad también funcionando de buena manera. La libertad económica es una de las manifestaciones de la libertad, no la única.

En otras palabras, ¿quiere usted tener libertad económica? Pues entonces ponga atención en el resto de las libertades y, aún más, en la porción moral de la sociedad.

Ninguna de las libertades podrá mantenerse sin el «soporte de sanciones legales y morales, diseñadas para» obligar a las personas a cumplir sus promesas y «regresar el costo de la mala conducta al que lo causa», como escribió R. Scruton.

En otras palabras, quien solo pone atención en la libertad económica y sobre ese eje construye su idea de la sociedad deseable, olvida los cimientos sobre los que esa libertad se sostiene. Principalmente un marco moral y legal sólido que guía a esa libertad por medio de la responsabilidad.

Esto me lleva a una consideración aparentemente ajena a lo anterior, el reconocer la complejidad de la sociedad y su fragilidad.

Las conductas libres de los miembros de una sociedad tienen efectos que van mucho más allá de sus intenciones y, peor aún, los resultados de esas acciones pueden ser con frecuencia diferentes e incluso opuestos a los propósitos buscados.

Para entendernos. Las intenciones egoístas de algunos pueden tener efectos benéficos en el resto, así como las intenciones altruistas de otros pueden tener efectos dañinos en los demás. También, nuestras acciones tienen efectos adicionales a los de los resultados logrados.

El resultado neto acumulado de todo eso es la sociedad como existe en un momento dado y que siempre está en movimiento. Millones de personas y sus acciones, incluyendo las de hace siglos, han producido a la sociedad actual que se mueve hacia adelante. Ignorar esto lleva a errores.

Nunca, nadie, en ninguna parte, podrá sustituir la totalidad de la sociedad como existe ahora en algún lugar y en algún momento, con su proyecto total de una sociedad mejor. Es imposible que alguien diseñe intencionalmente una sociedad integralmente desde cero y, si lo hace, su diseño será una monstruosidad solamente posible anulando las libertades.

La sociedad como existe en un momento y lugar nunca fue deliberadamente diseñada por alguien, no fue construida en apego a un proyecto intencional, no es la consecuencia de un plan premeditado.

Simplemente es la consecuencia de las acciones de millones que usando su libertad construyeron sin ninguna preconcepción ni intención la compleja sociedad en este momento y que nunca suspende su movimiento. Es realmente el resultado espontáneo de elementos que en conjunto hicieron al total de la sociedad.

Esto es lo que hace imposible que pueda tener éxito la idea de diseñar una sociedad intencionalmente según un proyecto preconcebido. Ese diseño deliberado no puede sustituir la creación espontánea de millones de aportaciones parciales durante siglos y sus resultados netos de ensayo-error.

Tal es el obstáculo que enfrentan las escuelas socialistas que tienen la intención de crear desde cero a una mejor sociedad según su teoría. Y, si lo intentan, producirán efectos adicionales, imposibles de prever y negativos a pesar de sus buenas intenciones.

Pero también, es el obstáculo que enfrentan quienes solamente apoyan al libre mercado y sobre él pretenden fundamentar el diseño de una sociedad entera, en la que la libertad sea todo y se requiera la ausencia de toda autoridad que no sea la de acuerdos voluntarios mutuos. Otro caso de buenas intenciones y efecto colaterales indeseables.

Mi punto es simple: la sociedad en la que vivimos ahora mismo no es una obra intencional y deliberada creada por un plan maestro premeditado de antemano. 

Al contrario, es un resultado espontáneo acumulado de acciones personales desde tiempos indeterminados, que siguen incorporando acciones acertadas y desacertadas, buenas y malas, con resultados que van más allá de las intenciones particulares buscadas.

No es una idea nueva:

«[…] nuestra propia república estuvo basada en el genio, no de un nombre, sino de muchos; fue fundada, no en una generación, sino en el largo periodo de varios siglos y muchas generaciones de hombres […] nunca ha vivido un hombre poseedor de tan gran ingenio a quien nada pudiera escapar, tampoco podrían los poderes combinados de todos los hombres viviendo en un momento producir todas las provisiones necesarias para el futuro sin la ayuda de la experiencia real y la prueba del tiempo». Catón, De republica, citado en L. Infantino Ignorance and Liberty

Resulta curioso, por ende, el que en nuestros tiempos sobreviva esa idea de imponer el nuevo orden de una sociedad diseñada ex-profeso con las más admirables intenciones, y que, al imponerla, destruya la obra de todas generaciones anteriores produciendo lo natural, una sociedad monstruosa.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.

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