Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Beneficiosa Competencia
Selección de ContraPeso.info
1 febrero 1999
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: AmaYi
Catalogado en:


Hay grandes ideas en libros escritos hace decenas de años. Ideas que parecen aún no haber sido percibidas en toda su dimensión. Quizá es que son ideas demasiado adelantadas y su impacto inicial apenas comienza a realizarse.

Sea lo que sea, la idea de Bastiat presentada en esa carta es fascinante. Hace 150 años él planteó una idea profunda: si tienen éxito las ideas que desean anular a la competencia económica, ellas terminarán como víctimas de eso mismo que desean combatir.

El libro consultado para esta carta fue Bastiat, Frédéric (1996). ECONOMIC HARMONIES. (George B. de Huszar). Irvington-on-Hudson, N.Y. Foundation for Economic Education. 091061413X, chapter 10, Competition, pp 284 a 296. Frederic Bastiat (1801-1850), francés, economista, estadista y autor, fue líder del movimiento de libre comercio desde 1840. Su obra Les Harmonies Politiques fue publicado en 1850 con los diez primeros capítulos.

El punto de partida de Bastiat es reconocer que la competencia es una noción denunciada intensamente como negativa.

Las críticas a la competencia generalmente van acompañadas del calificativo anárquica. Por tanto, como inicio de la sorprendente idea de Bastiat, se reconoce la serie de grandes críticas que recibe la competencia anárquica.

Quienes critican a la competencia, proponen ideas contrarias.

Ellos apoyan propuestas de organización, asociación y planeación. Esto significa que contra la competencia se ha propuesto como antídoto a la planeación de la economía.

Reconociendo la realidad de esas críticas, el autor inicia el desarrollo de su idea diciendo que no se ha puesto la debida atención en una realidad: la competencia significa libertad.

Si la competencia desapareciera, entonces el hombre sería esclavo y seguiría las instrucciones de otro.

Esto es cierto, incluso en asociaciones voluntarias de miembros, pues esas asociaciones competirían entre sí, según sus iniciativas propias, al igual que los individuos.

Competencia es la ausencia de opresión para que la persona haga eso que quiere realizar, sin que nadie decida por ella. Limitar la competencia es limitar la libertad.

Entonces, en el razonamiento lógico de Bastiat, es evidente que la libertad significa competencia. Si la competencia desaparece, surge la esclavitud sin remedio.

Anular la competencia es igual a anular el derecho y el poder de escoger, de evaluar, de comparar, es decir, destruir la razón, el pensamiento y, por tanto, al hombre mismo.

Necesariamente, por tanto, esos reformadores sociales que proponen la desaparición de la competencia están proponiendo en realidad la destrucción de la persona. Con la idea de querer salvar a la sociedad matan al individuo.

Ellos creen que el hombre es la fuente de todos los males, sin considerar que del hombre provienen también todos los bienes.

La competencia es la ausencia de un poder arbitrario que juzgue y evalúe todos nuestros intercambios. Los hombres con nuestra libertad hacemos intercambios entre nosotros, sin intervención de autoridad alguna y, así, competimos entre nosotros, comprando y vendiendo.

Esa libertad y esa competencia, dice el autor, no pueden ser eliminadas totalmente, siempre existirán de alguna manera. Lo único que podemos hacer es analizar si la competencia produce felicidad o miseria.

La respuesta de Bastiat es directa. Quienes dicen que la competencia es causa de miseria están equivocados. Esto es fácilmente demostrable viendo las diferencias entre habitantes de países en los que existe competencia y en los que ella no existe.

Donde hay un régimen de competencia las diferencias entre los habitantes son mucho menores que en esos lugares donde la competencia no existe.

Si viviésemos en aislamiento individual, nuestro consumo sería igual a lo que pudiéramos producir. Pero dentro de la sociedad tenemos más posibilidades de consumo que en esa situación de soledad. Esta maravillosa situación es la que quieren destruir quienes pretenden anular a la competencia.

Sobre las ideas anteriores, Bastiat expone su idea central y la expresa genialmente.

Dice el autor que nos debemos preguntar cómo es posible que después de intercambiar bienes y servicios, de manera pacífica y comparando sus valores, terminemos consumiendo más de lo que cada hombre pudiera producir individualmente en cien años.

Esta maravillosa situación es producida por

• Uno de esos dos elementos es la fuerza egoísta e individualista de cada hombre. Es el elemento que nos inclina a buscar nuestro beneficio propio y personal, a monopolizar nuestros logros.

• El otro elemento es la competencia misma, que introduce una fuerza humanitaria, contraria al elemento egoísta. La competencia difunde entre la sociedad los logros personales y beneficia a todos.

Actuando en conjunto ambos elementos producen armonía social y son causa de felicidad.

Esto es evidente en la conducta del productor, pues él por naturaleza se opone a la competencia y le sería de más beneficio un sistema restrictivo de comercio. Por tanto, aislar un elemento de otro conduce a situaciones desastrosas.

Asombra, por tanto, la miopía de quienes en nombre de la igualdad combaten a la competencia, sin darse cuenta que así dejen libre de toda restricción al elemento egoísta.

En las partes siguientes Bastiat continúa su descripción del funcionamiento de la competencia y que le sirven para probar su idea.

Donde existiera un monopolio, allí se exigirían los mayores precios posibles, lo que lastima a los hombres. Pero ese egoísmo del monopolio desaparece con ese segundo elemento, la competencia: otros productores atraídos por el primer elemento, su interés personal.

Nuestro interés personal nos mueve a entrar a áreas en las que vemos promesas de grandes beneficios personales y, por causa de la competencia, se anula cualquier ventaja anormal de la que disfrutaría un fabricante único en un régimen de restricciones competitivas.

Más aún, nuestra desigualdad es la que nos mueve a la igualdad. Las personas son atraídas hacia donde obtienen las mayores recompensas posibles y, actuando así, sin quererlo ni desearlo, promovemos el bien común gracias a la competencia: esos dos elementos trabajando en conjunto.

Termina Bastiat afirmando que ésta es una de las fallas de las teorías socialistas, pues ellas sólo han visto la superficie de las cosas.

Ellas encabezan una lucha que no tiene sentido, pues luchar contra la competencia es luchar contra la libertad.

Luchar contra la competencia es no darse cuenta que así se deja libre y sin restricción alguna al elemento egoísta de los hombres, sin el freno saludable que esa competencia impone.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



1 comentario en “Beneficiosa Competencia”
  1. Contrapeso » Lavoie, México y la Economía Democrática




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