Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Capital e Inversiones
Eduardo García Gaspar
6 mayo 2002
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Digamos que el negocio de usted es clavar clavos. Eso es lo que hace usted solo para ganarse la vida. Hay otras personas que quitan clavos, que hacen clavos, que levantan paredes, que sierran madera… en fin.

Usted clava clavos como forma de vida. Pero como está usted en una etapa muy vieja de la historia, aún no hay martillos (sí, es un supuesto nada más).

La única manera de clavar clavos es usar rocas y piedras para con ellas pegarle a los clavos. El sistema no es muy bueno y hay muchos errores y falta de calidad.

Entonces usted tiene una idea e inventa el martillo, primitivo al principio y luego más refinado cada vez. Con el martillo usted eleva el número de clavos clavados y reduce los clavos mal clavados.

Por eso, usted gana más dinero que antes, cuando usaba piedras en lugar de martillos.

Usted no cambió, es el mismo, con igual fuerza física. Lo único que ha pasado es que ahora usted tiene una herramienta, el martillo. Inventarlo no fue sencillo.

Usted tuvo que dejar de trabajar quizá un par de semanas durante las que no ganó dinero, pero esa inversión valió la pena a la luz de los mayores rendimientos futuros. En vez de clavar veinte clavos efectivos por hora con las piedras, ahora usted clava sesenta y casi sin errores.

¿No fue una gran idea invertir un par de semanas para inventar el martillo? Bueno, pues el martillo se llama capital.

Usted ha creado capital, una máquina para clavar. Años más tarde, aprovechando la electricidad, usted inventa el martillo eléctrico que clava uno cada tres segundos. El resultado de ese nuevo martillo es más ingresos para usted.

Gracias a esa herramienta usted es más productivo: hace más con sus mismos recursos físicos, excepto que ahora tiene una herramienta. Usted antes era medio pobre y quizá ahora sea un afortunado burgués con una casa muy aceptable y con los hijos en la escuela.

Esta simplificación del proceso permite ver la clave del remedio a la pobreza: crear y acumular capital. Y esto nos lleva a tener que definir al capital, lo que ahora resulta más fácil.

El conjunto de herramientas de trabajo forma una parte del capital: ese martillo, la MacIntosh en la que escribo esto, el carro con el que voy a visitar clientes, en fin muchas cosas, como bulldozers, elevadores, excavadoras, embotelladoras de sabrosas cervezas.

Otra parte del capital es la investigación y el desarrollo de esas máquinas e instalaciones que sirven para hacer más cosas. Se necesita tiempo para inventar y tiempo para estudiar y capacitarse en cómo hacer más y mejores cosas.

También esto es capital. Y eso me lleva a otra parte del capital, la preparación humana. Las personas capacitadas, entrenadas y educadas son parte del capital porque esa preparación ayuda enormemente a hacer mejores cosas.

Las otras partes del capital son las más conocidas, me refiero a los fondos y dineros necesarios para hacer las herramientas, levantar las instalaciones, educar a la gente e inventar mejores métodos.

El efecto del capital es elevar los ingresos de las personas y bajar los costos de lo producido. Imagine usted lo que cobraría usted por cada clavo clavado sin martillo y lo que cobraría haciéndolo con un martillo eléctrico. La oferta de clavar se eleva y necesariamente baja su precio, lo que beneficia a todos.

Esto no es secreto y, a pesar de eso, nos empeñamos en ignorarlo.

Para remediar la miseria, la pobreza, la desigualdad de ingresos, lo que hay que hacer es muy sencillo: crear condiciones en la sociedad para que se forme y acumule capital, ese conjunto de dinero, herramientas, tiempo, diseño, educación y demás que hace posible la elevación de lal productividad personal.

Y vaya de paseo a las regiones en las que más pobreza hay. Allí verá que en el fondo la razón de su retraso es la falta de capital, la existencia de regímenes inestables con gobernantes caprichosos, de falta de libertad, de falta de seguridad en la propiedad.

Porque el capital ama la paz y la tranquilidad, ama la seguridad y odia la inestabilidad. No, el remedio a la miseria no es eso de una más justa distribución de la riqueza, sino una mayor formación de capital.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Capital e Inversiones”
  1. luis Dijo:

    me parece muy bien lo que expresan en esta página y creo que tienen razón con lo que dicen





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