Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Somos Tan Tontos
Eduardo García Gaspar
19 diciembre 2002
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Recientemente han sucedido dos cosas similares en el mundo. Las dos relacionadas con la publicidad del tabaco.

En México, los cigarros ya no podrán anunciarse en medios electrónicos y en la Unión Europea tampoco, ni siquiera en periódicos.

La intención de esas medidas es la de evitar que se amplíe el consumo del tabaco, al que se juzga un producto que es dañino para la salud.

Desde luego, todo lo que sabemos hasta ahora indica que efectivamente el tabaco produce daño corporal. Ese daño corporal es mala noticia para los sistemas de salud para los que representa un gasto adicional, el cuidado de los padecimientos producidos por el cigarro, pero es una buena noticia para los fondos de pensiones que así tendrán menor presión financiera por una expectativa de vida menos extensa.

Sea lo que sea, la prohibición de la publicidad y la promoción del tabaco es una medida regulatoria gubernamental que tiene como objetivo el reducir el consumo de un producto al que se ha juzgado dañino.

La medida regulatoria, desde luego, tiene un sabor agradable para todos y muestra a un gobierno que luce preocupado por la salud de las personas. Igualmente resplandeciente aparecería un gobierno que tomara medidas como la del uso obligatorio de cinturones, lo que sabemos tiene el efecto neto de reducir las probabilidades de muerte para quienes lo usan.

Podríamos proyectar estas medidas a otras posibilidades, como la de lanzar regulaciones acerca del contenido de grasas en los alimentos, lo que comprimiría los niveles de colesterol y, con eso, abatiría en algún monto las enfermedades circulatorias.

Medidas de ese tipo, le digo, tienen un valor público alto. Muy pocos serían los que se arriesguen a expresar opiniones abiertas en contra de decisiones gubernamentales como la de la prohibición de la publicidad de cigarros.

Sin embargo, en una segunda opinión, las cosas no son tan claras como aparecen en la superficie. Hay bastante más en el fondo.

Y una de esas cosas que están en el fondo es algo profundamente molesto e insultante para cualquier persona. Eso que es molesto es insultante para cualquiera es la hipótesis de la que necesariamente partes medidas como ésa.

Es decir, para decidir el establecimiento de una medida que prohíba la publicidad del cigarro o de cualquier otro producto que se juzgue dañino, es necesario tener alguna idea sobre cómo somos los seres humanos.

Esto es obligatorio aunque no nos demos cuenta de ello. Para decidir una disposición legal es absolutamente indispensable que creamos algo acerca de la naturaleza humana. Eso que creen los que emitieron esa medida acerca de los seres humanos, mucho me temo, es algo muy poco halagador para la humanidad.

Creen que somos bastante tontos y que la publicidad tiene un poderoso efecto sobre nosotros, el suficiente como para hacernos consumir productos sin que los queramos conscientemente. Esto es muy molesto y puede conducir a situaciones que a la larga produzcan estupidez en las personas.

Si tenemos a una autoridad que se erige en vigilante de nuestra seguridad y quita de nuestro alrededor todo lo que ella cree que nos hace daño, necesariamente ello ocasiona una población infantil, con escasa responsabilidad personal y que no puede pensar por ella misma.

¿Quién es mejor, la persona que a pesar de la existencia de la publicidad de un producto nocivo evita su consumo, o la persona que no pasa por esa prueba?

Es parte de nuestra naturaleza humana el tomar decisiones con libertad y aceptar las consecuencias de esas decisiones. El que nos malcría quitando las oportunidades de decisión nos quita parte de esa naturaleza humana y fomenta así la irresponsabilidad.

Los humanos nos hacemos fuertes en el ejercicio de la libertad y los mandatos que ella implica y quien nos quita siquiera una parte de esa libertad nos retira una parte de nuestra esencia.

Quitar del medio ambiente las supuestas tentaciones de la publicidad tabacalera necesariamente parte del supuesto de que la humanidad es poco responsable y se le debe tratar más como un infante que como un adulto. Y lo que eso produce es una serie de hombres y mujeres menores de edad, que es la hipótesis de la que partieron erróneamente.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras