Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sentadote, Esperando
Eduardo García Gaspar
29 agosto 2005
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hace varios años, durante una comida, un amigo habló sobre religión y en esencia dijo lo siguiente,

“Pues yo no sé, pero a mí nunca me ha llegado ninguna explicación de eso de los mandamientos y por qué los debemos obedecer y tampoco nadie me ha explicado las virtudes y qué es lo que ellas hacen y tampoco me han informado de muchas de esas cosas que no se entienden del catolicismo, como lo de la soltería de los curas.”

Hace unos días, encontré una carta de un lector a un periódico, la que en esencia decía que

“muchos de los ciudadanos no conocemos a los candidatos a la presidencia en México, no sabemos su trayectoria, ni su calidad moral, tampoco sabemos cuál es el proyecto de nación que proponen, ni nos han informado de sus ideas…”

Ambas cosas tienen algo en común. Lo que expresaron mi amigo y el lector tienen un común denominador. Lo más sencillo de descubrir es una queja de desconocimiento y de falta de información. Son personas que manifiestan una preocupación. Quieren saber de algo que desconocen. Hasta aquí no hay problema y ellas merecen todas mis simpatías.

Pero hay algo allí que no había yo visto hasta que alguien hizo una observación genial.

En esa comida, poco después de que se había dicho eso, otro amigo abrió la boca y dijo algo como esto,

“Pues muévete y averigua las cosas por ti mismo, porque nadie va a ir a tu casa a contestar las preguntas que tienes. Sentadote, esperando las respuestas, te vas a quedar igual de ignorante que ahora.”

Hay una buena dosis de razón en esta observación. Si la persona se queja de desconocer algo y no ha hecho nada por remediarlo, la culpa es de ella y de nadie más.

El escritor de esa carta habla, por ejemplo, de no saber el proyecto de nación que proponen los candidatos. Eso es pereza de la más pura casta, pues al menos hay un libro publicado al respecto y buena cantidad de análisis sobre el tema.

Si la persona no los conoce, se puede quedar sentada esperando, que nunca le llegará esa información en un sobre a su casa. Igualmente, existe y está disponible una buena cantidad de información acerca de las dudas religiosas de mi amigo.

Hay libros buenos y malos, hay columnas buenas y malas, pero los hay. Quejarse de falta de información en esta época es algo poco creíble. El lector de esa carta dice que “no conocemos a los candidatos” en México. ¿De verdad? La actividad electoral en México empezó hace muchos meses, más de un año y alguien se queja de que no conoce a los candidatos. ¡Uy!

Ambas situaciones, la de mi amigo y la del lector de un periódico, son muestras de un síndrome para el que no conozco cifras de encuestas, pero que debe ser cuantitativamente importante: el desconocimiento de la materia simultáneo a la queja al respecto.

Me explico con un ejemplo: una persona afirma que durante 2004 la economía mexicana no creció y al mismo tiempo si se le pregunta a esa misma persona cuál fue la cifra de crecimiento, la desconoce. Igualmente, como ese lector que opina que no hay candidatos que hayan hechos propuestas políticas y al que también se le debe preguntar si conoce el libro de uno de los candidatos y las plataformas políticas de los partidos.

Si no se sabe el crecimiento de México y si no se han leído un par de cosas al respecto de las propuestas políticas, queda una sola explicación para la queja de esas dos personas.

La explicación a la que me refiero está expresada en una colorida palabra mexicana que mucho me temo no puedo reproducir aquí y que tiene sinónimos como pereza, haraganería, desidia, poltronería, holgazanería, indolencia y otras que dan la idea de esa palabra que todos conocemos.

Y ése es otro problema totalmente, no uno del que puede culparse a los demás y verse como inocente víctima de la falta de información.

Porque al final, digamos que si a una persona le interesa un tema, como el del celibato sacerdotal, ella puede acudir a una serie de fuentes que tratan ambos lados del asunto y lo hacen de manera seria logrando en la persona la posibilidad de una postura más o menos razonable.

No se trata de convertirse en un experto, pero sí de entender que existen materiales accesibles que los expertos han creado. La pereza es una causa de la ignorancia.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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