Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dos Canastas Nada Más
Eduardo García Gaspar
14 julio 2006
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Un socialista, me han dicho, es una persona que camina por la vida cargando dos canastas. Todo lo que encuentra lo pone en una de ellas dos. Una es la canasta de la derecha, la otra la de la izquierda.

Si se encuentra una naranja se ve forzado a escoger entre las dos canastas, pues no tiene una que diga “fruta”. Si está frente a Cervantes, de nuevo la misma situación, tiene ponerlo en una de esas dos canastas, pues no tiene otras que digan “escritor”, ni “genio”, ni nada más que sus dos canastas.

Más aún, el socialista de bolsillo, se considera como parte de la canasta izquierda y por eso pone allí a todos aquellos que también van por la vida con sus dos canastas. A los que tienen tres o más canastas, como no los entienden, los ponen en la canasta de la derecha, que es donde han colocado a todo aquello que no les simpatiza.

Allí están los empresarios, todos sin excepción, además de las multinacionales, la CIA a la que acusan de horrendos crímenes en Guantánamo.

Pero al que comete crímenes aún peores a unos metros de Guantánamo lo ponen en la canasta de los buenos, la de la izquierda, sin importar lo que haga. Su mundo es uno de dos canastas, la de los buenos y la de los malos. Y entonces entienden al mundo en ese sistema en el que los buenos deben vencer a los malos… claro que ellos han definido quién es el bueno y quién es el malo.

Su solución es simple: los malos deben desaparecer. Hay que aplastarlos en la lucha de los héroes contra los villanos. En la canasta de la izquierda hay también ideas.

En la derecha han metido todo lo que tenga que ver con la globalización, el libre comercio, la democracia liberal, la libertad de expresión. En la izquierda han metido a otras ideas, como el crecimiento del gobierno, los impuestos progresivos, el cierre de fronteras, el estado de bienestar.

Todo lo meten en una de esas dos canastas. También los países. Cuba está en la canasta de la izquierda, la de los buenos, no importa que lo que haga ese gobierno, bueno o malo. EEUU está en la canasta de la derecha, donde se pone todo lo malo, sin importar si lo que hace su gobierno es bueno o malo.

Colocan dentro de las canastas a grupos de personas, no a las personas individuales. No ven en los individuos, no les alcanza la vista.

A las personas, antes de meterlas a una de sus dos canastas, las clasifican en grupos. Todos los que ve como conservadores van a la de la derecha, sin importar lo que esas personas dicen. Los católicos son reaccionarios por definición también y van a la derecha. Los ateos a la izquierda. No permiten individualidades, ni sutilezas personales. La división es tajante. Los obreros, por definición, van a la izquierda, con el resto de los héroes.

No hay en ese mundo de las dos canastas posibilidad de diálogo porque los socialistas de bolsillo piensan que lo que uno dice es producto del grupo al que uno ha sido asignado por ellos. Consecuentemente, sólo hablan entre ellos, en una endogamia intelectual que degenera y acaba por explicar un mundo simplista, como de caricatura para niños aunque expresado en frases comunes que poco dicen.

En el mundo artificial creado por el socialista de bolsillo la posibilidad de análisis y raciocinio se ve asombrosamente disminuida. Todo es extremo y radical. No importa, por ejemplo, las evidencias que usted presente en defensa del libre comercio, que ellos dirán lo opuesto, sin contestar razonamiento con razonamiento, sino con argumentos de la lucha de un poder contra otro.

La consecuencia es seria, pues cuando alguien tiene dos canastas que explican al mundo entero y ellas están en lucha innegable, la única solución es la violencia, la revolución, la imposición forzada, lo que va en contra de la dignidad de las personas… pero eso no importa, porque para ellos no hay personas, sino sectores y grupos. Así, no hay posibilidad de dialogar, de intercambiar ideas, de avanzar en el conocimiento.

El de las dos canastas es el socialismo de bolsillo, el marxismo popular, y que padecen demasiados. Lo percibo como una tendencia humana natural, pero llevada a su más patológico extremo. Es afortunado que no todos los socialistas sean así de simples y pueda con ellos tenerse un diálogo de mayor provecho en busca de la verdad.

POST SCRIPTUM

• La Real Academia define endogamia como práctica de contraer matrimonio personas de ascendencia común o naturales de una pequeña localidad o comarca; actitud social de rechazo a la incorporación de miembros ajenos al propio grupo o institución; cruzamiento entre individuos de una raza, comunidad o población aislada genéticamente.

• Me recuerda eso que se cuenta de Marx, el que alguna vez dijo, “no soy marxista”, supuestamente refiriéndose a la falta de refinamiento en el entendimiento de sus ideas. Lo neto es que esas ideas, convertidas en creencias populares, están haciendo un daño severo.


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