Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Ser Un Conservador
Selección de ContraPeso.info
1 julio 2008
Sección: POLITICA, Sección: AmaYi
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Si el asunto se ve más a fondo, la verdad es que la tradicional división política de izquierdas y derechas es un artificio, pues lleva a mezclar posiciones más complejas, como las de los liberales, los conservadores y los socialistas. Esto y más nos hace ver Hayek en una parte de uno de sus libros, en la que justifica su posición, la de no ser él un conservador.

El ejercicio de Hayek es una gran ayuda para entender qué es el liberalismo, pero también el socialismo y el conservadurismo. La cruda forma de redacción de muchos califica sin razón a los partidos políticos en una dimensión de izquierdas a derechas creando una idea falsa en sus lectores. La sutileza del escrito de Hayek remedia eso y señala implícitamente el error frecuente de confundir a liberales con conservadores y separarlos de los socialistas.

La idea resumida esta carta es de Hayek, Friedrich A. von (1978). THE CONSTITUTION OF LIBERTY [1960]. Chicago. University of Chicago Press. 0226320847, Postscript, Why I am not a conservative, pp. 397-411.

El título del capítulo de la obra indica la posición del autor. Quiere explicar por qué no es un conservador.

La razón es la posición de los liberales, muchas veces asociados con los conservadores por oponerse a los ataques a la libertad.

No han tenido otra opción que hacer eso y por lo mismo suelen ser puestos en una misma categoría los conservadores y los liberales, cuando en realidad son muy diferentes.

El autor dice del conservadurismo es una actitud común de oposición a cambios drásticos, legítima y probablemente necesaria.

El movimiento opuesto al conservadurismo era el liberalismo, hasta el surgimiento del socialismo. La realidad es que esos tres movimientos son diferentes entre sí.

Su principal objeción al conservadurismo es su falta de dirección. No provee una dirección en la que debemos ir. Se resiste al cambio en direcciones indeseables, pero hasta allí. Retrasa, pero no previene y por eso los conservadores han sido arrastrados por caminos que no han seleccionado.

Socialismo, liberalismo y conservadurismo suelen ser colocados como puntos en una misma línea: los socialistas a la izquierda, los conservadores a la derecha y en algún punto medio, los liberales. Es realmente engañoso y si se deseara un gráfico, él sería el de un triángulo, con cada punta representando a esos tres movimientos… con los conservadores más cerca de los socialistas, entre los que están los proponentes de la tercera vía entre el socialismo y el liberalismo.

El conservadurismo, por tanto, no tiene una posición fija y se mueve con los vientos de cada momento.

La gran diferencia del liberalismo es que quiere ir en otra dirección y no quedarse estático. No es como el conservadurismo, algo que mire hacia atrás, todo lo contrario. Lo que el liberal desea hacer es quitar los obstáculos que impiden el crecimiento libre.

A pesar de esto, el conservador ha hecho un trabajo loable al señalar el respeto que debe tenerse por el valor de las instituciones creadas en el pasado. Sus observaciones son una gran contribución al entendimiento de la sociedad libre.

Pensadores calificados de reaccionarios han ayudado a entender el desarrollo espontáneo del lenguaje, la moral, la ley, las convenciones sociales, pero la admiración que muestran es sólo por el pasado. No tienen la misma actitud de entusiasmo ante el desarrollo espontáneo futuro.

Se refiere expresamente a pensadores como De Maistre, Coleridge, Bonald y otros, que en común manifiestan una actitud, la del miedo al cambio, la desconfianza en lo nuevo por el sólo hecho de serlo.

La actitud liberal es opuesta, confía en el cambio y está preparada para dejar que suceda a pesar de no saber con certeza a dónde conducirá. Es positivo el tener una actitud de precaución ante el cambio, pero los conservadores tienden a usar los poderes del gobierno para lograrlo y el liberal se opone a eso.

La mente conservadora se siente a gusto cuando percibe que alguien pone orden y es responsable de lo que acontece —siéndole muy difícil entender que existe orden en un proceso espontáneo que nadie domina.

Los conservadores desconfían de procesos libres, un sentimiento que está asociado a otros de sus rasgos: su cariño por la autoridad y su falta de entendimiento de las fuerzas económicas.

El conservadurismo no supone la existencia de principios abstractos ni de teorías generales que le permitan comprender los resultados de la libertad.

Regresa ahora el autor a un punto previo. Es característica de los conservadores dar el visto bueno a las medidas de la autoridad y su principal preocupación es que esa autoridad no sea debilitada. No consideran la posibilidad de que la autoridad se salga de sus límites y ataque la libertad.

El conservador estará inclinado a aceptar que los gobiernos utilicen la fuerza si eso es un medio para seguir por el rumbo que se considera bueno.

El socialista y el conservador tienen parecidos. Ambos se preocupan mucho por quién detenta el poder y poco por las limitaciones al poder de quienes gobiernan.

Socialistas y conservadores concuerdan en la bondad de usar a la coerción para forzar en otros los valores que ellos tienen.

Haber dicho que el conservadurismo no tiene principios no significa que no tenga convicciones morales. Las tiene y fuertes. De lo que carece es de principios políticos que le permitan solucionar el caso de personas que no piensan como conservadores y tener un orden social de convivencia y tolerancia.

Un liberal, por el contrario, piensa que las creencias morales y religiosas no son sujetos de coerción, algo en lo que socialistas y conservadores piensan diferente.

Los conservadores piensan que dentro de una sociedad existen personas superiores a otras, que deben tener gran influencia en su comunidad y ser protegidas. Por su parte el liberal reconoce la existencia de personas superiores, pero no cree que nadie tenga el poder para determinar quiénes son ellas.

Un conservador defiende la jerarquía social existente y desea proteger a quienes admira, mientras que el liberal cree que nadie debe ser protegido por el poder, ni merecer privilegios dados por el gobierno —ni monopolios, ni corporaciones, ni sindicatos deben ser ajenos a las fuerzas del cambio.

En cuanto a la democracia, los conservadores se engañan a si mismos.

Creen que los males de nuestros tiempos son provocados por la democracia, cuando en realidad un liberal piensa que son causados por gobiernos sin límites —el liberal piensa que nadie debe ser investido con poderes ilimitados.

El gobierno de las mayorías puede ser ilimitado también y ése es el peligro que el liberal reconoce.

Liberales y conservadores suelen coincidir en su deseo de evitar medidas colectivistas y dirigistas en el sector industrial, pero los conservadores hacen lo opuesto en el sector de la agricultura, tornándose proteccionistas y apoyando medidas socialistas.

El liberal tampoco quiere medidas de ese tipo en la agricultura ni en ninguna otra actividad económica.

Hay otra diferencia importante. Un liberal cree en el poder de las ideas, en su poder de largo plazo. Pero el conservador sostiene sólo las ideas que existen en un momento dado, heredadas del pasado, sin disposición a discutirlas y defendiéndose en la supuesta existencia de una inteligencia superior.

Es un defecto serio del conservadurismo, el rechazar nuevos conocimientos ante la posibilidad de que ellos pongan en tela de juicio algunas de sus creencias.

Relacionadas con lo anterior, están otras características del conservadurismo: su acerbado nacionalismo y su desprecio del internacionalismo.

No es sorpresa que los conservadores hagan de lado ideas por considerarlas no nacionales —no propias de su país, lo que lleva a coincidir con la mente socialista al hablar de, por ejemplo, “nuestra” planta productiva y caer en la coincidencia de querer dirigir centralmente a lo “nuestro”.

Es necesario establecer una diferencia entre nacionalismo y patriotismo. Se puede tener una actitud de aversión al nacionalismo al mismo tiempo que sentir respeto y cariño por las tradiciones del país.

El conservador, por su nacionalismo, tiende a ser imperialista al pensar que sus ideas son superiores y querer llevarlas a otros para ser civilizados como ellos —no al estilo del liberal que deja en libertad, sino por la fuerza.

Existe una dimensión, dice Hayek, en la que el liberal se encuentra entre el conservador y el socialista. El liberal está alejado del crudo racionalismo del socialista, cuya meta es destruir todo para construir una nueva sociedad sustentada en sus planes personales. En el otro extremo está el misticismo del conservador.

El liberal esta entre ellos dos, reconociendo que hay mucho que desconocemos y que existe incertidumbre y aceptando que existen instituciones y hábitos que vienen del pasado habiendo probado su valor sin ser totalmente racionales.

Un liberal no tiene conflictos con la religión y es de lamentar que existan algunas visiones liberales que se caractericen por su oposición absoluta a la religión.

El autor se detiene aquí para decir que ha explicado las razones por las que no es un conservador. Y reconoce al mismo tiempo que muchos pensarán que la posición que ha adoptada no es propiamente la de un liberal como se le conoce actualmente.

Por esta razón, es ahora el turno de explorar si existe un nombre que describa su posición liberal.

Para esto recurre a un poco de historia, alineándose con los liberales viejos. Gente como Lord Acton, Macaulay, Burke, Gladstone, Tocqueville, un grupo del que se sentiría orgulloso de pertenecer.

El liberalismo de hoy no es el de esos personajes, especialmente en los EEUU donde significa lo opuesto a lo que él desea.

Allí se ha acuñado el término “libertarian” para diferenciarse, pero la palabra es muy poco atractiva.

Confiesa que se ha devanado los sesos tratando de encontrar un apelativo, sin éxito, para describir a quienes creen en la vida, el crecimiento libre, la evolución espontánea.

Al respecto deben recordarse los “whigs” ingleses, quienes inspiraron lo que después fue conocido como liberalismo. Históricamente es el nombre correcto para las ideas que él sostiene, especialmente cuando se le agrega un adjetivo, el viejo “whig”.

Puede ser un apelativo para usarse, aunque no está seguro de proponerlo —quienes saben de la historia de las ideas reconocen de qué se trata y para el resto, la palabra no tiene connotaciones. Significa en resumen esa serie de ideas que se opusieron al poder arbitrario de los gobiernos.

[Es fascinante contrastar estas ideas de Hayek con las de Kirk, disponibles en La Idea Conservadora]

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



2 Comentarios en “No Ser Un Conservador”
  1. mafe Dijo:

    gracia por la pagina me sirvio mucho grax chau

  1. Contrapeso » La Idea Conservadora




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