Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Acción Equivocada
Eduardo García Gaspar
15 enero 2009
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Esta semana fue reportado algo en extremo interesante (El Universal, 13 enero 2008). La noticia decía que

“La Arquidiócesis de México dio su respaldo moral a los grupos laicos… para defender públicamente los preceptos de Dios inspirados en la doctrina cristiana…”

Haya allí, nada excepcional. Pero se agrega que ese apoyo incluye la idea de que

“deberían convertirse en partido político para defender enérgicamente y desde ámbitos de incidencia en las legislaciones por ejemplo, el derecho a la vida y la defensa de la familia”.

El reporte señala que,

“Hugo Valdemar, vocero del Arzobispado de México… dijo, ‘Si se quiere tener una mayor incidencia una opción debería ser conformarse en un partido político, pues como laicos no tienen ningún impedimento para participar en la vida pública o política del país aún declarándose abiertamente católicos, constitucionalmente no hay nada que les prohiba’”.

Es una noticia excepcional en un país que en su política se mueve con total independencia de la religión mayoritaria, e incluso muchas veces en contra. Mi impresión inicial y mi sentido común me que hay algo malo en este asunto. Algo que no puede funcionar. Me explico.

La idea central que mueve esa iniciativa de formar un partido político es, por supuesto, influir en las decisiones políticas del país con las creencias cristianas, como por ejemplo, el aborto, la eutanasia y demás. Nada de malo veo en esto. Es justo, legítimo y parte de las libertades que los ciudadanos influyan en la política.

No veo problema en esto, pero sí en la forma de hacer esa tarea de influencia en la política, la de formar un partido. No creo que dé resultados.

Un partido así, por principio de cuentas deberá definirse en otros terrenos también, como el económico, Es decir, tendrá que adoptar posiciones políticas concretas y que no están derivadas de creencias cristianas. Sería un partido con posiciones claras en, por ejemplo, la definición de familia, pero no en cuanto a fijar las tasas de interés, elevar el salario mínimo, combatir la inflación, decretar un impuesto.

Podría este partido alegar que su posición sobre el matrimonio de las personas del mismo sexo tiene una base cristiana, pero no podría dar esa misma base a ampliación del IVA, por ejemplo. Esto acarrearía consecuencias. Podría haber cristianos convencidos que se opusieran a ese partido porque apoya el control estatal de las tasas de interés, una postura que no puede tener la misma base cristiana que la postura sobre el aborto.

En resumen, creo que trasladar a la formación de un partido político es en extremo miope. La religión es bastante más importante que la política.

Sería, en verdad, como poner al cristianismo o al catolicismo a competir en elecciones contra el PRI, PAN, PRD y demás, haciendo promesas políticas, como creación de empleos, construcción de carreteras y muchas cosas más que nada tienen que ver con la religión de manera directa.

Pero hay más. La idea de formar un partido político con ideas cristianas, dentro de una competencia electoral, colocaría a esas creencias como opuestas a las del resto de los partidos, dentro de un nivel de competencia por el poder. Sería reducir el evangelio a una plataforma  política que persigue el poder.

La idea de fundar un partido político que defienda creencias cristianas, parte además de una base que es falsa: supone que los políticos son los creadores de las ideas que implantan. Los gobernantes no son tan inteligentes como para crear ideas. Ellos las conocen y adoptan o rechazan, pero no las generan. Es más, posiblemente ni siquiera conozcan las obras originales donde se escribieron las ideas que ellos aplican.

Quizá el gobernante sepa que existió Marx, pero nunca ha abierto ni el primer tomo de El Capital, tal vez ha leído algún libro comercial de Chomsky, como Hugo Chávez, u otras cosas en alguna columna de un periódico. O, del otro lado, quizá sepa de Smith, aunque no lo haya leído, y haya visto algo de sus seguidores y difusores.

Los gobernantes, insisto, sólo siguen ideas que están en el medio ambiente intelectual. Si se quiere en verdad influir en el gobierno, lo que debe hacer cualquiera en difundir ideas y alterar ese medio ambiente mental. Crear un partido político con ese objetivo sería, por estas razones, una acción equivocada… y aplica para todas las religiones.

Post Scriptum

Vea el consejo número cinco de Hayek en ¿Como defender la libertad?

Al día siguiente de la publicación de esa nota, en el mismo periódico, se publicó que,

Las fuerzas políticas del país… rechazaron la idea de la Arquidiócesis de México de crear un partido político…[para defender]… los preceptos de la Iglesia católica… “… en el terreno político existe una franca cultura de laicismo en nuestro país que hay que mantener”, indicó el panista Gustavo Madero, presidente del Senado… El PRD sostuvo que…“La ley no permite la constitución de un partido católico, musulmán o protestante”… El PRI opinó que en México “ya se superaron las épocas en que se quiso introducir en la vida pública un partido confesional”.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



No hay comentarios en “Una Acción Equivocada”
  1. Rubén Rodríguez Dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo. La constitución de un partido político de esta índole solo traería efectos no intencionales que terminarían por perjudicar a la Iglesia como institución en México. Empero, un ejemplo de lugares donde se han establecido partidos con índole religiosa – donde han conseguido inclusive mayorías absolutas en sus congresos – es en Alemania, Bélgica, Francia y Suecia, entre otros; tal vez convendría estudiar más la forma en la que funcionan ahí y adaptarla a la realidad Mexicana.

  2. Comentador Web Dijo:

    Sobre el comentario de Rubén R.: coincide la existencia de partidos asociados a la religión con naciones que él menciona en las que la religión ha pasado a ser ignorada. No es una buena consecuencia, si es que hay efectos causales.

  3. Rubén Rodríguez Dijo:

    No creo que haya una relación causal entre la existencia de partidos políticos de índole religiosa y el abandono a la religión. El proceso de separación de la religión y la vida política precede inclusive al sistema partidista y se debe en parte a grandes cambios sociales en los que la religión se asoció al poder, i.e. Revolución Francesa, Guerra Civil Inglesa, y antes de eso: el movimiento reformador de Martín Lutero – influenciado por movimientos separatistas contra el régimen de Carlos V del Sacro Imperio Romano por parte de la burguesía Alemana.





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