Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Escoja, Esta o La Otra
Eduardo García Gaspar
23 mayo 2011
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Quizá sea este el origen del problema. Una idea que expresada en palabras sencillas, tiene el mérito de poner el dedo en la llaga. Es una frase de C. Coolidge, uno de los presidentes de EEUU, 1923-1929, un Republicano.

Dijo él que “el gobierno no puede sustituir el trabajo” (government cannot relieve from toil).

Es la idea de que los gobiernos no pueden quitar la necesidad de trabajar, no tienen la capacidad de anular la condición de esforzarse y actuar. No pueden los gobiernos otorgar el favor de vivir siendo holgazán.

Las personas deben hacerse cargo de ellas mismas. Es lo que significa una democracia en la que el poder del gobierno emana de las personas. Ese poder que ellas poseen es también el poder para ser responsables de su vida, ser autónomos y aceptar que las cosas no son gratuitas.

La frase de Coolidge ilustra una forma de pensar y de ver la vida.

Puede ser comparada con una idea opuesta, la de otra manera de comprender la existencia personal. La que dice lo contrario y busca vivir del gobierno, dejar de trabajar para sustentarse de las ubres del presupuesto público.

Si para Coolidge el gobierno no es un método para dejar de trabajar y dejar de ser responsable de uno mismo, para esta otra mentalidad el gobierno es una forma de vida: el sustituto del trabajo, el sucedáneo del esfuerzo.

Esto puede verse de otra manera, que es lo que bien creo que vale una segunda opinión.

La manera de la autonomía versus la de la dependencia. Es como ver dos tipos de personas.

Una, la independiente, trabajadora, esforzada, responsable, que tiene orgullo de ser autónomo y disfrutar de sus propios logros.

La otra, una persona dependiente, pasiva, holgazana, irresponsable, que se rebaja frente a otros con tal de recibir de ellos favores que le permitan vivir. Una que ha sustituido al esfuerzo y al trabajo con actos de pedir y reclamar.

Las dos personas se dan en ambientes diferentes. La persona dependiente y pasiva es esa que se ha habituado a sistemas políticos de gobiernos grandes, que todo prometen y han sustituido al esfuerzo personal con dádivas públicas.

Siembran irresponsabilidad y cosechan pasividad en los ciudadanos, gente que se dobla y somete a lo que sea que el gobierno disponga a cambio de favores y privilegios.

La persona independiente, que prefiere tener fracasos a depender de otros, es propia de regímenes que respetan las libertades y los resultados del esfuerzo personal.

Siembran responsabilidad y cosechan actividad e iniciativas, una sociedad viva en la que el progreso es la regla. Y si acaso el gobierno atenta contra la libertad, estas personas están dispuestas a limitar a su gobierno.

La situación es por demás curiosa, porque quienes se preocupan por el bienestar ajeno y tienen en el altruismo su más alto valor, crean autoridades políticas que terminan dañando a quienes han pretendido proteger y ayudar. En sus ansias compasivas está el germen de la creación de costumbres de dependencia y pasividad: sus ciudadanos todo lo esperan del gobierno.

Por el otro lado, esos que dan la apariencia de ser egoístas y codiciosos, acaban fomentando hábitos sanos de trabajo y esfuerzo, dejando que la experiencia sea la profesora de su vida. Su respeto por las libertades ajenas es semilla de hábitos y virtudes de independencia y ánimo.

Por eso son temibles los gobernantes que sienten ser representantes del pueblo y abanderados de causas sociales. Si acaso son movidos por metas desinteresadas, sus acciones y decisiones tendrán un efecto temible en esos a quienes pretenden ayudar.

Los convertirán en seres impasibles, inertes, cuya única meta en la vida es esperar a recibir algo de ese gobernante.

Adoptarán el papel de víctimas de fuerzas ocultas. Se verán a sí mismos como sufridos y sin poder para cambiar su vida. Y sus acciones máximas serán el reclamo y la reivindicación, el pedir y el solicitar, pensando que a todo tienen derecho porque eso les han dicho. Su poder para razonar será convertido en manifestaciones para pedir.

Esas dos personas de tan diferentes tipos son la creación de dos tipos de gobierno. Son sus criaturas y hechuras, es el capital humano que producen esos dos tipos de gobiernos. Sus consecuencias inevitables.

Ahora, cada quien puede decidir qué tipo de persona quiere ser.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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