Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Esperanza Extraterrestre
Eduardo García Gaspar
12 septiembre 2012
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Al final, es mero sentido común. Es una idea lógica que puede partir de una hipótesis imaginaria.

Imaginemos que es una real posibilidad la llegada de seres de otros planetas.

Extraterrestres de civilizaciones más avanzadas que súbitamente aparecen en la Tierra en son de paz y ayuda.

No es una idea nueva. Usted la ha escuchado algunas veces.

La mentalidad que la recrea es más o menos ésta: nuestro mundo está lleno de problemas y conflictos, de guerras y amenazas violentas, tantas que resulta deseable pensar en la posibilidad de que vengan seres de otras partes del Universo a arreglar nuestros problemas. A enseñarnos a vivir en un mundo de paz y amistad entre todos.

Es una historia de ciencia-ficción. Pero también representa un cierto anhelo fantasioso ante la obvia imperfección de nuestro mundo.

Sería fantástico que, por ejemplo, llegaran hasta aquí esos seres y les enseñaran a los gobernantes a sumar y a restar, para evitar déficits y deudas impagables. En fin.

Regresemos al punto de los seres de otro mundo que vienen a resolver nuestros problemas de violencia, conflictos, luchas, guerras, terrorismo, genocidios y todo eso que nos horroriza.

Si lo consideramos probable eso tendrá consecuencias en nuestras conductas. Es lo que escribió Carl Sagan hace años en El Cerebro de Broca.

“Si creemos que vendrán a resolver nuestros problemas seres de otros mundos, quizá nos sintamos tentados a declinar buena parte de los esfuerzos para resolverlos nosotros mismos”.

Tiene razón Sagan. Es uno de los efectos colaterales de pensar eso. Nos sentaremos a esperar que vengan los extraterrestres y se encarguen ellos del problema.

Tiene sentido y aplica a otros campos, no sólo a los visitantes extraterrestres.

Cuando un niño o un joven espera que sean sus padres quienes resuelvan sus problemas, tenderán a hacer nada, a comportarse sin sentido de responsabilidad, pues sus padres lo sacarán del apuro en el que se metió. Es un efecto colateral que produce inactividad.

O, también, tome usted otro caso igual, el del gobierno que toma el papel de los extraterrestres salvadores ofreciendo ser la solución de todo problema.

El efecto de esto es el mismo al que apunta Sagan: declinaremos buena parte de los esfuerzos que nosotros mismos podríamos realizar para solucionar el problema. De nuevo, ese efecto colateral que produce apatía.

Todos hemos escuchado frases que son producto de ese mentalidad.

  • “El gobierno debería hacer algo”
  • “Me prometieron ayuda”
  • “Esperamos que nos reciba el secretario”
  • “Eso es cosa del gobierno no mía”

No son extraterrestres esos de los que se depende, pero como si lo fueran. Es la misma mentalidad que se sustenta en la aparición de un remedio que significa cero esfuerzo propio.

La frase latina ilustra esto perfectamente, deus ex machina.

Es el recurso teatral usado en el teatro griego: el héroe está en un apuro imposible de superar por un simple humano, no tiene salvación… pero en el último momento algo sucede, llega un dios a salvarlo.

Es lo mismo que usaba El Chapulín Colorado cuando aparecía a rescatar a quien clamaba, “¿Y ahora quién podrá salvarme?”

Sabiendo que El Chapulín Colorado, o un dios, o un extraterrestre, o el gobierno vendrá a remediar los problemas, la conducta de la gente cambia significativamente. Es lo que se llama riesgo moral.

No sólo se tendrá ese efecto colateral de inactividad y apatía, sino que las personas tenderán a actuar con menor sentido de responsabilidad. Alguien llegará a rescatarlos.

Es lo que produce decisiones riesgosas en el sistema bancario, en las empresas, en todos. Es lo que hace que la gente viva en zonas de bajadas de agua y de probable inundación.

Es lo que explica asentamientos en cauces de ríos y falta de previsión financiera. Es lo que produce pereza y falta de iniciativa… lo que a su vez produce otro efecto colateral considerable.

Una sociedad acostumbrada a la expectativa del rescate último gubernamental tenderá a crecer menos, a general menor prosperidad por una razón: sus ciudadanos se esforzarán menos, trabajarán lo menos posible, darán menos de lo que pueden dar. Tendrán menos iniciativa, menos imaginación.

Si se espera esa ayuda milagrosa de otros, los que sean, eso tendrá consecuencias colaterales y no serán buenas.

Post Scriptum

Un ejemplo claro de este efecto colateral se narra en Ciudadanos Apagados.

Hay más ideas sobre el tema general en ContraPeso.info: Efectos no Intencionales, donde hay buena cantidad de material sobre esta noción, una de las más vitales y menos reconocidas en acciones gubernamentales. Explica ella las razones por las que gran parte de las políticas públicas bien intencionadas acaban por producir grandes males.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Esperanza Extraterrestre”
  1. Juan Dijo:

    He estado leyendo su artículo. La cuestión de identificar a gobierno con extraterrestres obvia que los representantes gubernamentales son eso mismo, representantes nuestros, elegidos por los ciudadanos; y que si se solicita que ejecuten tal o cual decisión es porque se paga impuestos para ello, se vota para que hagan eso. Es la forma de organizar las democracías. Un saludo. NOTA DEL AUTOR: gracias por su comentario; mi punto fue ver la equivalencia entre dos soluciones a problemas, la del extraterrestre que llega y la del gobernante que asume el poder, y el terrible efecto que crea esa expectativa, sea democracia o no.





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