Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Lenocinio Político
Eduardo García Gaspar
10 enero 2012
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La palabra es muy usada. Tan usada como mal definida.

Cada quien la acomoda a su gusto y conveniencia. Peor aún, suele ir acompañada de cifras que vuelven creíbles las mayores falsedades.

Es un problema serio.

Me refiero a la pobreza, el tema eterno de la política y su activismo. Sin pobreza el gobernante se encontraría desocupado.

Ella suele ser la causa y motivo central de inquietudes políticas. Si desapareciera, habría desempleo en los gobiernos (una muy atractiva idea).

Imagine usted, por ejemplo, que los programas en contra de la pobreza que han implantado los gobiernos por décadas hubieran tenido éxito. Habría una alarma general en los círculos gubernamentales, aunque un beneplácito general en la nación.

Habiendo reducido la pobreza a un mínimo, el gobernante quedaría ocioso. No tendría tanta justificación su existencia. Demasiado soñador.

Los programas en contra de la pobreza suelen tener pocos resultados concretos y una buena cantidad de efectos colaterales indeseables. El resultado neto es bueno para el político: la pobreza se mantiene, disminuye poco, o incluso aumenta… y el gobernante mantiene y eleva esos programas que no funcionan.

Lo anterior bien vale una segunda opinión para ver esto con cierta profundidad.

Primero, la existencia de pobres es un buen estado de cosas para los gobiernos, ya que esa pobreza es la que sirve de justificación a su trabajo. En una sociedad próspera y floreciente, los gobernantes no tienen pretexto para entrometerse en las vidas de la gente.

La pobreza y las promesas de su solución son material precioso para sus discursos políticos, sus campañas electorales, sus proyectos de nación. Más aún, la pobreza hace fácil la venta de votos: el candidato promete despensas, cemento, tarjetas de descuento y otras cosas a gente que las necesita. Todo a cambio de su voto.

Un caso fascinante es el de Cuauhtémoc Gutiérrez, no hace mucho, un diputado del PRI. Prometió él regalar Viagra en el DF, porque “los hombres tienen derecho a la felicidad y ustedes [las mujeres] a que las hagan felices”.

Es fantástico en verdad y equivale a una revolucionaria definición de pobreza: pobre es quien no puede comprar Viagra y la solución es un programa de subsidio del cien por ciento a esa medicina. El diputado el quien reparte felicidad entre gente mayor.

Esto me lleva al segundo punto, la redefinición de pobreza para hacer imposible su desaparición.

Definirla de tal forma que incluso en las naciones más florecientes y ricas puedan existir grandes cantidades de pobres que sean ocasión de programas de ayuda. E incluso ir a un extremo sutilmente distinto: ya no la pobreza en sí misma, sino la ocasión de ayuda.

Un ejemplo. En la capital mexicana toda persona mayor de cierta edad recibe dinero mensualmente. Un programa social, de ayuda a la tercera edad, que puede recibirse incluso siendo millonario. Otra cosa, la idea de dar un bono alimenticio prenatal a todas las embarazadas.

¿Ve usted la transformación? Los programas de combate a la pobreza, supuestamente dirigidos a gente en esa condición se transforman en programas de solución de programas de ayuda genérica.

Si alguien tiene cierta incapacidad, no importa, el gobierno se hace cargo de regalar Viagra. Ya no son programas contra la pobreza. Son programas de compra de votos dirigidos a segmentos específicos.

A los viejos, les dan dinero. A los niños, pistas de hielo gratuitas o playas artificiales. A las embarazadas, alimentos. Todo es posible de conseguir, todo, a cambio del voto a cierto candidato o partido.

Técnicamente se llama estado de bienestar. Realmente es un estado de prostitución política. La vida pública del país convertida en lenocinio.

Un estado de cosas que comienza con inocencia en el deseo de remediar la pobreza, pero como la pobreza es una noción compleja, difícil de definir y sujeta a muy diversas mediciones, el político la usa como un instrumento de popularidad.

Termino con una advertencia. Esa mentalidad que explota a la pobreza en beneficio político tiene un costo que no es pequeño.

Es la causa principal de déficits públicos que, cuando estallan en crisis, tienen un efecto notable: elevan la cantidad de pobres, empeoran la situación que deseaban remediar.

La pobreza es un asunto tan serio que mucho me temo no debe ser dejado en las manos incapaces de los gobernantes.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Lenocinio Político”
  1. Corina Dijo:

    Por años asi han comprado los votos de los Hispanos lo Democratas, dejandolos, en la misma pobreza y aun peor en ingnorancia, pues bien sabido es que en Estados Unidos, los Democratas son los que convencen a los Hispanos a su favor porque les prometen Asistencia Social de por vida, en lugar de ayudarlos a que se eduquen y salgan adelante por sus propios medios, pero esto noes conveniente para los Politicos, porque tal vez ya educados pierdan sus votos en las proximas elecciones.





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