Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Lo Siento, Hay Aristocracias
Eduardo García Gaspar
27 enero 2012
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
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Se mantiene y exalta la idea de que toda nación necesita líderes.

Un grupo especial de personas, superiores al resto, con capacidades para señalar rumbos.

Todo lo justifica la idea de que con líderes se vivirá mejor.

Esta idea, que muchos sostienen, resulta interesante de ver en tiempos tan democráticos, en los que la voz del hombre común se exalta como casi un artículo sagrado.

Un duelo parece darse entre esas dos ideas simultáneas.

La idea de los líderes es de naturaleza aristocrática, habla de una élite en la sociedad, gente que puede guiar a otros. Y la idea de la democracia rechaza esa noción elitista, aceptando la noción de que la voz mayoritaria, la producida por un montón de voces comunes y sin distinción, es lo que debe guiar a todos.

No sorprende que existan y sobrevivan sin motivo de congoja ideas contradictorias en nuestras vidas.

El tema bien vale una segunda opinión para apuntar algunas consideraciones, sobre todo para establecer el error de esas dos ideas.

Comencemos por lo que suele verse como una lección de historia: las naciones fuertes, prósperas, que han dominado a otras, han sido conducidas por aristocracias, grupos de personas superiores, educadas, con sentido de dirección, conocedoras y, por lo general, con grandes recursos.

Y sigamos por la antítesis de esa lección histórica, la noción de que la voz de ciudadano es lo que hace fuerte a una nación, si es que esa voz es respetada. La multiplicidad de voces de ciudadanos es solucionada hablando de su reducción a la voluntad general, la del pueblo, la de las mayorías.

Las dos nociones difíciles, si no imposibles, de comprender y volver operativas en la práctica.

La exaltación de la voz del ciudadano común, que no es nada mala idea, sin embargo, ha sido convertida en una idea aristocrática notable: ahora el aristócrata no es esa élite preparada y educada, sino una persona con dotes especiales para interpretar la voluntad de todos.

Es una especie de elegido, con conocimientos que nadie más tiene para saber qué en verdad conviene al ciudadano (y que el ciudadano no sabe). Los ejemplos son conocidos, sobre todo el de la URSS y en una escala menor, los regímenes de Cuba, Corea de Norte y Venezuela.

Mi punto hasta aquí es señalar lo paradójico que resulta la idea de pensar en grandes términos sociales y terminar en la construcción de otra aristocracia, no muy diferente a la que que quiso hacer desaparecer. De Batista a Castro, del Zar a Lenin y Stalin.

Me parece más o menos claro que las aristocracias permanecen sin remedio y combatirlas es un esfuerzo inútil. Ellas existirán en una monarquía, pero también en una democracia y en una dictadura de izquierda o de derecha.

La otra cosa clara es que el ciudadano común no tiene las luces necesarias para pensar, conocer, meditar y realizar los grandes rumbos de una nación, que siempre son producto de unos pocos, los creadores de las ideas.

La conclusión es también clara: la democracia es en sí misma una idea de unos pocos y, por tanto, de origen aristocrático. Aceptar esto tienen sus consecuencias: vivimos sin remedio bajo las ideas y las influencias de unos pocos a los que podemos llamas líderes y que necesitamos sin remedio.

Y más dramático: la voz del hombre común no es quizá nada más que la repetición de las ideas creadas por una élite intelectual.

Como conclusión innegable, puede decirse que una nación es producto de las ideas que dominan su cultura.

Las buenas ideas son esas que hacen de la nación una situación propensa al bienestar de las personas. Y lo opuesto, las malas ideas son las que reducen las posibilidades de bienestar. Por tanto, la diferencia está en las ideas y sus efectos.

Con buenas ideas, es posible que un sistema no democrático produzca gran bienestar en la gente, pero también es posible que con malas ideas la mejor de las democracias haga infelices a sus ciudadanos.

Y ya que las aristocracias o las élites crean esas ideas, en ellas radica una responsabilidad vital, la de crear y difundir ideas buenas cuya implantación produzca bienestar.

Por eso quienes dicen buscar líderes están equivocados. También lo están los que exaltan la voz del ciudadano común.

Lo que debe buscarse y exaltarse son ideas, las buenas ideas. La élite las crea, el ciudadano las repite.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Lo Siento, Hay Aristocracias”
  1. Lily Audelo Aun Dijo:

    Diario leo su columna… Casi siempre coincido con sus opiniones y en esta ocasión no puedo evitar darle una tercera opinión. Los líderes son necesarios en cualquier tiempo de la historia de la humanidad, pero el mejor lider debe ser uno mismo, uno debe liderar su propia vida siguiendo los valores universales que nos identifican como humanos. Las mayorías pueden equivocarse, pero cuando se siguen a lideres que no sólo pregonan sino practican valores universales creo que es como puede avanzarse en una mejor vida para todos . Esa clase de líderes estoy de acuerdo en llamar la aristocracia que puede gobernarme.





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