razonamiento

El objetivo es explorar el significado de «sentido común» —su definición y los elementos que le son característicos. Una cualidad personal que sirve para tomar decisiones y tener juicios razonables.

Definiciones

Comienzo con acepciones conocidas que resumen la esencia de la frase.

  • Es un juicio razonable sustentado en la percepción simple de la realidad.
  • Es una conclusión práctica, sin complejidades, que explica una situación.
  • Es una explicación sin complicaciones de lo percibido.
  • Es una interpretación de conocimiento básico fundada en principios lógicos obvios.

Esos rasgos pueden verse en este conjunto de definiciones:

«Henri Bergson define al sentido común como “la facultad para orientarse en la vida práctica”. E. Mora-Anda dice que el sentido común nos ahorra tonterías: calcula lo probable y lo improbable, lo razonable y lo absurdo. No se atiene a reglas, sino a lo que puede funcionar; no es perfeccionista, sino que prefiere “lo razonable” […]. Para Trout y Rivkin, el sentido común es una facultad esencial de la persona: “una facultad que posee la generalidad de las personas, para juzgar razonablemente las cosas”. Yash, Hipat Roses e Imeld lo definen como “el don provisto para saber distinguir todo lo que nos rodea: el bien, el mal, la razón y la ignorancia”». es.wikipedia.org

Mucho de su esencia es captada en esto:

«[…] es la capacidad de discernimiento que tiene todo ser humano que le permite tomar decisiones coherentes, basadas en la razón y sus conocimientos […] Una persona con sentido común es prudente y confiable […] puede elegir la decisión más correcta». filosofia.laguia2000.com

Lo anterior es suficiente como para entender esa frase —a lo que tomo como base para explorar sus elementos en lo que sigue.

Elementos del sentido común

Con base en lo anterior es posible explorar las partes o elementos que lo forman y le dan su esencia específica.

1. Resultado: un juicio

Una parte del sentido común es el producir un juicio, una explicación u opinión. Es decir, su resultado final es una evaluación acerca de algo, expresada en la conveniencia de una cierta acción a la qque considera adecuada.

Significa esto que es una manera de obtener conocimiento, de saber más —elemento que en sí mismo nada diferencia al sentido común de otros métodos de obtención de conocimiento, como la experimentación.

2. Un objeto de conocimiento

Otra parte del sentido común es ese algo que se desea conocer —un evento, una acción, un fenómeno físico, lo que sea. Algo que contiene la necesidad de tener un juicio

Significa que existe un algo que pretende ser explicado o comprendido, y que generalmente es necesario para realizar una acción. Por ejemplo, el juicio que se necesita para invertir los ahorros personales, la guía conveniente para emitir una opinión política.

Tampoco hay aquí una diferencia entre el sentido común y otras maneras de obtener conocimiento.

3. Una forma de solucionar el problema

Un elemento realmente característico del sentido común está en la manera en la que usa la razón para encontrar la opinión, el juicio o la guía de acción buscada.

Ese método del sentido común tiene características que le son propias:

  • Su método es simple, rápido y directo, pero sin reglas formales.
  • Tiene racionalidad y lógica intuitiva a todos.
  • Esta orientado a encontrar soluciones prácticas posibles a problemas concretos, sin intentar perfección.
  • Es fácilmente comunicable a otros.
  • Intenta distinguir al bien del mal, y lo conveniente de lo inconveniente.
  • Depende de la capacidad para captar a la realidad con una exactitud razonable.
  • Aprovecha experiencias anteriores propias y ajenas.

Riesgos del sentido común

El principal peligro que corre es el de su naturaleza intuitiva, la que no requiere profundidad de conocimientos y puede producir juicios y opiniones erróneos. Existen conocimientos que aparecen como contraintuitivos, como se ha señalado en Economía.

Igualmente, presenta riesgos de subjetividad y sesgo personal que hacen necesarias virtudes como la prudencia.

Ya que no requiere conocimientos especiales sino un juicio razonable y directo, depende fuertemente de la experiencia personal. Es como una especie de resumen de lecciones vividas que toma la forma de una conclusión que se aplica a una cierta cosa y que, por tanto, está ausente en la juventud.

El menos común de los sentidos

Este es un aspecto del sentido común y que es también parte de su esencia. Aunque su naturaleza lo hace accesible a todos, su aplicación es menos frecuente de lo que debería ser.

Es decir, no todos tienen esa habilidad de pensar y razonar para obtener un juicio general que aprovecha a experiencias vividas, a la razón, para de allí obtener una opinión razonable que oriente a una acción.

Es lo que podría ser llamado perspicacia o agudeza o sabiduría, algo que es altamente dependiente de las habilidades personales.

Refinamiento del concepto

Lo anterior lleva a proponer dos tipos de sentido común, dependiendo de su calidad.

• El sentido común frecuente.

Su característica central es el ser básico, sencillo y simple, además de comprensible para todos —pero tiene en su contra un escaso elemento de perspicacia y capacidad para ver más allá de lo obvio.

Es el tipo de sentido común que se deja llevar en exceso por las apariencias y primeras impresiones —que toma sin darse mucha cuenta supuestos que parecen lógicos, como el pensar que las órbitas de los planetas deben ser circulares.

Un ejemplo de este tipo frecuente de sentido común es el presuponer que la elevación del precio de un bien cualquiera producirá ingresos más altos a quien lo vende —si alguien vende 100 camisas a 100 pesos para un ingreso total de 10,000, se deducirá que a un precio de 120 el ingreso será de 12,000.

• El sentido común infrecuente

Cuya característica central es su perspicacia y capacidad para ver más allá de lo obvio —pero que tiene en su contra un menor nivel de comprensión universal al usar elementos que no son intuitivos en la primera impresión.

Este tipo de sentido común sucumbre menos a las primeras impresiones —penetra más en la cosa que busca explicar, con una mente más abierta y, sobre todo, una actitud de juiciosa prudencia.

Un ejemplo de este tipo infrecuente de sentido común, con los datos anteriores, no deducirá que el nuevo ingreso será de 2,000 adicionales —verá que una elevación en el precio reducirá la cantidad demandada y ya no venderá 100 camisas sino menos.

Conclusión

Fue explorada la naturaleza del sentido común, mediante definiciones varias que rebelaron sus elementos centrales, mostrados en recuadro verde arriba. Además, fueron tratados los riesgos que presenta.

Unas citas dan color al significado de este concepto.

«El sentido común es la genialidad vestida en sus ropas de trabajo. La sociedad es siempre sorprendida por cualquier nuevo ejemplo de sentido común». R. W. Emerson.

«La filosofía es sentido común con palabras grandes». J. Madison.

«El sentido común es la medida de lo posible. Está compuesto por experiencia y previsión. Es el cálculo aplicado a la vida». H. F. Amiel

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Y unas cosas más para los curiosos…

Ideas relacionadas con el tema:

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Gobiernos sin sentido común

Si el sentido común es el menos común de los sentidos, eso tiene una explicación —la mente humana se contamina con el enemigo número número uno de la razón, la ideología, esa terquedad mental de bonitos nombres que tiene la osadía de querer explicar toda la realidad ignorándola.

Sin ideologías que estorben, queda libre un gran instrumento, el sentido común, eso que acumula la sabiduría de millones de personas que han aprendido que ciertas acciones producen ciertos resultados.

Un ejemplo de lo que quiero decir, fue una columna publicada a finales de junio, unos pocos días antes de la elección mexicana, por  A. Damm quien habló de los siete principios universales del buen gobierno, apuntados, en el siglo XIX, por Abraham Lincoln:

  • No se puede alcanzar la prosperidad combatiendo el ahorro.
  • No se puede ayudar al asalariado derribando al patrón.
  • No se puede promover la fraternidad humana fomentando el odio entre las clases.
  • No se puede ayudar a los pobres destruyendo a los ricos.
  • No se puede uno librar de sus dificultades gastando más de lo se gana.
  • No se puede construir el carácter y el valor arrebatándole a un hombre su iniciativa.
  • No se puede ayudar a los hombres haciendo por ellos lo que ellos deben hacer por si mismos.

No sé la fuente de Damm para esos principios. Sin embargo, es fácil ver que se trata de una serie de ideas de simple sentido común —nada ideológico, al contrario, parecen provenir de la acumulación milenaria de conocimiento.

Todos esos «nos» llevan dentro de sí la experiencia de cientos de generaciones. Si se quiere prosperar, es necesario ahorrar; si se quieren tener empleos habrá que respetar al que los crea; si se quiere cooperación deben evitarse los odios; si quieres tener dificultades gasta más de lo que tienes.

Todo eso da la impresión de ser obvio y lo es —lo que causa sorpresa es que eso que aplica a la vida práctica de las personas se ignora cuando se trata de la función gubernamental.

Muchos gobiernos hacen exactamente lo opuesto —para generar prosperidad gastan más de lo que tienen, para ayudar a empleado atacan al empleador, para mejorar a los ciudadanos les quitan responsabilidades.

Añado otros principios, también de sentido común, obtenidos en un texto de Christopher J. Derry, Lawrence W. Reed, «Seven Principles of Sound Public Policy for Kentucky»:

  • La gente libre no es igual y la gente igual no es libre.
  • Las propiedades personales son bien cuidadas; las propiedades ajenas tienden a ser descuidadas.
  • Las políticas requieren considerar los efectos de largo plazo en todas las personas, y no sólo los efectos de corto plazo en unas pocas.
  • Si algo es fomentado, habrá más de eso; si algo es desalentado, se tendrá menos de eso.
  • Nadie gasta dinero ajeno con tanto cuidado como gasta el suyo.
  • Los gobiernos no tienen nada que dar a nadie, a menos que antes lo hayan tomado de alguien y un gobierno que es lo suficientemente grande para darle todo a todos, es lo suficientemente grande como para quitarle todo a todos.
  • Es la libertad lo que hace la gran diferencia en el mundo.

Todos sabemos esas cosas. Podemos anticipar que los carros rentados serán menos cuidados que los propios, que no vale la pena gastar en una fiesta inútil hoy cuando mañana nos puede faltar dinero, que el que tiene poder va a abusar de él, que hay que trabajar para ganar más.

Son estos principios como una recopilación de lecciones aprendidas durante siglos y que sabemos que funcionan —cualquier hombre de campo en su gran sabiduría puede repetirlas.

Pero el gran tema se mantiene. Si sabemos eso, ¿cuál es la causa por la que muchos gobiernos hacen lo contrario? Mi respuesta ha sido establecida al inicio de la columna: las ideologías ciegan hasta tal punto que van en contra de lo aprendido por generaciones de seres humanos.

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Una idea de Anthony B. Bradley. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El título original es «Are common sense studies necessary?»

¿Son necesarios los estudios de solo sentido común?

Los EEUU son tan ricos que damos millones de dólares al año a investigadores para financiar estudios «importantes» que reportan nada más allá del sentido común.

📌 ¿Por qué necesita de un equipo de investigación de personas con doctorados el producir tablas estadísticas que reportan resultados que cualquiera sabe?

El mercado de estudios de investigación continúa creciendo mientras todos, desde políticos hasta padres de familia, se apoyan en ellos para tener credibilidad.

Entre los estudios recientes, hay uno que contiene el maravilloso resultado de que respirar aire puro es mejor para la salud que respirar aire sucio.

Como se reportó en el ejemplar de Enero del New England Journal of Medicine, un equipo de investigadores de la Harvard School of Public Health y la Brigham Young University, examinó contenidos de polución en 51 ciudades de EEUU durante los años 80 y 90.

Encontraron que la gente viviendo en ciudades en las que la contaminación del aire se ha reducido disfrutan de una expectativa de vida concomitante con la calidad del aire. ¡Uy!

Los autores del estudio concluyen: «Una reducción de la exposición a partículas finas ambientales de contaminación de aire contribuye a una mejora significativa e importante en la expectativa de vida en los EEUU».

Si eso no ha provocado un cambio radical en la vida del lector, vea esto. ¿Sabía usted que quienes no terminan sus estudios de secundaria (high school) tienen más probabilidades de padecer ciclos de dependencia más que de independencia y son, en general, menos productivos en una economía global?

De acuerdo con un estudio «sin precedentes» realizado por The Economics Center for Education & Research de la University of Cincinnati, a petición de la Ohio Alliance of Public Charter Schools (OAPCS), en promedio cada estudiante que no termina sus estudios de secundaria terminará costando a los contribuyentes del estado 3,909 dólares al año desde los 16 a los 64 años.

Unos 191,500 dólares en toda su vida. Basado en esto, el costo a los contribuyentes de los 40,000 estudiantes que no terminan sus cursos, es de más de 156 millones al año.

Quienes no terminan sus estudios tienen mayores riesgos de desempleo, bajo-empleo y conducta criminal, resultando en encarcelamiento caro, de acuerdo al estudio.

Pagan menos impuestos locales y estatales y son más dependientes de la asistencia pública: subsidios de casa, gastos de bienestar, vales de comida, pagos por desempleo, ayudas médicas —en adición a la gran miseria humana que resulta de su inhabilidad para participar con éxito en la economía.

¿Está usted sentado para lo que sigue?

De acuerdo con un un nuevo estudio, las promesas de virginidad entre adolescentes no duran, ¿De verdad? Dice un reporte en el ejemplar de enero de Pediatrics que las promesas de virginidad por sí mismas no reducen la conducta sexual de los adolescentes.

La investigadora de la salud, Janet Elise Rosenbaum de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, encontró que quienes prometieron abstinencia sexual fueron 10% menos probables de usar condones o cualquier otra forma de control natal que quienes no prometieron abstinencia.

Con datos de 1996 del National Longitudinal Study of Adolescent Health, la investigadora comparó las conductas sexuales de 289 estudiantes que reportaron hacer una promesa verbal o escrita de virginidad, con las conductas sexuales de 645 estudiantes que no hicieron la promesa; todos con creencias religiosas u opiniones conservadoras similares.

De acuerdo con K. Aleisha Fetters de Medill Reports, «Cinco años después de sus promesas los dos grupos no exhibieron diferencias en tasas de sexo premarital, infecciones transmitidas sexualmente y prácticas de sexo oral o anal».

Reportó también que cinco años después de hacer las promesas, 82% negó haberlo hecho.

Las promesas hechas en público, en grandes grupos, funcionan a menudo como las resoluciones de Año Nuevo. Para empeorar las cosas, los adolescentes que hicieron las promesas y que tuvieron conducta sexual, fueron menos probables de usar condones.

La real pregunta es por qué la gente creyó que un adolescente haciendo una promesa de virginidad, ajena a un compromiso moral externo más amplio y profundo, mantendría su decisión. ¿Un adolescente?

Al final, muchas de estas investigaciones dan permanencia en las universidades y premios, todo por decirnos cosas que nuestros padres nos habían enseñado —por ejemplo, que las toxinas son tóxicas, que la educación es vital para hacer una contribución a la sociedad, ser autónomo y mantener a la familia; que la sexualidad divorciada de un código moral fuerte que la restrinja al matrimonio no tiene sentido y es dañina.

En la meritocracia actual, hemos cambiado a las guías probadas en el tiempo por nuestros antecesores por costosos estudios universitarios.

Incluso personas como yo han terminado confiando en esos estudios para tener credibilidad pública. Ellos me permiten decir, en esencia, «Ves, te lo dije».

Como resultado, pagamos por información que podíamos haber obtenido gratis de algún clérigo, de los viejos de la familia y otras fuentes de sabiduría.

Al final, estos estudios demuestran, como nos ha enseñado la vieja sensatez, «Lo que ha sido, será, lo que ha sido hecho lo será de nuevo; nada nuevo hay bajo el sol».

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Refranes y sentido común

Los refranes, una forma de filosofar, de expresar sabiduría. Dichos «sentenciosos» en su acepción ortodoxa, como «el que mucho abarca poco aprieta».

Suelen contener una sugerencia, un principio, algo que ilustra una lección, algo provechoso, como «en boca cerrada no entran moscas».

Aunque también expresan alguna observación perspicaz, como «las penas con pan son menos».

Tienen un sabor a sabiduría y a sentido común resumido, dentro de una frase memorable que le permite ser recordado, incluso una metáfora como «candil de la calle, oscuridad de su casa».

Sancho, el de El Quijote, es sabio en ese sentido refranero. Imaginarlo diciendo «más vale un “toma” que dos “te daré”»; «quien te cubre, te descubre»; «más sabe el necio en su casa que el cuerdo en la ajena».

Su definición

Llegamos así a la posibilidad de una definición esta:

«Frase breve y de uso común, que dispensa una enseñanza de orden práctico, material o moral, expresada en forma metafórica o a veces directa, y provista de elementos poéticos (ritmo, rima, asonancia)». euskaltzaindia.eus

Hay en estas expresiones un deseo de brevedad sabia, de concisión docta y laconismo erudito, que por su forma pierden formalidad.

Se vuelve accesible a todos, como «ten tu arca bien cerrada y la llave bien guardada», o «abierto el cajón, invitado está el ladrón».

[La columna fue actualizada en 2020-07]