Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Salud, Dinero y Horror
Eduardo García Gaspar
14 diciembre 2012
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, SALUD, Sección: Una Segunda Opinión
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La idea es una propuesta de mucho sentido. Al menos en su apariencia.

Por ejemplo, quienes dicen que combatiendo la obesidad habrá ahorros de gastos médicos por atención a esa enfermedad.

O quienes dicen que reduciendo el uso del tabaco se logrará lo mismo.

Tienen razón, me parece, pero su visión es incompleta.

Son estos casos de lo que se conoce como la Teoría de los Efectos no Intencionales.

Ella dice que una decisión con buenos propósitos puede muchas veces generar consecuencias no previstas que empeoren el problema que esa decisión trata de remediar.

Aunque es una teoría conocida, ella suele ser ignorada especialmente en el campo de las decisiones gubernamentales.

Vayamos paso a paso. Tome usted a la obesidad.

Obviamente es una enfermedad que produce trastornos en la salud. Igual que la diabetes, o el fumar. Esto es una realidad. Viendo esto, suele proponerse que tomando medidas en contra del fumar, por ejemplo, se tendrán ahorros de los servicios médicos que eso causa.

Lo mismo para la diabetes. Si ella se reduce y previene, habrá ahorros de atención médica dada a quienes la padecen.

De lo anterior no hay duda alguna. Y es una situación de extrema importancia para los servicios públicos de salud, que suelen trabajar con altas presiones económicas y tratan de ahorrar todo lo posible.

Muy bien, la idea de la propuesta es perfectamente lógica: reduciendo el número de enfermos de diabetes, por ejemplo, se reducirán también los costos de su atención médica.

¿Es eso todo? En apariencia sí, de acuerdo con los que proponen esas medidas directas. Recientemente, en México, se propuso imponer un impuesto especial de 20% a bebidas azucaradas para prevenir diabetes y tener más recursos para atender la enfermedad en los servicios públicos.

Pero en realidad, no es todo. Hay muchas más cosas en el asunto. Son las consecuencias no intencionales.

Una de ellas, la más obvia, es que la reducción de la diabetes o del consumo de tabaco o de la obesidad, o de cualquier otra enfermedad, prolonga la vida y eso lleva a otras enfermedades. Atenderlas tendrá también su costo y este costo debe ser incorporado en los cálculos.

Quizá signifique más enfermos con Alzheimer, o con cáncer, o no sé qué otras cosas.

Es decir, ver los ahorros que produce una reducción de la diabetes es un panorama tremendamente limitado. Para ser realista, tendrán que incorporarse los costos calculados de atención medida futura de otras enfermedades.

No sé qué salga de estos cálculos, pero no serán las cuentas alegres que suelen presentarse. Cabe la posibilidad de que sea menos costoso dejarlos que fumen para que no lleguen a enfermedades más caras de atender.

Sí, ya sé, me criticará usted de frío y calculador. No importa. Añadir estas facetas al análisis es necesario para no vivir en mundos virtuales.

A la consideración anterior debe añadirse otra, la presión sobre las pensiones públicas. La atención de la diabetes y otras enfermedades, si es exitosa, prolonga la vida y eso no son buenas noticias para las pensiones públicas que suelen estar mal financiadas.

La lección es obvia. El salvar vidas, el aumentar la expectativa de vida, son buenos objetivos. No hay duda de ello. Muestran la gran influencia del pensamiento cristiano que sostiene que la vida es un don divino y que ella es digna de respeto.

Pero, en un mundo imperfecto y de recursos escasos, debe decirse que reducir el índice de diabetes, por ejemplo, no ahorra el dinero que dicen, que quizá cueste más a la larga.

Lo que hace la Teoría de los Efectos no Intencionales es aplicar una virtud que no suele ser parte de las decisiones políticas, la prudencia.

Es el examinar y anticipar los efectos secundarios que de seguro tienen las decisiones tomadas. Es la incorporación de un elemento realista que lleve a mejores decisiones, más refinadas y efectivas.

Visto de otro modo, es el evitar tener la mira en las intenciones solamente. Demasiadas medidas de gobierno cometen un error terrible, el de ser justificadas usando sus intenciones e ignorando sus efectos.

Una equivocación de consideración que tarde o temprano se paga. Un desacierto que, por desfortuna, se fomenta en gobernantes que por sistema no sufren las consecuencias en el tiempo de sus acciones.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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