Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Equilibrio Democrático
Leonardo Girondella Mora
24 julio 2013
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Hay tres componentes inevitables en una democracia —un gobierno, la libertad de los ciudadanos y la consecuencia de mezclar esos dos, un gobierno para gente libre.

En lo que sigue examino esos tres componentes —y lo hago siguiendo la idea de E. Burke (1729-1797), el considerado fundador de los conservadores. En su obra Reflexiones Sobre la Revolución Francesa habla de esos componentes:

• Dice que “hacer un gobierno no exige gran prudencia. Fortalézcase el asiento del poder, enséñese la obediencia y está hecho el trabajo”. La idea es muy diáfana: formar un gobierno no es una gran complicación —basta con acumular poder en unos y obtener la obediencia del resto.

La concepción es descarnada —un gobierno no es más que poder centralizado, en tal proporción que todo lo que queda por hacer es enseñar la obediencia en los ciudadanos; el rey tiene que ser obedecido, la voluntad del presidente tiene que ser impuesta, los deseos del dictador son órdenes para todos.

• Dice que “Dar libertad es aún más fácil… únicamente se requiere soltar las riendas”. Otra idea diáfana: si se quiere tener libertad y nada más que eso, tampoco es complicado —es suficiente quitar frenos y obstáculos.

Otra concepción descarnada de la política —la libertad puede ser tenida con otro simple acto, el retiro de la brida, de lo que significa sujeción: ya puede hacerse lo que se quiera, donde se quiera y cuando se quiera. Todos los deseos del ciudadano son permitidos.

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Los dos elementos, el gobierno y la libertad, son simples de explicar en cuanto a cómo lograrlos —pero queda pendiente la combinación de ambos en una sociedad libre y gobernada, algo que refleja el significado de la democracia como instrumento de defensa de la libertad.

Ya no hay aquí la simpleza de los dos elementos anteriores.

• Dice, “Pero formar un gobierno libre, es decir, templar conjuntamente esos elementos opuestos de libertad y coacción es una obra congruente consigo misma, exige mucho pensamiento, profunda reflexión y una mente sagaz, poderosa, capaz de combinar”.

Se quiere tener libertad y a mismo tiempo se quiere tener un gobierno —la mezcla da eso de un gobierno libre, que es ya algo complejo. Burke lo define bien, se trata de “templar” dos elementos opuestos, o al menos que presentan tensiones entre sí.

La libertad entendida como el abandono de frenos encuentra controles en el gobierno entendido como centro de poder que pone frenos a esa libertad. Esto es lo que define la gran discusión política de todos los tiempos —quizá más intensa en estos momentos.

La acumulación de poder en los gobiernos —su crecimiento y concentración de recursos— va en contra del otro elemento, las libertades de los ciudadanos. Es como si existiera una cantidad limitada de poder en las sociedades que hace que lo que uno gana de poder lo pierde el otro.

Si el ciudadano gana libertades, el gobierno pierde potestades —y si el gobierno gana poder, el ciudadano pierde libertades. Parecen ser dos elementos que están en tensión y que presentan una problemática sólo posible de solucionar en una posición de sano equilibrio entre ellos.

Las palabras de Burke dan en el blanco. Ese equilibrio entre dos elementos opuestos entre sí es embrollado —no admite soluciones simples, requiere “mucho pensamiento, profunda reflexión y una mente sagaz, poderosa…”

Esto es lo que me hace llegar al punto que es la clave de una sociedad democrática —las mentes de los gobernantes, pero también de los gobernados. La democracia necesita que sus mentes sean sagaces, poderosas, inteligentes, prudentes, perspicaces, avispadas. Es la única manera de preservar el equilibrio de una democracia.

Un equilibrio que de perderse la puede convertir en una sociedad de ciudadanos dóciles al gobierno y sin libertades, o una sociedad sin orden e ingobernable —quizá como un balance entre la pasividad de una dictadura y el caos de una anarquía.

Sin ciudadanos astutos y pensantes, y sin gobernantes reflexivos y sutiles, las democracias están en riesgo de irse a cualquiera de sus extremos indeseables. Un caso en cuestión, es el de la Unión Europea, que por falta de entendimiento del equilibrio democrático ha sido convertida en un régimen estatizado que enseña obediencia a sus ciudadanos.

Addendum

Los EEUU en estos momentos se encuentran en una situación que les puede hacer perder el equilibrio con el que nacieron. El resto de las naciones muestran la misma tendencia, Algunas han sucumbido ya al primer elemento, el de tener un gobierno con poder y ciudadanos obedientes, como Venezuela, o Cuba.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Democracia.

Véase Intervencionismo Creciente para una visión similar. Y, mejor aún, Distribución Del Poder.

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