Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
ONGs: Qué Son
Eduardo García Gaspar
10 octubre 2014
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Son organizaciones protagónicas de nuestros tiempos. androjo

Aparecen por todas partes. Tienen sus puntos buenos.

Pero no están exentas de facetas negativas.

Bien vale una segunda opinión examinar a las ONGs.

Intentemos una definición razonable de ONG.

Primero, su naturaleza que afirma ser no gubernamental, es decir, externa a los gobiernos.

No necesariamente, al menos en los casos en los que ellas reciben fondos públicos. En fin, su idea esencial es la de tener independencia política.

Segundo, las ONGs caen bajo la categoría de organizaciones no lucrativas, lo que significa que deben mantenerse con ayudas externas, donativos y similares.

No está mal, pero abre la necesidad de conocer el origen de su financiamiento. Mera curiosidad mezclada con una cierta malicia.

Tercero, las ONGs se organizan con miembros entre los que hay un común denominador, eso que define al objetivo de la ONG.

Su razón de ser, la causa de su existencia. El interés común de sus miembros. La agenda que tienen. Puede ser una agenda ambientalista, o la lucha contra los conductores ebrios, lo que a usted se le ocurra.

Cuarto, su tamaño, que puede ser enorme o pequeño, local o internacional. Es la escala en la que actúan y tratan de difundir su agenda e implantar sus recomendaciones. Las hay muy grandes, como Greenpeace, o muy pequeñas.

Hasta aquí no hay facetas de las ONGs que produzcan preocupación, excepto por el saber los orígenes de los financiamientos que reciben, cosa que generalmente no hacen.

Me parece lógico que si tienen una agenda que presume de ser de beneficio social, entonces pensarían que también sería benéfico que transparentaran su estados contables.

No todo es color de rosa con las ONGs, sin embargo. Hay cosas que deben hacerse explícitas para evitar la idea frecuente de que toda ONG es una organización buena y santa. No, no lo son. Veamos algunos detalles.

Sus miembros poseen algún interés que los une. Esa causa por la que están dispuestos a actuar. Son entonces organizaciones, por lo general, monotemáticas.

Por ejemplo, pueden dedicarse a temas ambientalistas, a asuntos de salud, a derechos humanos, a combate a la obesidad, a lo que usted quiera.

Esa unidimensionalidad les otorga fuerza y les permite concentración en el tema de su agenda. Pero al mismo tiene tiene dos efectos negativos.

Suele producirles terquedad obsesiva de sus creencias, lo que ocasiona cierta necedad y poca apertura.

También, les impide ver la realidad entera y los efectos colaterales de sus propuestas. Por ejemplo, los movimientos de la prohibición tuvieron buenas intenciones, pero crearon oportunidades para la actividad ilegal.

O bien, la lucha contra la obesidad con impuestos mayores, castiga también a personas no obesas.

Este monotematismo y la falta de transparencia, como se ve, tiene sus problemas y no son ellos pequeños. Pero hay otra dificultad con las ONGS, el de su representatividad.

Siendo organizaciones voluntarias, de miembros con opiniones similares en un tema, suelen sentirse representantes de la sociedad. En realidad no lo son.

Ninguna ONG, hasta donde sé, ha pasado por un proceso de votación popular de sus miembros y líderes. Tampoco se sustenta en una agenda que haya pasado por un referéndum que coloque a sus objetivos como primordiales entre la opinión pública.

Por ejemplo, si combaten los cultivos transgénicos, esa es su idea, pero no necesariamente la del resto.

Otra cosa, las ONGs suelen acudir a los gobiernos como instrumento de la implantación de sus ideas. Son en este sentido organizaciones con intereses políticos que ejercen influencia en los gobernantes buscando emitir leyes que hagan obligatorias sus ideas.

Esta consecuencia es enorme: el conjunto de ONGs crea gobiernos con más poderes que hacen perder libertades.

También, algunas de ellas, las más conspicuas, tienen una faceta dañina. Suelen reclutar partidarios fomentando sentimientos de odio en contra de esos a quienes ven como enemigos declarados.

Ya no es tanto el convencimiento de una buena idea, como una agenda cimentada en el rencor, la aversión y el repudio.

Esta faceta es llamativa. Puede detectarse en ONGs que intentan implantar sus ideas sin usar argumentos racionales, sin usar pruebas de sus creencias.

Al contrario, acuden a demostraciones callejeras, marchas de protesta y acciones de relaciones públicas (que los medios suelen reportar ingenuamente).

En fin, todo lo que traté de hacer es hacer ver la realidad, quitando la idea de que las ONGs son angelicales. No lo son. No dudo de sus buenas intenciones, pero eso no es todo. También son instrumentos de la ambición de poder.

Post Scriptum

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