Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sociedad Para la Prosperidad
Eduardo García Gaspar
1 septiembre 2014
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
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La pregunta es obvia. Obvia y vital. ¿Hay algún arreglo social que sea propicio al androjoprogreso?

¿Un cierto tipo de sociedad que produzca más bienestar más estable que otros?

La respuesta más razonable es que sí, dadas las diferencias de prosperidad entre las naciones.

¿Qué tipo de sociedad es ésa? una respuesta razonable es la que ha dado M. Novak.

En breve, es una sociedad en la que existe (1) un sistema económico de mercados libres, (2) un sistema político basado en el respeto a la vida, libertad y consecución de la felicidad personal y (3) un sistema de instituciones culturales basadas en ideales de libertad y justicia universales.

Esos tres sistemas unidos en uno solo es lo que caracteriza a la sociedad que es propicia a la prosperidad creciente de sus miembros.

Es decir, una sociedad de libertades políticas que llamamos democracia; de libertades económicas que llamamos libre mercado; y de libertades culturales que llamamos pluralismo.

El común denominador es la libertad humana en los tres sistemas, político, económico y moral-cultural. Con variaciones, pero ese es el sistema que se estableció en el siglo 19 y que generó una riqueza inesperada. Los ejemplos clásicos de ese tiempo fueron Inglaterra y EEUU.

Hubo ejemplos posteriores, como Japón y Alemania. Hong Kong es otro caso citado con frecuencia.

Lo que bien vale una segunda opinión es ir más adentro y ver lo que pasó en esas naciones. En la superficie es sencillo verlo, hubo una elevación de la libertad personal.

Pero hay que profundizar más. La libertad personal fue posible gracias a la apertura de espacios que dejó el gobierno al retirarse de actividades económicas y políticas.

Eso fue lo que permitió la participación mayor de las personas en la política y minimizó los abusos de autoridad. También, permitió otra cosa, la participación personal libre en el terreno económico, otra cosa que el gobierno dominada y que, a su retiro, dejó espacios para la gente.

Novak lo explica como una limitación del poder gubernamental, como una defensa en contra de la tiranía y el estancamiento. Pero lo más importante, como una liberación de las energías personales, de las iniciativas de la gente.

En resumen, por primera vez en la historia pudo aprovecharse eso que ahora llamamos capital humano, el más valioso de todos los recursos.

Muy bien, pero esa idea no es gratuita, tiene que tener un origen, algo que la explique. No es creíble que de repente, sin avisar, se diga que lo que hay que hacer es liberar a los talentos humanos de la opresión gubernamental.

Hay que tener primero algunas ideas que sirvan de base.

Algunas ideas sobre quiénes somos. Es el cimiento intelectual que lleva a concluir que liberar a los talentos humanos es bueno y positivo. Un fundamento con ideas sobre la naturaleza humana, sobre su dignidad, sobre lo bueno y lo malo, sobre el trabajo y el trato con los demás.

Hay que tener una visión del mundo.

Una visión que conduzca a justificar que es mejor tener una sociedad de personas libres de opresión y tiranía. Sin estas ideas, la sociedad no llegará a esa situación que es propicia a la prosperidad.

Es decir, hay ideas que favorecen a la prosperidad y, por supuesto, otras que no lo son. Esto es, al parecer, la clave.

Lo que lleva a la respuesta de fondo. ¿Dónde se tuvieron y maduraron esas ideas? La respuesta suele sorprender, incluso irritar.

Se tuvieron en la civilización occidental donde maduraron las ideas que dieron forma a una visión del mundo basada en el pensamiento judeo-cristiano.

La explicación es convincente. Pensar en una persona libre es pensar en alguien racional, con talentos y capacidades. Y eso es lo mismo que sostiene ese pensamiento: seres creados a semejanza de Dios, a quienes pidió ser co-creadores sometiendo la Creación a ellos.

El resto es historia. Una historia que en el siglo 19 registró un descubrimiento que, me parece aún no asimilamos: es posible crear riqueza y prosperidad. Esto es mayor que el descubrimiento de que la tierra gira alrededor del solo, más que el descubrimiento del Nuevo Mundo.

Sin haberlo asimilado realmente, la manera de pensar de muchos sigue siendo la que existía antes de ese siglo. Una en la que todo se resuelve por la vía gubernamental, sin entender que eso desaprovecha el talento humano. América Latina es especialmente proclive a está atrasada forma de pensar,

Post Scriptum

El libro que tomé para estas ideas es el de Novak, M. (1990). The Spirit of Democratic Capitalism (Revised ed.). Madison Books.

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