Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Democracia, Odio, Equilibrio
Eduardo García Gaspar
11 enero 2016
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Se llamó Abu-l Walid Muhammad ibn Rusd. Lo conocemos con el nombre de Averroes.

Nació en1126 y murió en 1198. Tradujo y divulgó obras de Aristóteles. Fue un filósofo, un pensador, como usted quiera llamarle.

Averroes hizo comentarios sobre la democracia y entre ellos hay unos que son en extremo útiles. Son los que se refieren a los peligros de ella, algo en extremo práctico para aquellos que defendemos a la democracia sin ponerla en un nicho sagrado.

Entremos poco a poco en esos riesgos democráticos siguiendo la explicación que de ellos hizo M. Grice-Hutchinson.

• En la democracia puede encontrarse todo tipo de personas. En ella, teniendo un estado de derecho, mantenido con cierta dificultad, nadie tendrá un privilegio sobre otro. Quizá puede esto verse como igualdad bajo la ley, no perfecta e ideal, pero aceptable.

• La «búsqueda excesiva» de libertad lleva a la persona a hacer su voluntad, lo que sin deberes cívicos, convertirá a muchos en zánganos (drones). No, no son los aviones no tripulados, sino el macho de la abeja y, por extensión, alguien que vive del trabajo de otros; parásitos.

• Sin embargo, en una democracia las personas serán libres para decidir trabajar o permanecer ociosas, eso producirá un grupo, una clase, que está formada por personas que busquen riqueza. Estas son las personas que «servirán para hacer la miel para los zánganos».

• Habrá otra clase de personas en la democracia, la de personas ocupadas de sus asuntos, pero no propietarias.

• Y sucederá que la primera y la tercera clase saquearán a la segunda, odiando a quienes la forman.

• Eso hará que sucedan una de dos cosas. Podrá ser que la clase activa desaparezca; o podrá ser que sus miembros tomen el poder y la sociedad se convierta en tiranía.

No es nada mala la idea del riesgo que señala Averroes. Un riesgo doble. Veámoslo parte por parte.

Primero, el de la variedad de personas que crea la democracia y la libertad que ella permite a las personas. La libertad podrá hacer que las personas tomen decisiones que las conviertan en (1) seres productivos, (2) seres parásitos y (3) seres ocupados con otros asuntos, un grupo no muy bien definido.

Pero lo que sí puede verse con claridad, en el contexto, es la existencia de personas productivas, ocupadas en buscar riqueza; son quienes crean y trabajan. Y ellas son las que «servirán para hacer la miel» para las otras dos clases, presupuestas como no creadoras de riqueza.

Quienes no son creadores de riqueza saquearán a los que la crean, aborreciéndolos. La idea tiene una buena dosis de pronóstico: anticipa la noción de la lucha de clases, en Marx, y el odio que genera la clase creadora de riqueza. Recuerde que eso se escribió en el siglo 12.

Segundo, una vez que se produce esa situación se tienen dos escenarios siguientes posibles.

Podrá ser que el saqueo que sufren los creadores de riqueza sea tal que desaparezca esa clase. Una posibilidad fatal que destruirá a la sociedad misma, la que ya no tendrá recursos para vivir. Cuando mucho, tendrá un estándar de vida miserable, de simple supervivencia. Piense en Cuba, por ejemplo; o en Venezuela.

O bien, podrá ser que quienes crean la riqueza suban al poder y conviertan a la democracia en una tiranía, eso de acuerdo con Averroes. Hay otras posibilidades también, como la el capitalismo de amigos, donde los creadores de riqueza se asocian con el poder político y se convierten en buscadores de renta mediante privilegios.

En fin, mi punto es, ante todo, que la democracia tiene riesgos y peligros. Y que no merece estar en el lugar idolatrado que tantos le conceden, incluso llegada a ser vista como un estilo de vida.

La democracia, más aún, es un régimen frágil, inestable, en continuo peligro, que puede caerse con facilidad cuando surge eso que está en lo esencial que apuntó Averroes: la división social cimentada en la envidia y el odio; eso que A. Medina Méndez llamó los hijos del odio.

La democracia, mucho me temo, es como un acto continuo de equilibrio que en cualquier momento puede perderse, especialmente cuando se sustituye a la cooperación que ella necesita con el odio que la hará caer.

Post Scriptum

Hay datos sobre Averroes en Biografías y Vidas. También en la Encycloædia Britannica. En la Catholic Enyclopedia y en Muslim Philosophy.

El libro consultado es el de Grice-Hutchinson, Marjorie. 2013. Early Economic Thought in Spain, 1177-1740 (Routledge Revivals). Routledge.

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