Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Inercia de Gran Gobierno
Leonardo Girondella Mora
17 enero 2017
Sección: GOBIERNO, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Los gobiernos actuales se encuentran en problemas —cuya gravedad varía desde pequeños hasta irremediables.

Esto es lo que pretendo examinar de manera esquemática en lo que sigue.

• Primero, la expansión de los gobiernos es una realidad —un fenómeno universal que puede remontarse en su etapa moderna a finales del siglo 19 con el gobierno montado por Bismarck.

La expansión de tamaño, costo y gasto obedece a creencia de que el gobierno puede y debe adoptar funciones adicionales dirigidas hacia el cuidado de los ciudadanos —una especie de responsabilidad gubernamental del bienestar de las personas.

De esa manera, los gobiernos crecen haciéndose cargo de funciones y responsabilidades, como educación, vivienda, salud, pensiones, salarios, cultura, investigación, dirección económica, redistribución de riqueza, permisos de trabajo y otros más.

• Segundo, la larga y amplia lista de funciones y responsabilidades cubre terrenos amplios y variados —los que además crean en la población una gran expectativa haciendo creer que los gobiernos producen bienestar notable sin necesidad de la participación ciudadana ni del esfuerzo personal.

La labor de las personas comunes se limita a exigir medidas gubernamentales para vivir mejor y a esperar que ellas sean implantadas a la brevedad posible —a esto colabora mucho la modificación del sentido de derechos humanos, entendidos como reclamos al gobierno.

•Tercero, las grandes expectativas creadas por los gobiernos en la masa de ciudadanos tienen escasas probabilidades de ser cumplidas pues los recursos son limitados y el costo del gobierno expandido demasiado alto.

La diferencia entre recursos necesarios para cubrir los gastos de las expectativas creadas por los gobiernos y los recursos realmente existentes provoca que tarde o temprano se produzcan fallas notables en los gobiernos —no cumplir con lo que prometió.

• Cuarto, si se trata de una democracia, los malos resultados del gobierno en funciones abren una oportunidad de crítica para los partidos de oposición —los que en general tratarán de ganar votos diciendo que ellos sí cumplirán con esas promesas e incluso algunas otras más, aún más radicales y costosas.

El problema de las promesas fallidas no se identifica como el de abarcar demasiado intentando lo imposible, sino como uno de malos gobernantes a quienes no interesa el bienestar de la gente común.

• Si no se trata de una democracia, los malos resultados son adjudicados a enemigos del país, a intereses ocultos, al imperialismo y al resto de la lista acostumbrada de culpables.

El problema de las fallas no se identifica como una serie de malas decisiones, sino como una cuestión que se remediará con las mismas decisiones aplicadas con mayor intensidad.

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En resumen, las demasiadas responsabilidades y funciones que los gobiernos se adjudican producen una situación inestable —es imposible de financiar en el largo plazo y produce fallas que desencantan a la población.

Se tiene, por tanto, un resultado neto de poblaciones descontentas y desilusionadas con sus gobiernos, los que no han podido cumplir con sus promesas.Esta situación de desencanto es variable y puede llegar a situaciones graves de intranquilidad social, como sucede en México actualmente.

La inercia mental e intelectual que se presenta, por consiguiente, es una que hace entender que las fallas pueden corregirse con dosificaciones mayores de lo mismo, es decir, gobiernos mayores y más costosos —sin detenerse a considerar la posibilidad de que el problema es el gobierno expandido sin control. Esto es lo que propone López Obrador en México.

El panorama que se presenta es el de una fuerza mayor subterránea a las ideas políticas del país, por la que se tiene una tendencia a radicalizar las posturas gubernamentales en dirección a gobiernos mayores, con más responsabilidades de bienestar social.

La inercia puede verse en el surgimiento de opciones políticas más radicales y extremas —como creo que bien se demuestra en la conversión socialista del Partido Demócrata en los EEUU —y si no son tan extremas, aún así la inercia los inclina hacia ese lado. La popularidad de López Obrador en México es una prueba de esto: querer un chef que solo puede servir la misma receta en dosis mayores.

Es una creencia mía que existe una inercia intelectual, gratuita y sin fundamento, que ha producido gobiernos insostenibles debido a su tamaño y costo —y que esa tendencia intelectual forma una especie de paradigma teórico que no permite salirse de la idea de que la solución no son los gobiernos, ellos son el problema.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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