El arte de ver más allá 

Las acciones tienen consecuencias. Podemos ver con claridad los efectos inmediatos de las acciones, pero requiere una mayor perspicacia ver los efectos en el largo plazo y, aún más, los ocultos.

Un ejemplo de esto es la consideración siguiente acerca de la primera batalla librada para la independencia de las colonias españolas en Latinoamérica… y ella no fue librada en ese continente:

«La batalla de Trafalgar en 1805 destrozó la marina española e hizo casi imposible la comunicación entre España y su imperio en América. (La última lucha de Nelson fue, en cierto sentido, la primera batalla en la guerra de independencia de América Latina, ya que, durante los siguientes años de abandono, las colonias continentales de América Latina por fin comenzaron a asumir una identidad separada)». Thomas, Hugh. Cuba: A History (Kindle Locations 1231-1234). Penguin Books Ltd. Mi traducción. 

Ha sido señalada también, como un caso de consecuencias no intencionales, la I Guerra Mundial.

«Consecuencias no deseadas: el comunismo, el fascismo, Hitler y el Holocausto. La Primera Guerra Mundial, la mayor catástrofe hecha por el hombre en el mundo, dejó un legado venenoso que allanó el camino para gente como Stalin y Hitler.». telegraph.co.uk. Mi traducción.

Muy bien, creo que el punto está demostrado: las acciones tienen consecuencias y muchas de ellas son difíciles de ver, quizá porque acontecen después de algún tiempo, o tal vez porque simplemente se comete un error de cálculo al inicio.

Tome usted, por ejemplo, una acción en México. El presidente electo, antes de tomar posesión, decide detener la construcción ya avanzada de un nuevo aeropuerto en la capital del país. 

Por la razón que sea que eso se haya hecho, hay efectos indeseables. Por ejemplo, la «pérdida de confianza y el crédito», caída en la bolsa de valores, caída cotización del peso, repercusión en la calificación crediticia. Aunque el presidente electo haya considerado en ese momento que los efectos inmediatos fueron no tormenta sino llovizna, es obvio que eso es falso en el plazo mayor.

No es excepcional que sucedan cosas así. Las acciones tienen efectos, unos de ellos son intencionales y buscados, pero hay otros que no lo son. Una porción importante del arte de gobernar es tener esa intuición acerca de los efectos colaterales de acciones que por buenas que sean sus intenciones, pueden resultar indeseables.

Lo mismo aplica al resto de las decisiones de todo gobierno. Un ejemplo clásico de este tópico es el de los aumentos al salario mínimo por encima de la inflación. No puede haber duda acerca de la buena intención que eso persigue.

Pero dejar de considerar los efectos colaterales (e indeseables) de esa acción es un acto de miopía económica extrema. La carencia de ese arte político de mirar más allá de las propias narices del político bien intencionado.

Mucho me temo que buena cantidad de acciones gubernamentales, como el proteccionismo de Trump y la rectoría económica de López Obrador, tienen buenas intenciones, pero efectos colaterales graves y serios. Tanto que sus acciones deberían ser canceladas.

Y una cosa más…

Sobre la batalla de Trafalgar:

«Dicha batalla naval está considerada como una de las más importantes del siglo XIX, donde se enfrentaron los aliados Francia y España (al mando del vicealmirante francés Pierre Villeneuve, bajo cuyo mando estaba por parte española el teniente general del mar Federico Gravina) contra la armada británica al mando del vicealmirante Horatio Nelson, quien obtuvo la victoria». es.wikipedia.org

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