Evitar la concentración del poder y tener una república. Estas son las lecciones políticas históricas de Venecia. Adelantados a su tiempo, los venecianos crearon riqueza, bienestar y estabilidad política.

El estatus y la riqueza en Venecia no podían darse por medio de tierras, pero sí podían obtenerse por otros medios, concretamente, la habilidad empresarial.

El electorado veneciano, en palabras de Madden:

«[…] tendía a rechazar el privilegio e insistir en la igualdad. Los venecianos eran capitalistas y, como tales, ferozmente individualistas. Ellos apreciaban la libertad y desconfiaban del poder concentrado. Es por eso que sus dogos fueron elegidos por la gente. También es por eso que eran alérgicos al concepto de una dinastía ducal, aunque muchos dogos intentaron en vano establecer uno». p. 32. Mi traducción.

Evitar la concentración del poder

A partir de allí y a través de su obra, el autor va apuntando rasgos de su gobierno, lo que puede llamarse lecciones políticas históricas de Venecia. Estas son algunas de ellas y bien podían ser fuente de inspiración novedosa en estos tiempos:

Rechazar al poder concentrado

Los venecianos tenían su mentalidad muy propia, como el odio al poder concentrado y a los intentos que sus gobernantes hacían para alcanzarlo y, aún más, siendo básicamente comerciantes odiaban la inestabilidad política, prefiriendo la estabilidad y la tranquilidad (p.55). 

Dos elementos que suelen ir juntos, el repudio al poder concentrado que lleva inevitablemente a su abuso y, siendo empresarios, su preferencia por situaciones perdurables de estabilidad. El exceso del poder está reñido con la tranquilidad del ciudadano, el punto que bien entendió N. Maquiavelo.

Separación iglesia-estado

• La iglesia y el gobierno eran poderes separados en Venecia (p.50). Lo que significó que los puestos eclesiásticos no eran provechosos monetariamente y permitían tener a ministros motivados por la piedad, no por la riqueza (p.80). 

Otra forma de división del poder, bien entendida en las lecciones políticas venecianas. La reunión del poder eclesiástico y el político no era conveniente para la libertad que tanto amaban.

Y eso con un efecto colateral bienvenido, quienes ocupaban los puestos eclesiales no eran motivados por la adquisición de riqueza y poder, sino por la naturaleza propia de la religión.

Desconfianza en la masa

Desconfiaban de la turba y preferían la sabiduría de gobernantes experimentados (p.92). La furia de la muchedumbre, sufrida gravemente en hechos de 1172, les dejó esa lección de no dejarse llevar por sentimientos incontrolables masivos.

Pesos y contrapesos políticos

El gobierno de venecia estaba lleno de pesos y contrapesos, todo para evitar la acumulación de demasiado poder (p.170). Otra manera de evitar la concentración del poder, el usar procesos, leyes, costumbres que dividieran el poder dejando en libertad a las personas.

Nadie estaba por encima de la ley (p.178). Aunque existían marcadas clases sociales, este era un principio que a todos aplicaba y que al final era una ayuda para evitar la concentración del poder.

Más una república que una democracia

Fue su gobierno republicano lo que le permitió a los venecianos sobrevivir en épocas de adversidad (p.226). Es un efecto de solidez ante crisis e infortunios, un gobierno mucho más estable que el gobierno de quien sea que haya concentrado poder en sí mismo.

Los gobiernos estaban formados por personas de un grupo numeroso de familias, quienes tenían el derecho a servir a Venecia, lo que dentro de un sistema capitalista significaba que en el tiempo esas personas variarán (p.226).

En ese sistema de comercio internacional y empresariado las fortunas van y vienen, haciendo que no siempre fueran los mismos esos que podían ir a posiciones de poder.

Siendo los venecianos personas experimentadas en negocios propios, sabían de finanzas y el significado de la buena reputación de su deuda, la que se esforzaban en pagar a tiempo (p.228).

Una lección política histórica veneciana que contrasta con los manejos financieros irresponsables de gobernantes sin experiencia empresarial.

El de Venecia era un sistema mixto de gobierno, con diferentes concejos con dominio sobre el poder ejecutivo, no muy diferente al sistema inglés después de la Revolución Gloriosa en 1688 (p. 346)

Una característica que hizo que los cambios producidos por las ideas de la Ilustración en el resto de Europa, no ocasionaran cambio alguno en Venecia, pues mil años antes ya los habían adoptado (p. 354).

La mentalidad republicana de Venecia

El autor, Madden, resume el resultado de la forma de pensar en Venecia:

«Para Venecia, donde el capitalismo creció y floreció, los resultados fueron asombrosos. La libertad y la libre empresa habían construido una maravilla enclavada en una concurrida laguna, el más inverosímil de todos los lugares». Ibídem, p. 279. 

No era la política veneciana una utopía. Con frecuencia resultaba traicionera y ruda, pero la lealtad a su república hizo que pocas veces hubiera violencia. Ningún sistema es perfecto, pero las lecciones políticas de Venecia muestran un sistema que da resultados.

Un ejemplo, el de la imprenta con tipos móviles. Inventada en China, allí ella estaba bajo el control del gobierno, pero en Europa ella tenía un uso libre y en Venecia produjo una industria editorial considerable (p. 318).

En resumen, las lecciones políticas históricas de Venecia quizá puedan resumirse en el principio de la división del poder, el que Montesquieu hizo célebre en 1748, pero que los venecianos habían aplicado durante siglos.

Sin embargo, la división del poder no es una simple advertencia contra el abuso del poder. Si lo fuera solamente, que es como se interpreta modernamente, ese aviso contra el riesgo del despotismo sería ignorado con frecuencia, como lo es.

En la división del poder al estilo veneciano había más que solo la advertencia. Había amor por la libertad, pasión por las instituciones, tradiciones de comercio e iniciativa económica, un personalismo sano y una noción razonable de igualdad.

Nota del editor

El libro consultado fue el de Madden, Thomas F. Venice: A New History. Penguin Publishing Group.