grandes ideas

Las consecuencias y el misterio del pensamiento de Adam Smith. De fama inmerecida, oculta las contribuciones de mejores economistas y propone ideas con efectos nefastos.

Introducción

Smith, más que un escritor sobre un tema novedoso, ha sido colocado en un plan mítico que ha tenido dos efectos desafortunados.

Ha ocultado a los grandes talentos de pensadores anteriores, y mejores. Y ha conducido a la ciencia económica por caminos infructuosos que sirvieron para la creación de ideologías nefastas.

La idea reportada aquí fue encontrada en Rothbard, Murray Newton, Economic thought before adam smith: an austrian perspective on the history of economic thought. Aldershot, Hants, England; Brookfield, Vt., USA. E. Elgar Pub., 16 «The Celebrated Adam Smith», pp 435-457.

Inicia el misterio y consecuencias de Adam Smith

El autor comienza esta parte de su obra con algunas calificaciones que da a Adam Smith.

El inicio es interesante: Smith, dice Rothbard, es un gran misterio y ese misterio es la brecha que existe entre su enorme fama y sus muy dudosas contribuciones a la ciencia de la que se le suele considerar fundador.

Smith, sigue diciendo el autor, creó nada nuevo que fuera verdadero y lo nuevo que creó es falso. Peor aún, era un desvergonzado autor de plagios y que se quejaba de que otros lo copiaban. Sin duda, Adam Smith es un misterio y sus ideas tuvieron consecuencias.

No solo no hizo contribuciones, sus ideas constituyeron un serio deterioro del pensamiento económico desarrollado por otros, como Cantillon, Turgot y los escolásticos.

«La riqueza de las naciones”, no lo que se piensa

Su libro célebre es un problema, pues fue capaz de cegar a expertos y legos, haciéndolos incapaces de apreciar la existencia de economistas mucho mejores previos a 1776.

Esa obra es una enorme colección de ideas rudimentarias, confusas, vagas, ambiguas y contradictorias entre sí. No fue Smith el fundador de la ciencia económica, pero sí produjo el paradigma de la escuela clásica británica, cuya ambigüedad dio oportunidad a sus seguidores para sistematizar sus conceptos.

Una revelación

Fue J. A. Schumpeter el primero que hizo ver la realidad de Smith, acusándolo de mandar a la economía por un camino equivocado.

La opinión de Schumpeter en 1954 causó un shock, pues se presuponía un avance constante de todas las ciencias, lineal y continuo, con cada científico haciendo contribuciones mejores.

La concepción de ese suave y continuo avance ha sido cuestionada y suele aceptarse que existen cambios de paradigmas en los que una teoría mala puede sustituir exitosamente a una mejor.

Smith y su idea del valor

En el resto del capítulo dedicado a Smith, Rothbard examina críticamente partes de las ideas del escocés, como la división del trabajo y otras más.

Lo que sigue se refiere solo a la parte que Rothbard dedica al examen de la teoría del valor. Y muestra claramente el misterio que rodea y a Adam Smith y las consecuencias de sus ideas.

La teoría del valor que Smith sostuvo, dice Rothbard, fue una catástrofe y una causa más para cuestionar su fama. Desde los escolásticos en adelante, se pensó que el valor y el precio estaban determinados por la escasez o la abundancia relativa del bien, en segundo lugar.

Pero en primer lugar, por la utilidad subjetiva percibida en el producto por parte del comprador. Todo lo que necesitaban estas ideas era el concepto marginal que da énfasis a cada unidad del bien.

Sorprende que en sus clases, Smith haya solucionado la famosa paradoja del agua y los diamantes de la misma manera que lo habían hecho otros antes que él, pero que en La Riqueza de las Naciones, se haya olvidado de esa explicación eliminando la idea de la utilidad percibida del valor y el precio.

No hay referencia a la escasez relativa, un concepto básico, en prácticamente todo el libro. Sin la idea de la escasez, razona Rothbard, para la solución de la paradoja del valor, la idea de la utilidad percibida es expulsada de la Economía, junto con el consumo y la demanda del consumidor.

Los errores de Smith

Peor aún, proponiendo Smith dos significados de valor, valor de uso y valor de cambio, dio pie al nefasto nacimiento de las ideas socialistas de producción para el uso y producción para el lucro.

Toda la tradición de la utilidad subjetiva o percibida fue echada por la borda ignorando incluso ideas que el mismo Smith había sostenido antes.

La teoría del precio y valor gira en ese año debido al cambio de enfoque: los precios reales de un mercado dan su lugar a un precio ficticio de equilibrio en el largo plazo. Es un error colosal.

De las explicaciones de los precios verdaderos en un mercado, Smith se aventuró en la consideración de un precio natural, un precio natural en el largo plazo.

Aunque la idea había existido antes, la atención que se le había dado era pequeña. Ahora es la preocupación central y se le ve como más real que el verdadero precio real. No lo es, pero eso no importó.

Antes del libro de Smith, quienes estudiaron estas cuestiones siempre se enfocaron al precio de mercado como el real y habían considerado que era determinado por las fuerzas de oferta y demanda. Lo que es igual a decir que se fijaba por la utilidad y la escasez.

Smith puso gran atención en algunas ideas latentes en escritores anteriores, lo que le llevó a proponer que el precio natural es igual y está determinado por los costos de producción.

No es que sea inútil la idea del precio de equilibrio, es decir, la del precio natural a largo plazo. Sirve para señalar la dirección del mercado, pero solo puede ser alcanzado si todas las variables en el mercado se mantienen estáticas totalmente.

Factores de producción

Smith, dice Rothbard, señaló que existen tres factores de producción: trabajo, tierra y capital. El trabajo recibe salarios, el capital, ganancias y la tierra, rentas. Estos pagos siguen al precio natural de cada uno de ellos.

La afirmación es sorprendente, pues por un lado, los precios son cambiantes y momentáneos, pero el costo se determina objetivamente fuera del sistema. La realidad es que el costo no determina el valor, es el valor subjetivo el que determina el costo, es decir, la utilidad esperada por parte del comprador.

Por tanto, aunque se diga que en el largo plazo los precios serán iguales a los costos de producción, no son los costos los que determinan el precio de largo plazo. Es exactamente lo opuesto: la evaluación por el consumidor es lo que determina los costos que se tendrán en el mercado.

Esta manera de determinar los precios vía costos de producción enfrenta un problema. ¿Cómo explicar el precio de una pintura antigua, o la de un pintor reciente? ¿Cómo lograr la explicación de precios de bienes que no han sido producidos?

Igualmente, los precios de boletos para un concierto, o el servicio de un dentista, no pueden ser explicados por la suma de los costos de producción. Los cambios repentinos en los precios no pueden ser explicados por los cambios en los costos de producción, pero sí por la demanda subjetiva.

Misterio y consecuencias de Adam Smith

Es Adam Smith, afirma Rothbard, a quien puede asignársele la responsabilidad casi única de la creación de la teoría del valor trabajo que produjo el marxismo.

Smith escribió que el verdadero precio de todo para la persona es el trabajo y esfuerzo para adquirirlo. Los bienes se intercambian en un mercado por cantidades iguales de trabajo que contienen, al menos en el largo plazo.

El razonamiento llega a ser circular, al afirmar junto con otros, como Marx y D. Ricardo, que los precios y valores pueden ser explicados por la cantidad de trabajo, para más tarde decir que los precios en el mercado determinan la cantidad de trabajo.

El surgimiento de uno de los argumentos del socialismo se encuentra también en Smith, al repetir la idea de que las rentas y las utilidades son deducciones del producto del trabajo.

Smith ve que el capitalista obtiene utilidades por correr el riesgo y por pagar a los trabajadores durante el tiempo en el que los bienes tardan en venderse.

Es cierto, pero a eso agrega que en ese estado de cosas, el producto entero del trabajo no pertenece al trabajador y debe compartirlo con el capitalista.

Ha sido dicho que el mismo Smith sufriría una desagradable sorpresa al saber que puede ser visto como el fundador de las teorías socialistas del siglo siguiente al suyo.

Además a lo anterior, debe recordarse la clasificación de Smith con respecto al trabajo, que dividió en productivo e improductivo. Tampoco fue, en realidad, un proponente del laissez-faire.

Si bien la crítica de Rothbard es devastadora, no se trata de destruir al mito, sino de aprender y nada como los errores para hacerlo.

La obra de Rothbard resulta en esta tarea un aliado invaluable por dos motivos: su asombroso contenido y, mejor aún, sus razonamientos.

Finalmente, es posible que algunos lectores sean por primera vez expuestos a la noción de Carlos Marx como un economista natural dentro del paradigma inglés creado por Smith, cometiendo ambos errores muy parecidos y con Marx llevando esos errores a sus consecuencias lógicas.

Sí, efectivamente, Adam Smith puede ser considerado un misterio que produjo consecuencias enormes y poco afortunadas.