¿Cuál es el mayor enemigo político de nuestros tiempos? El asunto que realmente define nuestra época y que es eso que más merece nuestra máxima atención. Ese problema es el de las ilusiones de sociedades perfectas.

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Introducción: el mayor enemigo

Las respuestas que conozco indican una gran diversidad. Para unos, el enemigo político mayor de nuestros tiempos es la desigualdad. Para otros la pobreza, el medio ambiente, la población numerosa, los derechos humanos… La lista no es breve.

Pero el real problema es otro y comienza con la desmesurada idea de que podemos construir una sociedad perfecta. Ese es el mayor enemigo político que puede tenerse.

Las ilusiones desbocadas de que es posible tener una sociedad perfecta y absolutamente justa, entonces, es el mayor enemigo político que jamás puede tenerse.

El problema de la ilusión política optimista

Ese gran problema político de nuestros tiempos tiene su origen a principios del siglo pasado cuando comienza la implantación de regímenes sustentados en ideas un poco anteriores. 

Ideas que propagaron, como posibilidad real, la existencia de una sociedad perfecta alcanzable por medio de la acción gubernamental y con la condición de ceder las libertades humanas al Estado. 

El problema es haber persuadido a demasiados de que la renuncia a la libertad es la condición necesaria para ser felices y vivir en una utopía cimentada en la autoridad estatal.

«Si quieres vivir en la sociedad perfecta entonces deja de ser libre y sométete al Estado», es en pocas palabras la idea que se ha propagado. Este es el real problema de hoy.

Es la muerte de la idea Occidental acerca de la naturaleza humana, el final de los regímenes liberales, la desaparición de toda noción de libertad. Esta es la otra parte del mayor problema político que sufrimos, la pérdida del amor por la libertad personal.

Los casos son obvios, el fascismo, el nazismo, el comunismo, el totalitarismo: Hitler, Stalin, Mao, Pol Pot, Ho Chi Min,  y sus versiones más recientes, como Cuba, Venezuela, Irán, Nicaragua, Bolivia y otros más.



Renunciar a la libertad

El mayor problema político de nuestros tiempos es, visto desde el otro lado, la preservación de la libertad cuando la renuncia a ella es la condición para la promesa de una vida ideal encontrada en el sometimiento al Estado.

🧨 «Deja de ser humano y libre para ser feliz», se nos dice. Esta es la idea que debe ser vista como en enemigo político mayor de todos los tiempos.

Es renunciar a cosas como:

«[…] el derecho a disentir de la mayoría, el derecho incluso a estar persistentemente equivocado, el derecho a desconfiar del poder de la mayoría y la necesidad de afirmar que los altos funcionarios podrían estar equivocados, especialmente cuando aquellos en el poder creen firmemente que no lo están.» Ricks, Thomas E.. Churchill and Orwell: The Fight for Freedom (p. 5). Penguin Publishing Group. Mi traducción. 

Con esa renuncia a la libertad, muchos tienen la esperanza de alcanzar la utopía prometida.

Sin embargo, lo que en realidad aceptan (en la letra pequeña de su contrato de renuncia) es que la verdad sea definida por el gobierno. Admiten que la realidad sea determinada por los gobernantes, que la sumisión absoluta sea la condición de la promesa de felicidad.

En resumen, el mayor enemigo político de nuestros tiempos, me parece, es un gran engaño, el más grande fraude en el que pueda pensarse.

No solamente por la magnitud que tiene, expresada en el número fabuloso de sus víctimas, sino también por la dimensión de lo defraudado que es la misma esencia humana.

El mayor enemigo político de nuestros tiempos es la aceptación mayoritaria de la idea de que la felicidad humana es posible si se renuncia a la libertad personal aceptando ser siervo del gobierno.

G. Orwell describió muy bien el problema en dos libros, Rebelión en la granja y 1984. Fue él quien escribió que «Si la libertad tiene un significado, ella significa el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír».

El esquema del engaño

El enemigo político mayor que se tiene hoy puede ser analizado en los dos elementos de su esquema:

A. La promesa de la felicidad ahora

Se prometen estructuras sociales que darán como resultado una sociedad perfecta, justa, en la que sus miembros encontrarán la felicidad.

B. La condición para la felicidad ahora

El requerimiento para poder tener esa felicidad ahora es ceder la libertad personal y dar todo el poder a la autoridad que tiene la responsabilidad de implantar las estructuras sociales necesarias.

Este es el mismo esquema que se atribuye al libro Un mundo feliz:

«El punto crucial para Ballard era que Huxley describía un mundo en el que la humanidad asumía con beneplácito su esclavización […] gracias a los medicamentos que alteran el estado de ánimo, las distracciones de la tecnología de los medios de comunicación de masas y el fácil acceso a la satisfacción sexual, la mayoría de las personas no se da cuenta de que no son libres».

Conclusión: el mayor enemigo político

Este gran problema que se padece en las sociedades tiene dos facetas:

1. La popularidad de las ilusiones sociales

Esto es la abundancia de propuestas que prometen sociedades ideales en las que la felicidad de todos está garantizada desde la cuna hasta la tumba.

Ella son el resultado del optimismo desbordante de filósofos y gobernantes que creen tener la respuesta definitiva a la solución de los problemas de la sociedad.



La popularidad de esas ideas es posible dada la condición necesaria de una gran ingenuidad masiva. Es un problema de inocencia política y educación a medias, lo que crea mentes más emotivas y racionales muy dispuestas a aceptar ensoñaciones políticas.

2. La pérdida del valor de la libertad

Es el dejar de pensar en la libertad como el motor que ha creado la prosperidad presenta. Un progreso tan notable que posiblemente ha reblandecido el sentido de responsabilidad personal.



Es decir, ha creado expectativas de reclamos sin la idea de su responsabilidad personal.

El resultado

Una actitud blanda y cómoda es caldo fácil de cultivo para quienes prometen vidas felices para todos. Así se forma el mayor problema político de nuestros tiempos.

El libro citado Churchill and Orwell: The Fight for Freedom trata  precisamente este tema, el del gran problema de nuestros tiempos, indicando que tanto Churchill como G. Orwell coincidían en la pérdida de la libertad.


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[Actualización última: 2021-07]