El entendimiento que se tiene de los gobiernos, sus decisiones, acciones y resultados. La inteligencia y el discernimiento que en la persona ha desarrollado por vivir en sociedad y bajo una autoridad. La inteligencia y el conocimiento político que el ciudadano ha acumulado durante su vida.

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Introducción: el conocimiento político del ciudadano

El punto de partida es sencillo. Las personas, por el hecho de vivir en una sociedad con gobierno, acumulan experiencias acerca del desempeño de los gobiernos bajo los que ha vivido. Es decir, los ciudadanos desarrollan un conocimiento político acerca de las autoridades.

Se trata de un saber derivado de las experiencias en sus tratos con la burocracia y el gobierno, de sus lecturas y discusiones sobre el tema, de sus creencias y, en general, sus vivencias sociales referidas a la actuación gubernamental. Es el conocimiento del ciudadano acerca del poder político.

📍 El tema del conocimiento político del ciudadano se asocia con las nociones de participación política, cultura cívica y opinión pública. Es obvio, además, que la democracia necesita la opinión pública derivada de un buen conocimiento político.

Componentes del conocimiento político

La inteligencia política del ciudadano tiene un componente claro, el del tiempo vivido por la persona. Si todo lo demás es constante, el conocimiento político de cada ciudadano será proporcional a su edad. Cuanto más tiempo haya vivido, más amplio y rico será ese saber. Y lo opuesto, será limitado conforme más joven sea.

Otro componente es la perspicacia natural de la persona. Una combinación de conocimiento y sabiduría nata con inclinación a reflexionar sobre las experiencias cotidianas. Es el proceso filtrado de los sucesos que pasan por la mente y forman opiniones. No necesariamente varía con la edad, pero sí se relacionan con ella.

El conocimiento político, por tanto, es mayor conforme aumenta el tiempo de experiencia personal en la esfera pública y es más propio de personas que han superado a la juventud, desarrollando un cierto escepticismo sano.


«Uno de los castigos que se tienen por rehusar participar en la política es el acabar siendo gobernados por nuestros inferiores».

— Platón

Un caso de ciudadano genial

El libro es una novela. Una de Anatole France. Se llama Opiniones de Jerónimo Coignard y posee su encanto. Narra conversaciones íntimas entre maestro y alumno.

Hay ideas y frases notables en la novela. Ellas muestran un caso genial del conocimiento político de un ciudadano. Hé aquí unos ejemplos de sus opiniones.

Dice que conviene desconfiar de los gobiernos «concebidos entre cábalas y motines». No es mala idea y tiene su aplicación frecuente, con candidatos que proponen gobiernos fantásticos basados en conjeturas, suposiciones e incluso misticismo.

La filosofía sigue. Se dice que es inevitable que seamos mal gobernados, por lo que es preferible tener «príncipes y ministros que hayan perdido ya sus primeros ardores». No es alta filosofía, es simple meditación sobre la vida diaria y que se resigna ante el destino, consolándose en encontrar al gobernante sin la fogosidad del novato.

Es otra manera de destacar el temor que debe tenerse frente a un gobierno con demasiados afanes, pasiones exageradas, vivacidades sin límites, que se siente como el joven capaz de resolverlo todo. Esta es la filosofía que necesita haber vivido, que solo puede producir la ingenuidad perdida con la continua experiencia de promesas incumplidas.


«Los políticos son como jinetes malos que están tan preocupados por permanecer montados en la silla que no pueden ocuparse del camino que llevan».

— Joseph Alois Schumpeter

Cuidado con las pasiones de los gobernantes

Siguen las opiniones. Dice que «los cambios bruscos de Estado son, sencillamente, cambios de hombres» y que los hombres son «en general, todos lo mismo, igualmente vulgares en el mal y en el bien».

El maestro ha vivido lo suficiente como para darse cuenta de lo que sucede. No hay cambios de gobierno, hay cambios de personas y los cambios de personas significan poco, pues la naturaleza humana es la misma. Es un llamado al sentido común, al evitar caer en esperanzas irreales, en proyectos imposibles, en promesas irracionales.

Ningún gobernante, ninguno, es lo que promete. ¡Cuidado con las apariencias angelicales, con los intereses altruistas! Es eso de Lord Acton: nadie tiene la preparación suficiente como para gobernar.

Escepticismo ante el bien público

Sigue esa filosofía de la experiencia, con la idea de que «el bien público está formado por gran número de males particulares». Las grandes promesas de sociedades ideales y felicidad general, siempre van acompañadas de la infelicidad individual de muchos.

No extraña que se diga que, «Un robo vulgar es punible, pero se permite al rey que nos sustraiga nuestras vajillas de plata para gastos de guerra».

Dice que las leyes no son tan buenas o malas en sí mismas, sino «por la manera de aplicarlas». La «barbarie legal» solo puede ser evitada por «la corrección de las costumbres y la templanza del espíritu».

Ventana de ideas conexas

📌 Se asocia con civilidad y desobediencia civil. Pone sobre la mesa tópicos como el derecho a tener opiniones y el derecho a ser escuchado, lo que se asocia con las ventajas de la libertad de expresión, el dilema de respetar opiniones o personas y la noción de censura.

📌 El conocimiento político de los ciudadanos se liga muy directamente con los tópicos de ¿Qué es educación?, el problema de la educación a medias y el dilema de la educación dogmática.

Conclusión

El conocimiento político de las personas es en realidad un freno a la ilusión desbocada que los ingenuos sufren creyendo al pie de la letra las promesas políticas del candidatos y gobernantes. Crea un sistema de alarmas que se prenden ante la candidez pueril de suponer que no hay problema que no pueda resolverse si gobierna este o el otro.

Toda guía para la correcta evaluación de los gobernantes debe contener esa sana incredulidad que otorga el sólido conocimiento político, una filosofía de apego a la realidad. Esta es la primera obligación política del ciudadano, la de no ser víctima de los trucos de la propaganda de gobierno.

Al final de cuentas, el conocimiento político es eso que tiene el ciudadano y que le hace ver con recelo y sospecha a todo gobernante, a todos sin excepción. Y cuando un gran número de personas tienen esa actitud, se forma quizá el más poderoso impedimento a gobiernos autoritarios.


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Más de cuatro décadas de escribir columnas de opinión y análisis políticos en periódicos y en línea. Autor de tres libros.