Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Idiota Consumidor
Eduardo García Gaspar
16 agosto 2002
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Eso es lo que piensan muchos, que el consumidor es un tonto absoluto. Los que piensan así, son los que aceptan que se demanden a fabricantes y empresas por cuestiones que son ridículas.

Por ejemplo, no hace mucho que leí una breve nota sobre la posible demanda de unas personas muy pasadas de peso que piensan demandar a un restaurante de hamburguesas en los EEUU.

El reclamo que hacen es el de estar gordos por causa de haber comido esas hamburguesas y se quejan de que ellos no fueron informados de que tales alimentos causaban incremento en el peso.

Desde luego, la demanda es por una cantidad de dinero que les permitirá a los gordos retirarse sin trabajar el resto de sus días… y quizá dedicar su tiempo a la ingestión de otros manjares como helados de pura crema pensando que no engordarán.

Tratemos de proyectar la caja de Pandora abierta con este tipo de demandas. Podría demandarse a los productores de sal por causar hipertensión, a los de salsas picantes por producir irritación estomacal, a los de pan dulce por crear gordura… con una lista infinita.

Muchos podrán pedir que se coloquen etiquetas aclaratorias, por ejemplo, que en los pasteles una etiqueta diga que “el consumo frecuente de este tipo de productos puede producir aumento de peso, lo que eleva la probabilidad de ataques al corazón y en general causa una disminución en la expectativa de vida”.

Dígame usted si no se sabe que ciertos productos engordan, que ciertos productos causan problemas de salud cuando se usan en exceso. Los consumidores no somos tontos.

Más aún, demandas como ésa, de proceder, elevan los costos de los productos que consumimos… todo porque alguien cree que las personas no saben que hacer ciertas cosas produce daño potencial.

Me cuenta un médico, amigo mío, que mucho del alto costo de la medicina en los EEUU es provocado por los riesgos de demandas por práctica médica negligente.

Los médicos deben comprar seguros contra eso y, más aún, deben ser exhaustivos en los análisis realizados, más allá de lo razonable, para evitar ser demandados. Lo que esa protección al consumidor logra es exactamente lo contrario de lo que desea alcanzar.

Quiere ayudar a los consumidores, pero lo hace de tal manera que termina por elevar los precios de los productos, lo que daña a todos los que no ganaron la demanda.

El asunto es serio en verdad.

Primero, por la macabra hipótesis de que los consumidores somos una punta de idiotas que ignoran que comer hamburguesas todos los días engorda.

Segundo, porque esas supuestas medidas de protección pueden terminar elevando los precios de lo que compramos.

Y, tercero, lo que más me irrita, que es la consecuencia de hacernos personas irresponsables que no aceptan las consecuencias de sus actos y necesitan de otros que los cuiden y protejan.

Creo que es natural y lógico que debamos acrecentar el sentido de responsabilidad personal y no disminuirlo, muchos menos premiarlo. Si somos responsables lo logramos dándonos algunos golpes con la vida, como cuando subí notablemente de peso gracias a mi consumo de cerveza hace ya tiempo, lo que me hizo ser un consumidor más precavido.

Mil veces había oído eso de que la cerveza engorda, al igual que las hamburguesas engordan, como lo comprobé en mi vida de estudiante (las pizzas también).

Digo, no podemos partir de la idea de que no tenemos ese sentido común. Un amigo, al que hace tiempo no veo, era francamente gordo. Lo sabía y decía que la culpa era suya, puesto que comía en cantidades industriales.

Nunca se le ocurrió demandar a restaurante alguno, ni a los supermercados, ni a los fabricantes. Aceptó su condición y cuando quiso remediarla lo hizo por su cuenta, con muy buenos resultados por cierto.

Una buena manera de demostrar lo ridículo de esas demandas es reducirlas al absurdo. Por ejemplo, podría darse el caso de yo mismo demandando por exceso de belleza física a la ejecutiva que trabaja en la oficina y que tiene una distribución asombrosa de partes corporales, todas felizmente formadas… demandarla por distraerme de mis obligaciones.

No, el simple sentido común me dice que somos responsables y sabemos mucho de las consecuencias de nuestros actos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras