Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Elemental, mi Querido Watson
Eduardo García Gaspar
10 julio 2003
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Por más que expliquen nuestros legisladores que sí han trabajado emitiendo numerosas leyes, no puede dejar de verse que las leyes más necesarias son ésas que no han logrado allí acuerdos: laboral, fiscal, telecomunicaciones y demás.

Ésa es la realidad, pero lo importante son las causas de esos desacuerdos. Déjeme apuntar las causas siguientes, todas muy obvias.

Primero, la estructura del Congreso de la Unión. Está diseñado de manera que se dificulten los acuerdos. Con los diputados tenemos a 300 de ellos que representan a los ciudadanos, lo que no está mal. Pero mantenemos a 200 que representan a los partidos y no a los ciudadanos.

Por tanto, hay un 40 por ciento de votos que buscan beneficios partidistas e incorporan obstáculos sistemáticos en los acuerdos. La solución es obvia, quitar de cuajo a esos 200 que no tienen razón de ser en la actualidad.

Segundo, los senadores andan peor. Hay 128 de ellos, de los que el 50% representan a su partido y no a la ciudadanía. El resultado es el mismo, mayores obstáculos para llegar a acuerdos. En una medida extrema, pero muy útil, podría proponerse enviar a diputados y senadores que representan a partidos, a su casa, con sueldo completo y eso nos saldría barato.

En fin, este diseño del poder legislativo complica las cosas en serio.

Tercero, hay demasiados partidos sin porvenir que fragmentan el voto y los acuerdos. Con la paradoja absurda de que en caso de empate entre dos partidos grandes el voto decisivo lo puede tener el partido más pequeño y por eso el menos representativo del país.

La prueba contundente de que hay demasiados partidos es el número de alianzas que se dan entre ellos para las elecciones. No tienen sentido tener alianzas continuas.

Otra prueba de que hay demasiados partidos es que ellos necesitan financiamiento externo, subsidios. Un partido que no genera dinero con sus propios recursos es un partido que vive artificialmente.

Cuarto, las leyes para la selección de los legisladores están mal hechas. Una de las peores leyes es la que evita la reelección de los legisladores, lo que provoca dos efectos obvios.

Una posición temporal de tres años para un diputado le fuerza a dedicar tiempo a buscar su siguiente trabajo y descuidar el actual. Además, la inexperiencia es la regla de los diputados. Por diseño ellos son gente que no sabe hacer leyes, lo que es tonto, pues lo que se espera de ellos es hacer leyes.

Peor aún, las leyes no exigen requisito alguno para ser senador o diputado más allá del respirar y tener cierta edad muy mínima, 21 años para diputados y 25 para senador.

Esto, desde luego, significa que cualquiera, literalmente cualquiera puede llegar a ser diputado o senador, con tal de que no tenga experiencia, que es el otro requisito, pues no hay reelección.

Puesto en términos sencillos, para ser legislador en este país podría ponerse un anuncio en este periódico anunciando, “Se solicitan legisladores para ocupar puestos decisivos en el destino de la nación. Requisitos únicos, mayores de 21 años para diputado y 25 para senador. Indispensable no tener experiencia en este trabajo”. Es de locos.

El resultado neto es elemental, como decía Sherlock Holmes a su compañero Watson. Dos más dos son cuatro y no hay remedio.

En este caso, tenemos un diseño del poder legislativo que está hecho para fracasar en eso que es su misión. Cerca de la mitad de los legisladores no representan a ciudadanos, hay fragmentación de partidos y el requisito para ser legislador es no tener experiencia.

No extraña, pues, que el poder legislativo ande por los suelos y llevándose al país entre los pies. Los remedios saltan a la vista. Quitar a los legisladores que representan a partidos.

Retirar el financiamiento a los partidos o al menos reducirlo a una décima parte. Y, desde luego, poner algunos requisitos mínimos para ser legislador, porque es verdad que no se les exige ni saber leer.

Más la posibilidad abierta de ser reelegido y no renovar a las cámaras de un golpe con todos sus miembros. No son cuestiones complicadas que requieran cálculo diferencial o estadística no paramétrica. Es simple sentido común, simple y llano, sin complicaciones. Hasta un legislador actual lo puede entender.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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