Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Normal: Izquierda Desunida
Eduardo García Gaspar
3 diciembre 2008
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Fue el pasado jueves 27 de noviembre que recordé a un viejo político con el que conversé por los años 70. Me había dicho él que no se preocupaba por la izquierda mexicana, que ella se destruía a sí misma con gran facilidad, que eran tan inclinados a tener riñas entre ellos que nunca podían ser fuerza política sostenible.

Recordé eso el día en el que se reportó que Fernández Noroña, del PRD, renunció a su partido. Dijo que “Seguiré ayudando en las tareas políticas del movimiento de resistencia, en la lucha social, en la lucha política protestando contra el usurpador”, es decir, seguirá con López Obrador, y que cree que “… va a desaparecer el PRD de verdad. Yo no le veo futuro, no le veo ninguna posibilidad” (El Universal).

Es muy posible que esa renuncia carezca de implicaciones importantes, pero sí posiblemente confirme lo que ese viejo político del PRI me dijo hace más de treinta años. ¿Es la izquierda así, tan inclinada a crear conflictos internos de tal magnitud que se fragmente? Esta renuncia apunta en esa dirección. Lo que importa es averiguar por qué.

Muy brevemente, si se ve hacia atrás, los conflictos entre los socialistas eran enormes. Los que tuvo Marx con todos son buenos ejemplos de imposibilidad de acuerdos. Peleaban, si recuerdo bien mis lecturas, como defensores de dogmas sagrados. No es que el resto no lo hiciera, como entre liberales, pero lo de los socialistas era extremo, especialmente entre los partidarios del marxismo.

La tradición se mantuvo en la URSS, creando bandos que no podían verse y que remediaban sus conflictos con violencia. Me imagino que la izquierda mexicana heredó la costumbre y, por eso, nunca tuvo un poder político que representara algo importante en las urnas. Al menos hasta que llegó el PRD, que es de clara izquierda y contiene alguna dosis de pragmatismo del PRI.

Pero, ahora, de nuevo surge un conflicto dentro de la izquierda más influyente y que tiene una consecuencia de separación y división. Si la separación voluntaria de Fernández Noroña no es importante en sí misma, sí puede ella apuntar ese síndrome de discusión derivada en cortar y separar.

Las discusiones en política económica son, entre los liberales, también muy fuertes. Adam Smith y David Ricardo, héroes simbólicos de muchos, son anatema para liberales como Rothbard. Friedman y los austriacos no se llevan muy bien que digamos. Y sus discusiones son fuertes, duras, pero no contienen en lo general el elemento de la separación absoluta en el terreno político.

La cuestión, al final, es ésta: un partido de izquierda en México posee altas probabilidades de cismas internos, separaciones de partidarios que no están de acuerdo con algo, lo que sea. Me decía ese político del PRI hace tantos años, que un pequeño detalle teórico era capaz de dividir en dos a un partido de socialistas mexicanos.

Una lección puede derivarse de esto. Los partidos políticos son grupos formales que tienen ciertas coincidencias ideológicas. Coincidencias que por necesidad deben ser flexibles. En un partido liberal, algunos de sus partidarios pueden estar inclinados, tal vez, a reducir gradualmente aranceles, mientras que otros a hacerlo mismo rápido y unilateralmente. Pero tienen en general ideas parecidas. Lo mismo puede suceder en partidos socialistas, en donde se admiten opiniones distintas.

Pero, por lo visto en todos los partidos mexicanos, esa independencia de pensamiento de sus miembros no es tolerada. Recuerde que los partidos, en lo general, suelen votar en bloque, sin margen de libertad individual. Supongo que esto sea aún más marcado en el PRD y ocasione separaciones y luchas de poder más allá de las naturales.

Todo lo que puedo aportar, como una idea especulativa, es la necesidad de tener partidos políticos más flexibles y que dejen a sus partidarios mayor libertad de opinión. Sí, en lo general, serían partidos con alguna inclinación política, como la liberal o la socialista, pero con transigencia y elasticidad.

Eso precisamente haría a los mismos partidos más ricos en ideas y los ciudadanos serían beneficiados. Fernández Noroña  salió por causa de la nueva dirigencia de su partido. Si como requisito para pertenecer a un partido se quiere estar en total acuerdo con ella, la persona que lo exige no tiene la preparación que necesita el proceso de negociación política de un gobierno democrático. Un mal que adolece la política mexicana y aísla a los partido de la realidad: su preocupación mayor es la integridad interna y no la coincidencia con la realidad exterior a ellos.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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