Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Riqueza y Moral
Eduardo García Gaspar
30 diciembre 2008
Sección: ECONOMIA, EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Uno de mis temas recurrentes, desde 1982 cuando empecé como columnista, ha sido el de las ideas chatarra.

Ideas que valen nada y que a pesar de eso son tomadas en serio, como si fuesen dogmas incuestionables.

Una de esas ideas se repite con frecuencia.

Escuché de nuevo, de boca de una persona educada y con influencia, que los empresarios deben fundar sus empresas motivados sólo por el bienestar social que ellas producen.

Nadie se cree eso, porque nadie es lo suficientemente irresponsable como para hacer caso omiso de otras variables de las empresas.

Las empresas se establecen para ganar dinero y nada de malo hay en ello. Al contrario, las utilidades son plenamente justificables y necesarias, pero muchos han sido educados con la idea de que el lucro es malo. Si nadie lucrara no habría progreso, ni invenciones.

Esto viene a cuento porque en un noticiero, de nuevo, escuché a un reportero que habló de la “voracidad de los comerciantes”, al referirse algunos precios que se habían elevado, como si ellos fueran los culpables de tal fenómeno.

El único posible culpable de la inflación es el gobierno y sus políticas económicas en las que muy poco intervienen los comerciantes.

Ese reportero, es obvio, sabe de economía lo que su servidor de protozoarios. Pero repitió una de las ideas chatarra que sostenemos: creer que el lucro es malo.

Ganar dinero es bueno, moral y virtuoso, porque es uno de los efectos del trabajo y de la inteligencia humanos. Cuando se dice que ganar dinero es malo, se dice también que trabajar es malo.

Donde impera esta idea chatarra el resultado obvio es pobreza. En parte se deduce que somos un país pobre porque adoramos la pobreza, la ensalzamos y le construimos altares.

A la riqueza la despreciamos, la castigamos, la reprobamos, la consideramos pecado, la calificamos de inmoral. Desde empresarios hasta políticos, pasando por sacerdotes, profesores, intelectuales, reporteros, ejecutivos… demasiados de ellos ven con sospecha a la riqueza, como algo intrínsecamente malo.

Las utilidades, el lucro, las ganancias, los ingresos son buenos, son morales, son virtuosos cuando son el producto del trabajo y del talento humano que crea mejores bienes para las personas. Si el trabajo humano tiene la bendición divina, lo mismo la tienen las utilidades y las ganancias, que son su efecto.

Es un asunto de ver de otra manera a los exitosos. Ellos deben ser nuestros modelos, cuando su éxito se debe a su trabajo, talento y visión.

Los pobres y marginados no pueden ser sujetos de adoración, sino de preocupación, cuando su pobreza se debe a pereza, a falta de iniciativa, a querer tener lo que no merecen. Si ese reportero fuera congruente, trabajaría por menos dinero del que gana.

El punto, me parece, bien vale una segunda opinión. Por un lado, señalo una idea chatarra que al menospreciar el éxito produce la admiración del fracaso. Pero, además, estas precisiones dan lugar a preguntar qué es lo que ha causado esa idea chatarra.

Creo tener una explicación: la riqueza de varios, en México, no ha sido percibida como ilegítima.

Se conocen muchos casos de personas con grandes fortunas logradas de manera indebida, como la del diputado mexicano a quien robaron en su casa medio millón de dólares en efectivo, y que es un caso entre miles.

No sorprende que la gente cuando ve esto piense que toda fortuna es indebida y crea que el éxito es inmoral.

La confusión está entre la riqueza personal y la manera de obtenerla.

Mientras no se haga una distinción entre ellas, tenderá a creerse que todo rico es inmoral por definición y esto es lo que abre la puerta de la oportunidad a otra idea chatarra: todo rico lo es porque ha empobrecido a alguien.

Eso es cierto solamente cuando se roba, no cuando se trabaja, como medio de vida. No puede ponerse en el mismo saco al ladrón que al trabajador. Los dos pueden ser ricos, pero el ladrón lo es produciendo miseria en otros y el trabajador lo es, creando bienestar en los demás.

Distinguir entre el trabajo y el resto de las formas de ser rico es vital. No hacerlo produce pobreza. Nada malo hay en la riqueza por sí misma, pero sí lo puede haber en la forma de obtenerla.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural. Tiene una colección de más de tres mil textos.  



1 comentario en “Riqueza y Moral”
  1. Zeus Dijo:

    es geniallllllllllllllllllllllll!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!





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