Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Y Ahora, Los Impuestos
Eduardo García Gaspar
6 enero 2010
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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Para comprender la crisis que explotó a finales de 2008, es necesario ir a un período anterior, el de la bonanza económica… y cómo de ella vino la crisis… para luego ir a un período posterior en el futuro. Las cosas no suceden aisladamente.

La crisis fue el producto esperado de un período de bonanza artificial, sostenido en ficciones como las tasas de interés y las reglas para facilitar a todos la compra de una casa en los EEUU. En pocas palabras, la bonanza artificial tuvo su consecuencia lógica, que fue la crisis, es decir, la imposibilidad de continuar el mundo artificial creado.

Son esas cosas sabidas. Están en libros escritos hace décadas. No puede reclamarse desconocimiento. La única explicación es otra y que merece un adjetivo muy descriptivo, aplicado a los gobernantes, que me da vergüenza escribir en esta columna. Pero, lo más interesante es lo que dicen los libros que sucederá a continuación.

Si en la crisis se deja libre para volver a la realidad, en pocas palabras, la economía se ajustará con las decisiones de cada persona. Pero si se quiere hacer que el gobierno intervenga de nuevo, las amenazas de una nueva crisis seguirán. Un ejemplo muy claro es el del déficit de gobierno: para remediar la crisis, el gobierno acude al gasto mayor bajo la idea de que eso reanimará a la actividad económica.

Y lo hará, al menos en el principio. Pero ese déficit no es gratuito, deberá pagarse y eso significa al menos dos cosas indeseables: impuestos futuros y un gobierno aún más grande. Visto de manera muy simple, el gobierno ahora gasta de más e introduce dinero extra en la economía, pero más adelante tendrá que retirar ese dinero por la vía de impuestos. No hay de otra.

La cosa empeora por otra razón. Es posible que muchos de esos programas de estímulo económico contengan obligaciones futuras posteriores al dinero que contiene el plan de reanimación económica. Un ejemplo: seguros de desempleo más pródigos, con dinero cubierto por el déficit, pero una vez que ese dinero se agota, la obligación se mantiene y representa un gasto gubernamental, un pasivo que no contiene provisiones de pago.

La estructura central de todo el embrollo es un gobierno nana, que cree ser la solución de todo. El gobierno se adjudicó la responsabilidad de crear prosperidad y lo intentó hacer con tasas bajas de interés, con préstamos sin fundamento. Y logró tener esa prosperidad durante un tiempo que todos creyeron que duraría para siempre.

Surge la crisis inevitable y ahora el gobierno de nuevo interviene queriendo remediar el terrible embrollo que causó. Lo quiere solucionar con más gasto, pero ese gasto es tan artificial como la bonanza anterior y vendrá un tiempo futuro en el que habrá consecuencias negativas considerables: más impuestos y con ello, bienestar menor para todos. No es una cuestión de ideologías, es la realidad.

¿Por qué sucede esto? Varias razones, incluyendo muy señaladamente la que describe esa palabra que no me atrevo a escribir y que describe muy bien al gobernante de los tiempos modernos. Pero también hay otra que suele ser descuidada en los análisis: la inflexibilidad del aparato gubernamental.

Mientras que una empresa es flexible y se ajusta a cada uno de sus tiempos, el gobierno no tiene esa capacidad. El gobierno mantiene su tendencia central al crecimiento sin importar que haya una bonanza o una depresión. Dentro de un boom económico, crece, pero también dentro de una depresión. No es una organización flexible.

El caso de México, ahora mismo, es muy ilustrativo. Su gobierno federal no tiene dinero suficiente para cubrir sus gastos. Cuando a una empresa le sucede esto, se ajusta y reduce gastos, o incluso quiebra. Pero el gobierno tiene una carta bajo la manga, que no tienen las empresas: puede usar la fuerza para sacar dinero del bolsillo del ciudadano. Una empresa no puede usar la fuerza para tener ingresos.

La conjunción de elementos es muy impresionante y rara vez de menciona abiertamente. En pocas palabras, los gobiernos están manejados por gente de muy escasa inteligencia y que al mismo tiempo tienen el poder suficiente para quitarnos dinero por la fuerza.

No es una exageración, es la realidad y es precisamente por eso que el tamaño y las funciones de un gobierno deben ser reducidos a su menor expresión posible. Es una cuestión de supervivencia del resto de nosotros.

Post Scriptum

Si usted se preocupa por el calentamiento global, que está siendo muy puesto en duda, le tengo otra causa peor de preocupación y que sí es real: el crecimiento gubernamental. Sólo basta ver su bolsillo para constatarlo.

Una metáfora para comprender el ciclo económico es la drogadicción: el período de boom económico es el del efecto de la droga que produce bienestar, la crisis es el efecto posterior, cuando la droga deja de tener efecto… se necesita más droga, es decir, más gobierno… hasta el punto en el que llega la decisión de desintoxicarse y que es doloroso, muy doloroso… una nueva intervención de gobierno es como el drogadicto que retorna a su vicio.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




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