Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Burbujas Políticas También
Eduardo García Gaspar
19 agosto 2011
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Son burbujas económicas que tiempo más tarde revientan. Es el ciclo ese que va de un boom a un pum.

Un economista, Hymam Minsky, tuvo la buena idea de apuntar sus etapas, cinco de ellas.

Lo que quizá valga una segunda opinión es usar las etapas económicas de Minsky para proponer etapas políticas de otro ciclo, uno de naturaleza política. El ciclo de ilusión-desencanto que afecta a los gobernantes.

Primera etapa, una de dislocación o desplazamiento. En economía es la obsesión inicial con algo novedoso, como tecnología de Internet, o burstatilizar hipotecas.

Para el terreno político, es posible proponer algo como el inicio de un nuevo amor por un político que recién aparece en la escena electoral.

Es el inicio de la carrera electoral de varios políticos en competencia. Se comienza hablar de ellos. Tratan de hacerse conocidos, de asociarse con causas populares. Y uno de ellos, quizá dos, comienzan a desplazar al resto. Comienzan a emerger con mayor fuerza y sus partidarios empiezan a crecer.

Segunda etapa, un boom. En economía, es el primer movimiento ascendente de los precios de esa novedad y una amplia cobertura de medios.

Para el terreno político, es posible entender esta etapa como el inicio claro del ascenso de popularidad del político, también acompañado por buena cobertura de medios y una base mayor de partidarios.

Después del desplazamiento del resto, comienza una inercia fuerte de más y más popularidad. El candidato es tema de conversación obligado, objeto de noticias diarias.

Se le ve ya como distinto al resto, como algo nuevo que crea expectativas altas, especialmente en contraste con el gobernante actual. El candidato vive ya su boom de popularidad.

Tercera etapa. En economía, según Minsky, se crea la euforia y se abandona la cautela. Los precios se elevan descomunalmente.

En la arena política, puede proponerse también la existencia de euforia, la etapa en la que se cree que el político candidato al puesto, es un superhombre capaz de hacer milagros.

Estos son los momentos en los que el candidato navega en una ola enorme de popularidad. Se le percibe ya como alguien sin el que el país no podría vivir. Es indispensable elegirlo, por seguridad nacional.

Sólo él representa el gran cambio que todos necesitan. Ya no hay precaución ni cautela: se trata de un candidato genial. Sus partidarios se han tornado incondicionales.

Cuarta etapa. En economía es el momento de la toma de utilidades. Los más inteligentes venden su propiedad del bien y comienza el momento del descenso.

En política, esta etapa correspondería al momento en el que el político ya ha sido elegido y comenzado a tomar decisiones menos efectivas de lo que se pensaba. Los más visionarios comienzan a comprender la realidad.

A pesar de lo anterior, siguen las grandes expectativas entre la mayoría de sus fanáticos. Se espera mucho de él. La espectacularidad esperada se enfrenta a la realidad inevitable. Es un proceso gradual que va de la euforia de la elección ganada a pasos pequeños de realidad, los que acumulados comienzan a presentar disparidad entre lo esperado y lo real.

Quinta etapa. En economía es el momento del pánico. Los precios bajan sustancialmente. Se pierden inversiones y caen empresas.

En política, esta etapa corresponde a la desilusión total con el gobernante elegido. Es claro ya para todos que no era lo que se había pensado. Sólo permanecen leales unos pocos que niegan el fracaso y culpan a todos.

Explota la burbuja esperanzadora de la euforia. Comienza a difundirse rápidamente la percepción de que no es tan inteligente como se creía. Sus políticas fracasan. Los resultados no son lo grandiosos que se pensaban.

No sólo se entiende que es un hombre igual a todos, sino que es como todos los gobernantes anteriores, quizá peor.

Cerca del término de su período, cuando comienzan las campañas electorales del siguiente gobierno, inicia la posibilidad de otro desplazamiento, la primera etapa con la que inicia otro ciclo político de ilusión-desencanto.

Mi idea es que no sólo en economía se dan esas burbujas que revientan. También en política se tienen. Y son burbujas alocadas de euforia el favor de una superestrella política que al cambo del tiempo cae para dar comienzo al surgimiento de otro ciclo de ilusión-desencanto.

Tome usted, por ejemplo, el caso de Obama y compare sus primeras etapas, antes de ser elegido y poco después, con su situación actual (incluso sus partidarios fieles están desencantados).

Y no sólo él, en mayor o menos grado todo político elegido pasa por esas etapas.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Ciclo Ilusión Desencanto.

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