Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sexo, Pobreza, Libertad
Eduardo García Gaspar
25 noviembre 2011
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un concepto muy complejo y, lo peor, muy abusado.

Para demasiados, la libertad es simplemente la posibilidad de hacer lo que venga en gana, sin límites, sin reglas, sin obstáculos.

Una noción de la libertad demasiado primitiva para ser considerada seriamente.

Para otros, la libertad merece un trato más serio y digno. Para estos, la libertad es algo que merece más respeto que el definirla como la posibilidad de beber lo que se quiera o acostarse con cualquiera.

Para estos, la libertad es parte de la naturaleza humana y, por lógica, debe ser usada en acomodo a esa naturaleza. Si somos seres dignos, la libertad debe respetar esa dignidad.

Y así, definen con mucho sentido el mal uso de la libertad, cuando ella se usa para realizar actos que van en contra de la propia naturaleza humana. Son más refinados y razonables, pues ven algo paradójico: la libertad definida como hacer lo que venga en gana, curiosamente, lleva a la pérdida de la libertad.

¿Demasiado abstracto lo anterior? Sí. Por eso vamos a casos concretos.

Primero el del sexo. Para unos, la libertad sexual es la posibilidad de hacerlo en cualquier momento, sólo o acompañado, sin límites. Para otros, la libertad sexual está en la castidad, es decir, en limitar al sexo a una persona en matrimonio fiel.

El contraste es fascinante.

Los dos defienden la libertad sexual, pero la entienden de manera muy diferente. ¿Quién tiene la razón?

La tendría ése que lograra la mayor autonomía personal con sus actos, las mayores independencia y soberanía, la real dignidad humana. No sé usted qué piensa, pero en esta segunda opinión me parece que la tiene quien promueve la fidelidad conyugal.

Veamos esto mismo con el segundo caso, la de la posesión de bienes materiales.

Para quienes defienden la libertad como hacer lo que venga en gana, la libertad de posesión no debe tener límites. Para los otros, curiosamente, hay mayor libertad en la menor posesión de bienes (incluso, para ellos, la pobreza libera). Interesante contraste también.

Y de nuevo, es ese asunto de independencia y libertad: cuantos menores atados materiales se tengan, mejor. Así se será más libre que la persona que no depende de los bienes materiales. No significa que no se posean bienes, sino que no se dependa de ellos.

Quizá un ejemplo ilustre esto: la libertad de quien pudiendo comprar un auto de lujo, prefiere un auto de menor categoría, comparado con quien no puede comprar el auto de lujo pero lo hace como sea porque eso le da imagen ante los demás.

El gran contraste, sin embargo, lo explica la noción de que la obediencia libera respetando la dignidad propia. La intuición inmediata hará pensar que eso es falso, que es realmente libre ése que no obedece a nadie. La verdad es que se obedece a sí mismo.

Siempre obedecemos a alguien, sin excepción, si no es a nosotros es a otros. La obediencia, afirman, nos libera de la opresión de nosotros mismos, permitiendo confiar en algo externo y así enriquecernos, nuestra propia naturaleza.

Los defensores de la libertad padecemos problemas al explicar nuestra idea de conservar la libertad.

¿Cómo explicarle al que quiere acostarse con cualquiera que eso no es libertad?

¿Cómo decirle al que no obedece a nadie que en realidad es un esclavo de sí mismo?

Las paradojas no son sencillas de aceptar y las primeras impresiones son las más rápidamente aceptadas.

En algún libro de texto para alumnos de secundaria en México, se promueve la libertad sexual definida como la exploración de cuerpos propios y ajenos sin necesidad de amor ni de matrimonio.

¿Cómo explicar que eso no es libertad sexual, sino algo conducente a lo opuesto, la pérdida de libertad? Hay más libertad al tratar a los demás cuando no hay sexo de por medio que cuando lo hay.

Quizá sea que al final de cuentas, los actos libres, en verdad libres, son sólo aquellos que preservan la libertad que es parte de la naturaleza humana.

Los actos libres que no la preservan son opuestos a nuestra naturaleza. Conozco dos personas, de la misma edad. Una de ellas vive dedicada a la cirugía plástica y las marcas de modisto. La otra envejece sin esa dedicación.

Otro caso, dos hombres casados. Uno de ellos busca acostarse con todas. El otro es un marido fiel.

¿Quiénes son los más libres en verdad?

Los que mantienen y preservan su libertad por decisión propia, por convicción y autonomía. Sí, no es sencillo aceptar que la libertad es más complicada que hacer lo que venga en gana.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Sexo, Pobreza, Libertad”
  1. Jesus Dijo:

    Precisamente, hoy por la mañana, este fué el tema de discusión con mi compañero de trabajo, esto por el comentario de un locutor en el sentido de la libertad que se ha perdido por la violencia tan desmedida existente hoy en día. Pero paradójicamente, los que han perdido esa libertad, no somos nosotros “los no violentos”, son ellos, ya que la reacción que tienen ante la violencia que ellos mismos han provocado, es más violencia, se tienen que cuidar de todo y de todos, no son libres, viven perseguidos por sus miedos, viven encerrados y/o alejados de su familia, y eso no es vida, ni tampoco libertad.





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