Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Al Final, es un Manual
Eduardo García Gaspar
13 julio 2012
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Esto es como quien ansía tener una computadora de escritorio. La desea con toda su alma.

Pero al tenerla se da cuenta de que debe leer las instrucciones de uso. Y no lo hace.

Así es la impresión que se tiene de la anhelada democracia en México.

Una vez que se logra, no se sabe muy bien qué hacer con ella.

Veamos esto de manera organizada.

Primero, la democracia en sí misma. Un arreglo político que defiende libertades personales.

En los asuntos de decisiones públicas usa el sistema de votación para elección de gobernantes y para emisión de leyes. En el ejercicio del poder usa a la división del mismo. No es malo, aunque no sea perfecto.

Más aún, es el más deseable de todos, frente a sus alternativas que concentran poder y elevan sus abusos.

Tocqueville (1805-1859) lo expresó muy bien al decir que sin democracia, es decir, “el imperio pacífico del mayor número, llegaremos tarde o temprano al poder ilimitado de uno sólo”. La alternativa es odiosa.

Muy bien, hasta aquí, tenemos una idea clara. Tenemos democracia o tenemos autoritarismo. Y tener un gobierno autoritario no es bueno. Nada que no se sepa de antemano.

Pero entonces surge lo más interesante. Como con la computadora, se necesita cierta preparación de quien la usa. De todos, gobernantes y gobernados.

Es lo que el mismo autor llama estar preparados para la libertad. Igual que estar capacitados para usar una computadora. Y lo citado antes da una clave de esa preparación para la libertad.

La expresión “imperio pacífico del mayor número”. Revela una actitud que prefiere acuerdos y compromisos, aceptación de derrotas y reconocimiento de victorias.

Sin esa cualidad no se está preparado para la democracia, es decir, para la libertad. No sólo de gobernantes, también de gobernados. Sin esta cualidad en todos, Tocqueville dice, “no habrá independencia para nadie, mi para el burgués ni para el noble, ni para el pobre, ni para el rico, sino una tiranía igual para todos”.

El manual de instrucciones de la democracia, por tanto, establece que ella debe ser usada aceptando la convivencia y los acuerdos. Es el respeto a la ley, a las reglas del juego, a la palabra dada.

Es, visto de otra manera, anteponer las reglas del juego a la pérdida personal. Todo esto es lo que se llama “imperio pacífico del mayor número”. Sólo así podrá usarse la democracia.

Esto tiene aplicaciones muy concretas en el caso de los perdedores en elecciones democráticas, como ahora en México. Y también la tiene en el caso de aprobación de leyes con las que no se está de acuerdo, como en EEUU y el ObamaCare.

En ambas situaciones si se sigue el manual de instrucciones de la democracia, dice en la primera página que está prohibido ser violento. Nada se logrará golpeando a la computadora.

Si quiere que la máquina funcione, debe seguir las instrucciones. Debe usar las teclas y el ratón de ciertas maneras. No de otras. Gritarle a la máquina no lleva a nada. Ella tiene sus reglas.

Igual que la democracia. Es algo como las reglas del futbol, que prohíben la violencia y la castigan. Es lo que hace a los partidos políticos agentes de estabilidad y no agentes de inestabilidad.

Tome usted un hecho común en las democracias, el reconocimiento de haber perdido en las elecciones. Hay algo de héroe democrático en esta persona y sirve de ejemplo a sus partidarios para aceptar la realidad. Los pacifica y tranquiliza, les recuerda las reglas del juego. No ganaron hoy, pero quizá mañana.

De allí la pobreza de espíritu de quien hace lo opuesto y produce inquietud. Va en contra del “imperio pacífico del mayor número”.

Pongámoslo de otra manera, como lo hizo K. Popper (1902-1994). La democracia se distingue de los demás sistemas políticos por permitir cambios pacíficos de gobierno. Ninguno de los otros sistemas lo puede hacer.

La conclusión es clara: quien atenta contra la transición pacífica de gobierno no es un demócrata.

El ejemplo lo tenemos ahora en México. Es alguien que no ha aceptado las reglas de la democracia, que va en contra del “imperio pacífico del mayor número”. Eso se sabe de sobra.

Pero lo que preocupa es que existan también ciudadanos que no lo entiendan y que amenacen en contra de esa regla de estabilidad y solidez. Sí, aún hay personas que no han leído el manual.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Al Final, es un Manual”
  1. mario Dijo:

    Democracia (cómo la entienden los políticos y la gente acepta): Dícese del sistema político en el cual el 51% le impone sus arbitrariedades al 49%





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