Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dentro de Sus Mentes
Eduardo García Gaspar
16 marzo 2012
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Las campañas electorales en varios países ocupan titulares de periódicos.

Pero esas noticias no muestran, por lo general, los campos oscuros de los sucesos.

Me refiero a la mente de quienes contienden en las campañas. Los políticos.

Lo que creo que bien vale una segunda opinión es penetrar en esa oscuridad.

La intención es mostrar fuerzas y sentimientos que no suelen salir a la superficie. Es como una exploración de tierras poco exploradas.

O, mejor dicho, de mentes poco conocidas. Las de los políticos.

Ha sido ya expresado por otros que el resorte que mueve con más fuerza al gobernante es uno muy sencillo: la ambición de poder. Ha sido llamada, “la más flagrante de todas las pasiones”. También, “el mayor de todos los afrodisiacos”.

Piense usted en esto: si alguien tiene como pasión al poder, lo más lógico es que aspire a un puesto gubernamental.

Son los gobiernos las organizaciones que mayor poder poseen. No extraña que sean un imán para cualquiera que tenga esa “flagrante pasión”, como la llamó Tácito, un historiador y político romano del siglo 1. De ese “afrodisiaco”, como lo calificó H. Kissinger.

Pero hay una adición que es fascinante.

Para ganar y ejercer el poder, el político usa un truco que funciona bien, el de aparecer como servidor. La frase es de C. de Gaulle, y tiene sentido.

Hay algo de doblez y apariencias falsas en esos que pretenden aparecer como servidores del interés público, cuando su pasión no es ésa, sino el estar en el poder.

La cosa no se detiene en eso. También, la pasión por ese afrodisiaco que es el poder, no tiene una relación con el talento. Ha sido dicho que esos que son tan inteligentes como para alejarse de la política se castigan al ser gobernados por los menos capaces, como dijo Platón. No está alejado de la realidad.

Recuerda algo dicho hace tiempo, eso de que en una democracia cualquiera puede llegar a ser presidente, literalmente cualquiera.

Un caso de esa maldición que se expresa diciendo que debe tenerse cuidado con lo que uno desea, pues puede volverse realidad. El deseo de que cualquiera pueda llegar a ser presidente no es tan apetitoso como puede pensarse. La historia lo muestra con abundancia.

Mi punto, me imagino, es ya claro. En los terrenos poco tratados de la mente del gobernante hay una ambición que debe mencionarse, la del poder. A más poder, más placer.

Nada más apasionado hay para un gobernante que el hacer vivir a todos bajo sus proyectos e ideas. Una pasión adictiva, que ciega la razón y conduce a lo obvio, la soberbia.

Es este el otro terreno poco explorado de la mente política, el orgullo, la altivez y el engreimiento.

Piense usted en esto: el poder ha sido confundido con la grandeza, cuando el poder sólo lleva a la pedantería y las ínfulas. Grande en verdad es el que estando en el poder, prefiere no usarlo y lo abandona en cuanto puede.

La pasión por el poder, que padece la mente política, es buen instrumento para el aprovechamiento del gobernante. Las personas que se benefician de él querrán que su político tenga más y más poder. Cuanto más tenga, mayores beneficios gozarán.

Es esa cohorte de aduladores que endiosan al gobernante, no porque sea un ser excepcional, sino porque ello les rinde frutos importantes.

De allí que se haya dicho que los políticos son como los pañales. Ellos deben ser cambiados con frecuencia y por la misma razón. Tiene sentido creerlo.

La posición del político es una que presenta tentaciones que sólo un ser excepcional ignoraría. Una posición que es peligrosa para la naturaleza humana. Es eso que dijo Lord Acton, el poder corrompe en la proporción que se tiene.

Y es también eso que añadió B. Tuchman: no sólo corrompe el poder, también embrutece.

La idea ha sido expresada de otra manera, al decir que en lugar de darle las llaves de la ciudad a los gobernantes, lo que debe hacerse es cambiar las cerraduras.

No está alejado de la realidad decirlo. Las muestras de incapacidad gubernamental son abundantes y estamos viviendo un momento en el que se muestran sin reparo.

¿Cómo enfrentar el problema y hacerlo de fondo? No hay muchas alternativas. La esperanza de elegir al ser excepcional es vana. La mejor opción es darles menos poder y que el poder que ejerzan esté sujeto a limitaciones fuertes.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras