Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Qué Conservar?
Eduardo García Gaspar
16 octubre 2014
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es uno de los grandes grupos políticos. Tiene como opositor a otro igual de grande. androjo

Le llaman conservador. A su contrario, progresismo.

No necesariamente coinciden con los otros dos grandes grupos, liberales y socialistas.

Lo que resulta curioso es el uso de la palabra.

Por ejemplo, usted puede decirle conservador a alguien que cree en conservar la prohibición de matrimonios homosexuales; pero también es conservador quien quiere mantener al monopolio petrolero mexicano. Y a quien desee seguir la política de educación pública laica en México.

Es conservador quien sea que quiera conservar algo, mantenerlo, continuarlo.

Un caso muy ilustrativo es el gobierno cubano, conservando su estructura por décadas. Pero también son conservadores los católicos. La clave para entender el asunto es obvia.

Todo el que desea conservar algo es conservador por definición general. Lo que nos manda a examinar eso que se quiere conservar. Es posible que sea algo que merezca conservarse, pero es posible que no lo sea.

Este es el corazón del tema, la calidad de eso que quiera ser mantenido.

Es por eso que resulta tonto usar la palabra “conservador” como un insulto, cosa que es bastante frecuente. La palabra en sí misma resulta neutra.

Todo dependerá de la calidad de eso que quiera conservarse, que es la discusión que resulta realmente interesante. Y nos hace a todos conservadores de algún modo.

Sin embargo, en el terreno político, el conservadurismo auténtico, sí tiene un significado más o menos reconocido. Y puede ser usado para describir, aunque con cierta vaguedad, a un tipo de pensamiento o doctrina.

El conservador de nuestros días, por ejemplo, prefiere mantener reglas de comportamiento, normas de conducta, que han sido el estándar durante siglos. Un ejemplo claro es el rechazo a matrimonios homosexuales, cosa que apoya el grupo contrario, el de los progresistas.

Los conservadores también optan por sistemas políticos de libertad individual con una fuerte dosis de responsabilidad personal. Su idea de libertad es dual, pues no implica liberación de normas morales, sino lo contrario.

Del otro lado, los progresistas entienden a la libertad como el abandono de esas normas.

La sexualidad es quizá el campo más claro para ilustrar la mentalidad conservadora. Quiere ella mantener las nociones de fidelidad conyugal, considerando al matrimonio como un lazo vitalicio que forma a la familia, donde los hijos puedan crecer y madurar.

Los progresistas no quieren conservar eso. Ven al sexo como un gozo al que se tiene derecho sin que implique responsabilidad, ni fidelidad. Esto es lo que alimenta, por ejemplo, la legalización del aborto quitando de encima la responsabilidad de los hijos.

La idea central, creo, está en eso que los conservadores quieren conservar y que los progresistas quieren abandonar.

El conservador, por ejemplo, piensa que el mantener las creencias religiosas tiene un resultado positivo en la salud de la sociedad, al ser una fuente poderosa de normas morales como la compasión, la honestidad y demás. Si la religión desapareciera, la sociedad se volvería irresponsable.

Del otro lado, el progresista tiende a ser un laico combativo, que considera un triunfo cultural el abandono de creencias religiosas y la adopción de leyes como su sustituto (una posición, por cierto peligrosa, que da demasiado poder a los gobiernos).

Otra diferencia sustancial es la diferente concepción que tienen sobre el ser humano.

Para el progresista, las personas son todas buenas y bondadosas, y si acaso tienen comportamientos malos no es culpa de ellas, sino de las circunstancias y las estructuras sociales. De allí que el progresista enfatice siempre reformas sociales que son la única posible manera de anular a la maldad, según él.

El conservador, por el contrario, no es tan optimista como el progresista. Sabe que un ser humano puede ser capaz de grandes maldades decididas personalmente y que ellas son posibles bajo cualquier circunstancia y régimen. De allí que se necesiten normas morales y leyes que partan de la responsabilidad personal.

En resumen, todo lo que quise decir fue que el ser conservador, así en general, es algo neutro, sin tendencia política alguna que sea descriptiva de la doctrina personal sostenida. Y que la evaluación de una postura conservadora resulta inútil si no se toma en cuenta eso que desea ser conservado.

Sin embargo, sí es posible usar la palabra “conservador” para describir una doctrina política más o menos unificada y que se caracteriza principalmente por querer conservar normas morales desarrolladas durante siglos y que se piensa, son sostén de la salud social.

Por ejemplo, mantener la noción de derechos humanos derivados de la misma naturaleza humana, que acarrean libertades y responsabilidades. Una postura opuesta al progresismo que entiende a los derechos humanos como una lista creciente de reclamos que los gobiernos deben satisfacer sin considerar responsabilidades.

Post Scriptum

Si le gustó la columna, quizá también:

Derecha, Izquierda: Definiciones

La Idea Conservadora

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras