Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Debates: Sus Dificultades
Leonardo Girondella Mora
23 noviembre 2016
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Debatir, discutir y argumentar es una actividad que crece en dificultad —esto es en realidad un freno a la posibilidad de alcanzar acuerdos, llegar a consensos y, sobre todo, mejorar el conocimiento.

Hablo centralmente de la discusión en el campo político, donde se enfrentan creencias socialistas y liberales, progresistas y conservadoras —las que dialogando entre sí debían dar resultados productivos. No los dan.

¿Por qué es tan difícil debatir en estos días? En lo que sigue expongo dos de las causas que considero centrales.

Ignorancia. Una o más de las partes del debate no tiene conocimientos suficientes para debatir sobre la materia —o bien conocimiento suficiente de reglas de razonamiento.

Obstinación. Una o más de las partes toman posiciones testarudas y empecinadas para defender sus ideas descalificando toda pieza de demostración que las contradiga.

&&&&&

De esas dos grandes causas se derivan causas más específicas que entorpecen y dificultan los diálogos entre posiciones y creencias distintas. Las que siguen son algunas de ellas.

• Selección sesgada de evidencias. Un mecanismo por medio del que se da consideración a las demostraciones que dan peso a las ideas propias al mismo tiempo que se descartan las que las contradicen.

• Relativismo intelectual. Es la suposición de que no existe una verdad universal y que existen «verdades» personales imposibles de demostrar como falsas —con la sola posibilidad de solución de imponer una de ellas.

• Énfasis en intenciones, no en resultados. Un sistema de justificación de las ideas propias usando solamente los propósitos y metas que persiguen las acciones propuestas —lo que hace de lado a los resultados reales, sus consecuencias reales y efectos colaterales.

• Emotividad exagerada. Es un uso casi exclusivo de sentimientos y emociones que hacen de lado el uso de razonamientos, pruebas y evidencias.

• Marcos mentales diferentes. Son puntos de partida distintos que permanecen ocultos a las partes, como las perspectivas colectivas y las personales. Por ejemplo, los socialistas conciben colectividades y grupos, mientras que los liberales conciben personas individuales.

• Epítetos e insultos. Consiste en el uso de ataques personales a los opositores —embestidas y asaltos de naturaleza personal que agreden al contrario, ignorando las demostraciones que este presente.

• Lenguaje vago e incomprensible. Las verbalizaciones toman formas complejas, vagas, indefinidas y enredadas —lo que dificulta la comprensión y el análisis.

• Frases y eslóganes. Esto es la simplificación extrema de la defensa de una posición por medio de clisés y frases simplificadas, a veces muy memorables y que no son pruebas ni evidencias —incluye palabras de moda y cambios en el lenguaje.

• Mentiras. Esto es el uso de falsedades de manera intencional con pleno conocimiento de su intención de engaño.

• Prejuicios personales. Las personas afectadas, en ocasiones sin darse cuenta, sucumben a ideas previas de gusto o disgusto personal, a las que quieren aprobar o desaprobar a cualquier costo.

• Estándares dobles. Esto es el uso de reglas estrictas para juzgar al opositor y de reglas laxas para juzgar a los asociados.

• Invención de chivos expiatorios. Se refiere a la creación de figuras malévolas que son colocadas como culpables de los males que quieren remediarse —lo que produce soluciones fundadas en la destrucción de esos culpables y la apariencia de la inocencia propia.

• Explicaciones simplificadas. Esto es la adopción de narrativas en extremo sencillas, capaces de ser comprendidas por cualquiera y que pretenden aclarar problemas complejos.

• Defensas inconscientes. Consiste en acusar al opositor de estar afectado por una mentalidad de la que no tiene conciencia y que le hace defender ideas falsas que no merecen ser examinadas.

• Comparaciones sesgadas. Sobre todo consiste en poner frente a frente los resultados reales e imperfectos de la posición enemiga con las expectativas idealizadas y perfectas de la posición propia.

• Representación popular. Es la hipótesis que consiste en suponer que la posición propia es la que fielmente representa la voluntad de la mayoría y conduce al bienestar general.

&&&&&

Mi propósito en todo lo anterior ha sido apuntar algunas de las dificultades que considero más comunes para la conducción de debates productivos entre partidarios de ideas opuestas —especialmente en los campos políticos y sociales.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras