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¿Qué es autosuficiencia alimentaria? Definición del concepto y las consecuencias de su significado. Un concepto de naturaleza aislacionista. Y en realidad un mito costoso.

Definición de autosuficiencia alimentaria

En su concepto simple, ella ha sido definida de esta manera:

«La autosuficiencia alimentaria es la capacidad de producir la mayoría de los alimentos que precisa una nación o un hogar y de confiar en ella para satisfacer sus necesidades alimentarias» boletinagrario.com

Eso puede examinarse a dos niveles:

1. Hogares o familias

Un hogar, con autosuficiencia alimentaria, es uno que produce la mayoría de los alimentos que necesita.

Es decir, cultivaría la familia misma maíz, frijoles, tomates, criaría gallinas, si es que eso fuera la mayor parte de lo que come.

Aún así, dependería de otros artículos comestibles, como trigo, carnes de res y puerco, aceites, frutas. Por no mencionar instrumentos para cocinar y, por ejemplo, convertir al maíz en harina.

Más las herramientas para cultivo, que requieren tener forjas y hornos.

2. Nación o país.

Es lo mismo que se establece como deseable para la familia, el producir internamente la mayoría de lo que se come en ese lugar.

Huevos, carne, maíz, manzanas y demás, desde su cultivo hasta su procesamiento y venta.

Como en el caso anterior, la disponibilidad de otros alimentos dependería de proveedores extranjeros.

Como quizá naranjas fuera de temporada, trigo, espárragos, y otros cosas no producidas localmente. Más tal vez tractores que idealmente tendrían que producirse internamente desde el metal necesario para producirlos y la maquinaria minera para eso.

Una meta imposible

Definida de esa manera, ella es imposible cuando se quiere también prosperidad en aumento y mejorar los estándares de vida.

Es una expectativa irreal el suponer que un país puede por sí mismo producir todos los alimentos que su población necesita para un bienestar creciente.

Autosuficiencia alimentaria, precisiones

Para comprender mejor el significado de la autosuficiencia alimentaria conviene hacer las siguientes aclaraciones.

Su extremo lógico

Llevada al extremo lógico, significaría que la mejor situación posible de una economía fuese esa en la que cada familia produjese todo lo que consume.

Y no dependiese de nadie más. Esto es una autosuficiencia alimentaria familiar absoluta.

Cero importaciones de alimentos

También, la autosuficiencia alimentaria nacional absoluta es esa en la que ningún alimento, absolutamente ninguno, se importa del extranjero.

Todo alimento sin excepción se produce nacionalmente bajo esta idea.

Metas imposibles

La autosuficiencia alimentaria familiar absoluta y la autosuficiencia alimentaria nacional absoluta son imposibles de lograr a menos que se acepte una reducción importante del nivel de vida general.

Porque obligarían a usar recursos en la producción de alimentos y que serían más productivos de usar en otras tareas. El concepto de costo de oportunidad es relevante aquí.

Autosuficiencia parcial

Tan imposibles son que la definición de autosuficiencia alimentaria ha sido suavizada para afirmar que solo se refiera a la mayoría de los alimentos que necesita una nación.

Esta es una afirmación que es demasiado vaga como para servir de algo útil. Simplemente reconoce lo irracional de la autosuficiencia alimentaria.

Connotaciones positivas

La autosuficiencia alimentaria nacional tiene una buena apariencia que capitaliza el riesgo de depender del extranjero para comer. Es ese escenario dramático de estar en manos del exterior para alimentarse y que es muy provechoso al populismo.

Los escenarios dramáticos podrán con frecuencia proyectarse a otros campos, como la autosuficiencia energética que llamaría a producir.

Por ejemplo, que todo combustible fuera producido dentro del país —lo que provocaría situaciones absurdas, como la autosuficiencia médica que solicitaría inventar y producir todo medicamento localmente.

Desperdicio de recursos

El problema mayor, sin embargo, de la autosuficiencia alimentaria es el desperdicio de recursos. Es decir, el uso de capital en la producción de alimentos y que en otras tareas pudiera ser mejor usado.

Un ejemplo de ese desperdicio es el del neurocirujano que quiere ser autosuficiente en alimentos. Al intentarlo desperdicia su capacidad médica con daño a él mismo y al resto, los que se beneficiarían de su capacidad médica.

Igualmente en un país, el capital total, humano y material, conviene que sea usado en aquello que da los mayores rendimientos posibles para usar su producción en el intercambio de lo no producido localmente por lo producido nacionalmente.

Esta es la consecuencia de la especialización, la prosperidad general causada por el uso eficiente de recursos nacionales. De nuevo, esto se refiere al costo de oportunidad. Y también a la ventaja comparativa.

Por lo tanto…

La autosuficiencia alimentaria es una idea que tiene una apariencia atractiva pero que crea desperdicio de recursos nacionales y eso produce pobreza. 

En resumen, el efecto y consecuencia de la autosuficiencia alimentaria implantada como política económica es un freno a la economía nacional y produce una menor tasa de desarrollo. Todo causado por el desperdicio de recursos nacionales.

«La autosuficiencia alimentaria es la capacidad de un país para satisfacer las necesidades alimentarias de su población usando únicamente su producción interna.La autosuficiencia es un elemento central de políticas alimentarias en países que buscan total independencia política y económica, como fue el caso de la URSS durante la guerra fría con los Estados Unidos de América. La búsqueda de autosuficiencia ha demostrado ser un asunto peligroso, que hace a los países particularmente vulnerable a amenazas, climáticas o de otro tipo, que puedan afectar negativamente la producción». lafaimmexpliquee.org

La otra definición: seguridad alimentaria

La falta de lógica y consecuencias de esa petición aislacionista para la producción de alimentos en un país, posiblemente ha ocasionado la propuesta de otra definición muy distinta.

Es la idea de la seguridad alimentaria, no la autosuficiencia.

«La seguridad alimentaria en los niveles de hogar, nacional, regional y global [se alcanza] cuando todas las personas, todo el tiempo, tienen acceso físico y económico a alimentos suficientes, seguros y nutritivos para alcanzar sus necesidades y preferencias alimentarias para llevar una vida sana y activa» lafaimmexpliquee.org

El concepto, visto así, no es nada más allá que el buen deseo de que todos en todas partes tengan a su disponibilidad los alimentos que necesitan. Lo que significaría, necesariamente, la libre importación y exportación de alimentos.

Concluyendo

Cuando la meta es ser autosuficiente en alimentos, eso significa la propuesta de que dentro de un país deben producirse los alimentos necesarios para su población.

Adicional a las consecuencias mencionadas antes, debe señalarse la elevación del riesgo de vulnerabilidad, por ejemplo, por sequías nacionales u otros desastres.

Es muy superior el concepto de seguridad alimentaria al hacer referencia a la disponibilidad de alimentos con independencia de su origen.

Bonus track: la búsqueda de la autosuficiencia alimentaria es una forma costosa de proteccionismo. Esta es la idea de Manuel Sánchez González en esta columna.

El mito de la autosuficiencia alimentaria

El presidente electo de México ha establecido como prioridad de su gobierno alcanzar la autosuficiencia alimentaria.

En los diferentes discursos y escritos, el próximo titular del Poder Ejecutivo no parece concebir la autosuficiencia en un sentido estricto, el cual consistiría en la capacidad de producir, de forma independiente y sin ayuda de insumos externos, todos los alimentos consumidos por la población.

En su lugar, ha hecho referencia a las ascendentes importaciones alimenticias, en especial de granos básicos, como reflejo de una desventaja para el país. 

De ahí que la meta de autosuficiencia parezca traducirse, primordialmente, en lograr un superávit comercial de productos considerados esenciales.

Aunque el conjunto de bienes para el que desea asegurar un saldo externo positivo no parece ser único, una lista ha incluido maíz, frijol, arroz, sorgo, trigo, así como carne de res, de cerdo, de pollo y pescado, para la cual se buscaría alcanzar el objetivo en un máximo de tres años. Otra enumeración ha incorporado además huevo y leche.

Importación y atraso

El siguiente presidente ha asociado las importaciones de alimentos con el atraso del campo, lo cual, en su opinión, se ha derivado esencialmente de la falta de apoyos gubernamentales, y ha generado, entre otras calamidades, pobreza, emigración y violencia.

Así, la próxima administración buscará reducir las compras del exterior mediante acciones que incluyen asistencia técnica, facilidades de crédito, precios de garantía y otros subsidios dirigidos a productos seleccionados.

Se hace especial hincapié en el fortalecimiento de las economías de autoconsumo y el fomento de las actividades productivas tradicionales como la conservación de variedades de maíz en peligro de extinción.

Un camino indeseable

Sin desconocer el carácter loable del deseo de impulsar al campo, la búsqueda de la autosuficiencia alimentaria, mediante superávit comerciales, no es un camino deseable. 

Tal anhelo surge de una concepción equivocada del comercio en el que las importaciones son desfavorables y las exportaciones preferibles.

Sin embargo, son precisamente las importaciones las que acrecientan el bienestar de toda la población, porque permiten el acceso a una amplia gama de bienes de mejor calidad y a menores precios que si se buscara producirlos internamente.

En ese sentido, las exportaciones son un costo, un sacrificio para poder importar. Significan, a su vez, la oportunidad de otros países de beneficiarse de los productos mexicanos.

De ahí que en el intercambio comercial todas las partes involucradas ganen. Ello tiende a ocurrir a medida que las naciones se especializan en aquellas actividades en las que tienen ventajas comparativas.

Por ejemplo, México ha tendido a importar granos como el maíz de Estados Unidos, cuyas condiciones geográficas y tecnológicas le permiten producirlo a gran escala con bajo costo. A su vez, ese país ha adquirido del nuestro frutas y hortalizas auspiciadas por el clima.

Proteccionismo al fin

La búsqueda de la autosuficiencia alimentaria es una forma de proteccionismo costoso para la sociedad. Los subsidios que requiere necesariamente implican la asignación ineficiente de recursos extraídos de los particulares, por lo que al final resultan en una contracción de la producción total de la economía.

Más aún, para intentar un cambio, el monto de los apoyos dedicados al agro debería ser cuantioso y su duración prologada. Empero, tarde o temprano, la restricción presupuestal limitaría su alcance.

Ya se hizo lo mismo

La iniciativa actual exhibe una extraordinaria semejanza con el programa del presidente José López Portillo, denominado Sistema Alimentario Mexicano (SAM), cuyo fin fue también la autosuficiencia de alimentos, aunque el número de productos objetivo fue menor.

El SAM se puso en marcha con el auge de los precios del petróleo en 1980 y se abandonó con el desplome de los mismos a finales del sexenio. A pesar del gasto monumental, la estructura productiva casi no se alteró, los beneficios se concentraron en unos pocos y nunca se alcanzó la autosuficiencia.

La pobreza rural no se combate con subvenciones ni, mucho menos, enalteciendo las formas primitivas de producción. La agricultura de subsistencia se basa en los mismos cultivos que sostuvieron a las antiguas culturas mesoamericanas. Su permanencia sólo perpetúa la miseria.

En lugar de resucitar programas fracasados y denostar el comercio, el próximo gobierno debería combatir las causas del atraso rural. Las restricciones legales a la tenencia de la tierra, la ausencia del Estado de derecho y una educación muy deficiente destacan entre los problemas de fondo enfrentados en el campo.

Nota del Editor

Esta columna fue publicada anteriormente, 2018-08-01, en El Financiero. Agradecemos el amable permiso de reproducción. El autor fue subgobernador del Banco de México de 2009 a 2016. Desempeñó diversos cargos en BBVA Bancomer. Fue director general del CAIE en el ITAM.

El porqué resucitan ideas fracasadas es una de las curiosidades más notables de la existencia humana.