La definición de meritocracia, su significado preciso, puede ser logrado examinando los elementos de la meritocracia.

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Definición y significado

A continuación presento varias definiciones.

«Sistema de gobierno en que los puestos de responsabilidad se adjudican en función de los méritos personales».dle.rae.es

Esta otra sigue los mismos lineamientos.

«La meritocracia establece una modalidad de gobierno o de control de la vida pública e institucional por parte de individuos o grupos sociales, cuya posición dominante se basa en el mérito. Es decir, es una modalidad de gobierno en la que sus representantes están ahí por sus méritos». economipedia.com

La idea esencial se repite en esto:

«La meritocracia (proveniente del latín merĭtum ‘debida recompensa’, a su vez de mereri ‘ganar, merecer’; y el sufijo -cracia del griego krátos, o κράτος en griego, ‘poder, fuerza’)​ es una forma de gobierno basada en el mérito (los mejores), y en términos más generales, se refiere a la discriminación por méritos. Las posiciones jerárquicas son conquistadas con base en el mérito, y hay un predominio de valores asociados a la capacidad individual o al espíritu competitivo, tales como, por ejemplo, la excelencia en educación o deportes». es.wikipedia.org. Mi énfasis

Lo anterior da una buena idea del significado —y facilita la comprensión de sus componentes.



Una historia de meritocracia y lealtad

Cuentan las crónicas de un país muy antiguo que uno de sus reinos fue invadido por enemigos. Sin jamás sospechar lo que sucedería, los pacíficos habitantes del reino sufrieron el ataque del invasor.

Una horda de salvajes saqueó el castillo real, llevándose la mitad del tesoro. Grave situación fue esa, la que el monarca atendió con urgencia. Llamó a sus consejeros más leales. Después de días anunció su decisión: crearía un nuevo impuesto y pondría más pendones en su castillo. Los súbditos aceptaron la decisión.

Tiempo después

Pasaron tres años. Los recuerdos de la invasión habían sido casi olvidados, cuando un cierto día, sin que mediara aviso alguno, los invasores aparecieron de nuevo.

Con lujo de violencia atacaron al reino y dirigieron sus esfuerzos principales a forzar su entrada al castillo real. Las puertas fueron abiertas. Los soldados fueron vencidos. La turbamulta invasora entró el castillo y tomó la mitad del tesoro real.

El rey volvió a llamar a los más leales. Las reuniones tomaron poco tiempo. El rey fue al balcón e hizo un anuncio a todo el reino. Decretaría un impuesto especial, destinado a reemplazar la parte perdida del tesoro del palacio, incluyendo la colocación de más pendones en las murallas.

Hubo algunas protestas razonables, pero en general la situación se aceptó. La gente pagó el nuevo impuesto y se colocaron aun más pendones reales.

Pasa aún más tiempo

Transcurriendo el tercer año, la gente comenzó a recordar las dos invasiones anteriores, pero nada más que eso, hasta que un día, de nuevo llegaron los invasores. Y los hechos se repitieron. Tomaron el castillo y se llevaron la mitad del tesoro real.

De nuevo el rey llamó a reuniones urgentes. Llegaron los más leales a ayudar. Pocos días después, el rey volvió a salir al balcón y anunció un nuevo impuesto para volver a llenar el tesoro real.

La cosa no fue aceptada por los súbditos, quienes se reunieron y nombraron a un representante para que hablara con el monarca.

El seleccionado era un campesino, famoso por su sentido común y sus escasas palabras. Llegó este hombre al palacio. Pidió audiencia. Se inclinó ante el monarca. Lo saludó a nombre de sus súbditos y le dijo, «¿Por qué su Majestad no llama a los consejeros de mayores méritos en lugar de los más leales a usted?»

Eso hizo el rey. Llamó a los más sabios y de mayores méritos, se olvidó de los que le eran leales solamente. Los puso a deliberar y en unos pocos minutos, uno de ellos se dirigió al monarca.

«Sabemos ya que cada tres años nos invaden y roban la mitad del tesoro. Sabemos también que después de cada robo, su majestad decreta un nuevo impuesto».

«A pesar de saber esto», continuó, «nada se hace. Su Majestad se ocupa con las labores del diario y descuida lo básico. Por esta razón, suplicamos a Su Majestad haga algo simple y concreto, como hacer un foso alrededor del castillo y recordar que él debe ser llenado con agua… y que todo esto se haga antes de poner los pendones reales en las torres del castillo».

Hizo el rey lo sugerido por los sabios y tuvo éxito. Cuando al tercer año llegaron de nuevo los invasores, vieron el foso, el agua, y la dificultad para entrar en el castillo. Eso fue suficiente como para que se retiraran.

Características de la meritocracia

1. Un tipo de relación

Es un sistema de regulación de tratos entre personas que tiene como valor central el recompensar al mérito: a mayor mérito mayor recompensa —elevación en la posición personal.

2. Asociada con desempeño

Ella está asociada con talentos, capacidades, conocimientos y aptitudes individuales.

Cuantos más de ellos tenga la persona más oportunidad tendrá de ser merecedora de recompensas y premios, pero la causa central es la voluntad personal de usar esos rasgos.

3. Ligada a decisiones personales

Entiende al merecimiento como lo resultante de una decisión personal de esfuerzo y determinación que produzca resultados mejores a los de otros —exactamente lo opuesto a nepotismo.

Y a la decisión personal de reconocer el mérito ajeno por encima de otros criterios.

4. Asociada con justicia

La meritocracia puede argumentar que produce un régimen justo por el que el esfuerzo y el trabajo son reconocidos y premiados —lo que crea un régimen de incentivos positivos que mueven al resto en esa dirección. Cada uno recibe lo que merece.

5. Conectada a buena administración

Ella produce un sistema de mejora en la administración de recursos ya que tiende a dejar las decisiones en los más preparados.

6. Ambiente de libertad

Para que la ella funcione correctamente, necesita un ambiente de libertad personal dentro de un sólido estado de derecho que permita a la persona decidir libremente. Más una cultura que tienda a reconocer a quienes esfuerzan.

7. Aplicada usualmente a gobiernos

Como se vio en las definiciones anteriores, el término se aplica particularmente a un modo de funcionamiento de la burocracia —aunque es posible aplicarla a otros campos, como la educación.

Sus opuestos

La meritocracia puede comprenderse mejor si se ve otro de sus opuestos —como los regímenes de redistribución de riqueza que confiscan recursos generados por el esfuerzo personal y los otorgan a quienes no han sido esforzados, lo que crea incentivos en contra del esfuerzo personal.

O bien, lo ya mencionado, el nepotismo, un sistema que usa como criterio la lealtad al superior ignorando la capacidad personal.

Del mérito a la mediocridad

Un autor lo expone así. Trata el proceso de transformación de actitudes que buscan méritos a la exaltación de la mediocridad.

«Fue y sigue siendo algo paradójico el hecho de que la explosión históricamente sin precedentes de tecnología e industria, que trajo riqueza y seguridad a millones de personas y que no hubiera sido posible sin un alto grado de creatividad, fue un factor importante en la reducción de la aspiraciones y, asombrosamente, dando a la mediocridad un toque de respetabilidad». Legutko, Ryszard. The Demon in Democracy: Totalitarian Temptations in Free Societies (p. 30). Encounter Books.

De unos 200 años para acá, quizá algo más, no podemos tener duda de los enormes adelantos que se han tenido y que, tampoco hay duda, han permitido una mejor vida para una proporción creciente de una población también creciente.

¿Qué lo produjo? La posibilidad de usar el talento y las habilidades dispersas entre las personas. Sus iniciativas, grandes y pequeñas, acumuladas, produjeron ese estallido de formas que mejoran nuestras vidas.

Personas de mérito

Lo anterior significa, literalmente, la existencia de personas excepcionales en algún sentido y proporción. Se conocen a los célebres, pero no a otros que contribuyeron en menor proporción, y que no dejan de ser vitales.

Todos ellos, conocidos y desconocidos, hicieron posible esa fantástica modificación. Hicieron que la pobreza, que era la regla universal, se convirtiera en la excepción.

Esas personas tienen algo de excepción y singularidad. Son peculiares y se les suele admirar por sus excelencia. Se distinguen del resto y ocupan un lugar superior en las mentes. Hay listas de ellos y sus nombres son parte del conocimiento popular.

La paradoja consiste entonces en que ese asombro frente al ser excepcional ha alimentado una actitud curiosa, el entusiasmo por la mediocridad. Esto hace que haya al mismo tiempo admiración y recelo dirigidos a la singularidad del talento y la excelencia.

El entusiasmo por la mediocridad

Esto parece estar funcionando de la manera siguiente, lo que tiene sabor a ideas de Ortega y Gasset (1883-1955) y J. Schumpeter (1883-1950).

Ha sido tal el éxito del aprovechamiento de la libertad de iniciativa personal difundida en todas las personas que la abundancia resultante ha ablandado el carácter de demasiados.

Un ablandamiento que perdió la conexión ente esfuerzo y éxito, entre trabajo y culminación, entre brega y resultados. Incluso entre claros mandatos morales y prosperidad.

Las expectativas de una buena vida ya no están asociadas con merecimiento derivado de sacrificio, trabajo y responsabilidades. Han sido modificadas y codificadas en un nuevo lenguaje. Son ahora «derechos», es decir reclamos de una vida confortable que no conlleva esfuerzo.



El esfuerzo personal ha sido sustituido por lamentos legales que llevan a la igualdad, es decir, para propósitos prácticos, la desaparición del ser excepcional.

Sin darnos mucha cuenta que gracias a esos seres excepcionales es que vivimos mejor y que somos notablemente menos pobres. Como matar a la gallina de los huevos de oro.

Como una guerra en contra del mérito que se asignaba al esfuerzo y al sacrificio y a la moral. Y, aunque se niegue, es una forma que en nuestros tiempos recelaría del inventor de la imprenta, y exaltaría al obrero allí empleado que se pone en huelga. Gutenberg sería acusado de explotador.

Es quizá esa obsesión igualitaria la que conduce a rechazar la inevitable desigualdad que se produce cuando en libertad las personas usan sus talentos y benefician al resto que es menos talentoso, pero que ahora siente envidia.

No se da cuenta de que es gracias a esos talentosos que vive mejor, no gracias al gobierno.

El éxito de las grandes aspiraciones de los excepcionales ha generado una reacción opuesta, la exaltación de la medianía que reclama tener derecho a todo sin mérito de nada.

No puede dejarse de citar a Schumpeter


«La reina Isabel tenía medias de seda. El logro capitalista no suele consistir en proporcionar más medias de seda a las reinas, sino en ponerlas al alcance de las mujeres trabajadoras».

Esta idea ha sido resaltada en la obra de Sheaffer, Robert (1988). Resentment against achievement : understanding the assault upon ability.

En conclusión…

Lo anterior resume el significado de meritocracia: un sistema de justicia que premia al trabajo esforzado y la creatividad dentro de un sistema de libertad, pero no puede constituir un elemento único de un régimen social.

Para tener un éxito sostenido, ella debe ser acompañada de un código moral sólido que exalte valores adicionales —los creados por el amor a los demás: compasión, caridad, altruismo, orientados a ayudar a desarrollar sus capacidades y decisiones de esfuerzo.

Criticar a la meritocracia creyendo que ella es una idea única, sola e independiente de prosperidad, es un error común. Ella necesita libertad y, sobre todo, un estado de derecho y un sólido código moral.


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[Actualización última: 2021-07]