Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Peligros Religiosos
Eduardo García Gaspar
4 octubre 2005
Sección: DERECHOS, LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Un problema religioso en una comunidad de Hidalgo es un extraordinario ejemplo para analizar con sosiego estas cuestiones tan emotivas.

La situación en resumen está de la manera siguiente: la comunidad es indígena primordialmente y profesa el catolicismo; al mismo tiempo, personas evangélicas quieren construir un templo allí y los católicos del lugar les han dicho que si lo hacen sufrirán consecuencias.

El delegado comunal, lo que sea que ello signifique, ha dicho que él sigue la voluntad del pueblo que se niega a aceptar la construcción del templo evangélico, llegando incluso a la amenaza de colgarlos.

Existen antecedentes de ese tipo en la misma comunidad. La situación es muy similar a la que hace varios años en Garza García, Nuevo León, donde se protestó y evitó la construcción de un templo mormón por parte de un grupo de católicos.

Desde luego, eso está equivocado a todas luces. Si se desea construir un templo religioso o hacer proselitismo para una religión que no es la predominante en el lugar, esas actividades son perfectamente legítimas y válidas.

Amenazar a los evangélicos o a los mormones por parte de los católicos es erróneo y va contra derechos y libertades establecidos en la ley. Pero no solamente eso, también está en contra de los principios del catolicismo y eso es lo que me interesa señalar.

Es muy claro que actuar con esas intimidaciones es contrario a las disposiciones civiles, lo que todos sabemos y bastaría para que la autoridad entrara a garantizar a los mormones, a los evangélicos o a los judíos o a los musulmanes.

Mi punto es que, además, el propio catolicismo se opone a la conducta de esos católicos en Hidalgo. Para demostrarlo, podemos invertir el ejemplo y colocar la situación en un lugar en el que la religión mayoritaria sea la evangélica o cualquier otra. Allí, siguiendo el ejemplo de los católicos de Hidalgo, podría prohibirse que los católicos abrieran un templo. Es más, no podrían abrirlo en sitio alguno en el que hubiera otra religión predominante.

La situación es absurda. Dentro del catolicismo mismo es posible encontrar elementos que reprueban la conducta de esos católicos de Hidalgo y eso es algo bueno. Dentro de esa religión se tienen partes que reprueban la conducta de quienes en un celo radical creen que defienden a su religión, cuando en realidad la dañan. Nada hay en las escrituras religiosas del catolicismo que justifique la violencia en contra del prójimo que profesa otra religión.

De hecho es lo contrario. Es una gran ventaja esto. Para reprobar la conducta de esos celosos radicales católicos podemos apoyarnos no sólo en la ley y la constitución del país, sino también en las creencias y los principios católicos. Ambos coinciden. Ambos valoran la libertad. Ambos requieren respeto a los demás.Y el alegato que puede hacerse en favor del templo evangélico usará argumentos legales, pero también justificaciones católicas.

Esta es una de las ventajas del catolicismo y de otras religiones que contienen dentro de ellas creencias que ordenan amar y respetar a los demás, más aún cuando los demás están opuestos a uno. No hay en esas religiones base alguna que ordene colgar a quien profesa una religión distinta, en realidad es lo contrario. Y cuando se da una ocasión como ésa, sea en estos tiempos o pasados, la religión misma da herramientas para condenar las acciones realizadas.

Por otro lado, es revelador que ese delegado comunal hable de que él sigue a la voluntad del pueblo, aceptando de manera clara que él hará lo que la masa ordene, sin que haya respeto por valores más altos y absolutos. Su posición es la de la veleta moral, tan común en nuestros días, que sigue ciegamente a la opinión pública sin que intervenga nada más.

Es la prostitución de la democracia. Porque la democracia es también una serie de creencias que contiene dentro de ella principios que se usan para reprobar y condenar las acciones de esos católicos en Hidalgo.

Aunque todos en esa comunidad deseen impedir la construcción de un templo de otra religión, eso no se debe hacer. La democracia es una herramienta que se fundamenta en la libertad y cuando la libertad misma es atacada, la democracia cae… incluso cuando se sigue la voluntad del pueblo.

POST SCRIPTUM

La última noticia sobre el tema indica que los católicos de esa comunidad han dado 30 días para que los evangélicos abandonen el lugar. No es eso lo que un buen católico haría. Y esto lleva a querer saber lo que las más grandes autoridades católicas piensan al respecto. El silencio no es sino una aprobación implícita de la realidad.

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