|
||
Es como una película de miedo, excepto que es real. Se refiere a un organismo Los reportes indican que el organismo gastó 90% más de lo presupuestado: 76 mil contra 40 mil millones de pesos. El problema es doble. Uno es el de las pensiones mal calculadas y el otro es la falta de información sobre ese pasivo. Un documento, en una de sus notas, apunta algo siniestro.
En otra parte, se ha dicho que La deuda implícita del ISSSTE a valor presente, es de 45% del PIB de 2002. La situación es fantástica. Tiene dimensiones enormes que sólo pueden ser sospechadas y de las que no se tiene información siquiera confiable. No es sorprendente: los gobiernos tienen un escasamente desarrollado sentido de responsabilidad. Los gobernantes tienen una posición muy particular que fomenta esa irresponsabilidad. Ellos gastan dinero de terceros parte en ellos mismos y parte en otros. El dinero que reciben lo cobran por la fuerza, algo que nadie más puede hacer. Y con ese dinero viven. Es obvio que lo gastarán espléndidamente en ellos mismos. Lo que sobre se irá a gastos en terceros, en los que no tienen un interés directo. Pero eso no es todo, ese gasto en ellos mismos es decidido sin consideración de los efectos de largo plazo porque el gobernante estará en el poder un plazo menor. Nunca sufrirá los efectos de sus decisiones porque ya estará en otro puesto y si los sufre, no será en su patrimonio: lo que hará es decretar más impuestos para cubrir los errores del pasado. A lo que voy es a señalar algo que bien vale una segunda opinión. Lo que digo es que por diseño los gobiernos en todas partes gastan de manera irresponsable. Recuerde lo que ahora sucede en Grecia, España, EEUU y otras partes. Lo que acontece no es la excepción, es la regla. Estamos viviendo una existencia absurda, la de tener por sistema un riesgo excepcionalmente grande: el del gasto irresponsable de gobierno. Las cifras de las pensiones del ISSSTE en México son una muestra de un fenómeno internacional. Para ser resuelto, todo problema debe ser entendido en sus causas. Ya traté dos de ellas. Primero, por diseño un gobierno es irresponsable en sus finanzas. Segundo, los gobernantes no sufren los efectos de su irresponsabilidad. Me falta una tercera causa, que es intelectual. Las ideas que dominan son absurdas. Ellas presuponen que el gasto de gobierno es bueno. La mentalidad socialista cree que gobiernos más grandes son mejores. No lo son. La mentalidad keynesiana cree que elevando el gasto de gobierno se alienta a la economía. No lo hace, de hecho la deprime. Es decir, el medio ambiente intelectual que desea gobiernos grandes tiene consecuencias nefastas. Apoya y fomenta la conducta irresponsable de gobernantes dentro de un sistema propicio a esa falta de prudencia en las decisiones de las finanzas públicas. No tiene sentido. No tiene sustento económico. Es inmoral. Es injusto. Crea pobreza. Pero se hace con insistencia. Y, peor aún, se insiste en querer gobiernos mayores que gasten más. Por ejemplo, el PIB español en 2008 fue de 1,600 billones de dólares. Su déficit actual es el 10%. Son cantidades cósmicas, tan grandes como la irresponsabilidad de crearlas. Si ya vimos este ensayo y terror, dejemos de lado la idea de que los gobiernos son nuestra salvación. No lo son. Son nuestra condena. Ensayamos con gobiernos grandes durante siglos. Intentemos ahora la posibilidad de gobiernos reducidos.
|





mexicano que se llama ISSSTE: la que da servicios de salud y pensión a los burócratas.








