Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Subsidios y Trabajadores Emigrantes
Selección de ContraPeso.info
10 abril 2012
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: , , , , ,


ContraPeso.info presenta una idea de Anthony B. Bradley. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación.

La idea central del escrito es exponer los efectos colaterales de los subsidios agrícolas estadounidenses, especialmente los que se tienen en la emigración de trabajadores.

El título original de la columna es Corn Subsidies at Root of U.S.-Mexico Immigration Problems.

El debate de la emigración en los Estados Unidos jamás será tratado adecuadamente hasta que no tengamos ideas claras sobre los incentivos económicos que estimulan a los ciudadanos mexicanos a arriesgar sus vidas cruzando la frontera.

En realidad si nos preocupa la dignidad humana, deberemos pensar integralmente acerca de las condiciones para el florecimiento humano, de manera que políticas efectivas promuevan el bien común.

Es lamentable que los subsidios agrícolas del gobierno estadounidense creen las condiciones para la opresión y la mala atención médica de los trabajadores migrantes, de maneras que hacen de esos subsidios algo no menos que inmoral.

El doctor Seth M. Holmes, un profesor de Comportamiento de Salud y Acción Social de la Universidad de California, en Berkeley, identificó el origen del problema en su cardinal documento del 2006, “Un estudio etnográfico del contexto social de la salud de los migrantes en los Estados Unidos” (An Ethnographic Study of the Social Context of Migrant Health in the United States).

Por el estudio supimos que 95% de los trabajadores agrícolas en los Estados Unidos nacieron en México y que el 52% son indocumentados.

La mayoría de los investigadores coinciden en que las desigualdades en el mercado global forman la principal causa de los patrones migratorios de mano de obra.

El salario mínimo actual en México es 4.60 dólares diarios. En contraste, el salario mínimo federal de los EEUU es de 7.25 dólares por hora, mientras que es de 7.65 en Arizona, 8 en California, 7.50 en Nuevo México, y 7.25 en Texas.

En 2003, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) desreguló todo comercio agrícola, excepto maíz y productos lácteos. El gobierno mexicano se queja de que desde la implantación inicial de NFTA en 1994, los EEUU han elevado los subsidios agrícolas en 300%.

Como resultado, los productores mexicanos de maíz, que constituyen la mayoría del sector agrícola del país, experimentaron una reducción drástica en el precio interno de su producto.

No debe ser sorpresa que, como resultado, en la última mitad de los años 90, los EEUU hayan comenzado a experimentar un influjo de mexicanos en busca de empleo.

Los agricultores mexicanos están ahora protestando con razón el no poder competir con precios que han sido artificialmente reducidos en aras de proteger a los estadounidenses de correcciones necesarias en el mercado.

Holmes explica que los trabajadores agrícolas migrantes y temporales padecen el peor estado de salud dentro de la industria agrícola.

Por ejemplo, los trabajadores migrantes han aumentado sus índices de muchas enfermedades crónicas, como la infección por VIH, desnutrición, anemia, hipertensión, diabetes, ansiedad, esterilidad, trastornos de la sangre y anormalidades en la función hepática y renal.

Esta población tiene una mayor incidencia de enfermedades agudas como infecciones urinarias y del riñón, infecciones pulmonares, golpe de calor, ántrax, encefalitis, rabia y tétanos. La prevalencia de tuberculosis es seis veces mayor en esta población que en la población general de EEUU.

Por último, Holmes reporta que los hijos de trabajadores agrícolas migrantes muestran altas tasas de desnutrición, problemas de visión, problemas dentales, anemia, y exceso en los niveles de plomo en sangre.

Económicamente hablando, el banco central de México anunció recientemente que los 22.7 mil millones dólares en remesas que los trabajadores migrantes mexicanos envían a casa desde los Estados Unidos en 2011, aumentó en un 6.86% respecto al año anterior.

Las remesas son la segunda más grande fuente de divisas de México, después de las exportaciones de petróleo. Casi todo el dinero proviene de los EEUU, con una población mexicana de 12 millones.

Puede imaginarse lo que sucedería si los Estados Unidos no tuvieran los subsidios agrícolas. El campo mexicano estaría floreciendo y esos 22.7 millones serían generados dentro de la economía de México aprovechando más oportunidades de creación de riqueza.

Por el momento sólo podemos soñar, pero una cosa es segura: los trabajadores mexicanos migrantes estarían en mejor condición. Como tal, por medio de los subsidios al maíz, el gobierno estadounidense es moralmente culpable de la opresión, deshumanización y mala salud de los trabajadores migrantes mexicanos.

Los trabajadores migrantes mexicanos están enfermos y muriendo porque los políticos han creado incentivos inmorales y perversos al interferir con el mercado. Ignorando la dignidad de los trabajadores mexicanos y al bien común, han preferido complacer al poderoso grupo de interés, el corn lobby.

Lo que México necesita de los líderes políticos de EEUU es la fuerza para dejar que los mecanismos del mercado promuevan el florecimiento humano en México, para que las familias no tengan que sufrir los peligros de la migración.

En resumen, sería mejor para ambos países si la economía mexicana no fuera saboteada por los políticos del proteccionismo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras