Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Preguntar: Fea Costumbre
Eduardo García Gaspar
16 diciembre 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es algo muy de nuestros días. Tiene que ver con el uso de adjetivos cuando se expresan opiniones. al revés.001

Esos calificativos se usan como sistema para afirmar que el otro está equivocado.

También se usan frases hechas, las que también sustituyen a las argumentaciones.

Total, nuestros tiempos parecen ser menos racionales que otros anteriores.

Por ejemplo, la persona A dice que Dios existe y la persona B, que no existe. Es la persona B la que suele decir a la otra que es dogmática, soberbia, todo porque pretende poseer la verdad.

La verdad es que si eso es cierto, la persona B también puede ser acusada de soberbia, porque afirma otra verdad, que A no la tiene.

O, en la misma discusión, la persona B pide tolerancia para su opinión, exigiendo que se respete y no sea puesta en duda. Argumenta que como persona digna ella tiene derecho a que sus ideas sean respetadas.

La confusión es terrible porque lo que se respeta no es a la opinión de la persona, sino a la persona misma.

Las personas se respetan, las opiniones se examinan. Y se examinan respecto a qué tan reales y verdaderas son. La diferencia es olvidada con frecuencia.

Cualquier persona que pide respeto para sus opiniones equivoca el camino, pues lo único que puede pedir justificadamente es respeto para su persona. Sus opiniones serán examinadas y evaluadas y quizá consideradas falsas, inexactas, malas, o tal vez atinadas, razonables, ciertas.

Hay un caso fascinante en el campo académico. Se dice que la educación no puede ser dogmática y en lo general eso es aceptado como bueno y razonable. ¿Qué quiere decir dogmática?

La verdad es que significa que alguien puede educar en sus dogmas y otros no en los suyos. La educación, al final de cuentas, es dogmática en su origen.

Ella se construye sobre opiniones y puntos de vista, no hay manera de evitarlo. Ningún profesor en ninguna parte carece de sus propios puntos de vista, los que enseña en clase.

Incluso el decir que la educación no debe ser dogmática, es un dogma (como creo que Chesterton apuntó). Esos puntos de vista, esas opiniones, pueden ser examinadas sin que signifique una falta de respeto a la persona.

Esto es lo que creo que bien vale una segunda opinión. El respeto que se debe a las personas significa que a ellas se les debe un tratamiento educado, amable, gentil.

Parte se ese tratamiento es examinar sus opiniones, idealmente en un diálogo mutuo que enriquezca a ambas partes. Dejar a la persona sola, abandonándola a sus propias opiniones, sin examinarlas, es una acción descortés.

Supongamos que la persona A, a la que tenemos enfrente, opina que el aborto debía ser legalizado y facilitado por los gobiernos. La consideración por su respeto nos pide considerar si es el momento adecuado para examinar su opinión.

Si acaso lo es, entonces puede iniciarse una conversación al respeto, de manera educada y pausada. Puede ser que se le hagan preguntas a la persona A sobre las razones por las que eso cree. Y así comienza la conversación, con preguntas.

Pero suele suceder que la persona a la que se le hacen preguntas, se molesta. Se considera puesta en duda y reacciona diciendo que sus opiniones merecen respeto y que no debe ser cuestionada. Alega que cada quien piensa lo que quiere.

De aquí nace la confusión. Pide ella respeto para sus opiniones, cuando lo que merece respeto es ella solamente. Sus opiniones pueden ser cuestionadas y, si la oportunidad es propicia, deben serlo.

Ante esa reacción, la de rehusar preguntas, se detiene la posibilidad de dialogar productivamente. Se detiene la oportunidad de avanzar en el conocimiento.

Y es que tener opiniones es la cosa más fácil del mundo, sostenerlas con argumentos es bastante más difícil. Respetar a la persona no significa dejar de hacerle preguntas, al contrario.

¿Quiere usted tratar mal a una persona? Ignórela, abandónela a sus juicios y opiniones, quítele la oportunidad de avanzar y conocer. Dígale que todas sus opiniones son perfectas y ciertas.

¿Quiere usted tratar bien a alguien? Cuando el momento sea propicio, muestre interés en ella, hágale preguntas para conocerla mejor a ella y a sus opiniones.

Tal vez nuestros tiempos sean unos en los que abundas las opiniones y escasea el conocimiento.

Post Scriptum

Es posible que ambas personas, en una conversación equivoquen su meta y busquen ganar, es decir, convencer a la otra. Casi nunca se logrará eso. El objetivo real de la conversación debe ser un aprendizaje mutuo para llegar a la verdad.

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