Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Libertad Negativa: Riesgos
Eduardo García Gaspar
17 septiembre 2014
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La definición es simple. También clara, pero peligrosa. androjo

Todo depende de su interpretación.

Puede llevar a una buena sociedad, pero también al despotismo.

Todo comienza con la formulación de qué es la libertad.

El entendimiento es directo: la ausencia de frenos a las decisiones propias. El poder hacer lo que la persona quiera.

Es una definición negativa en el sentido de emplear un elemento así: el no tener frenos en la conducta propia. En el sentido positivo, es el querer hacer lo que uno quiera, lo que lleva de nuevo a eso de no tener obstáculos.

A la definición le falta un elemento vital, el que esa libertad es igual para todos. Un requerimiento que hace ver que efectivamente sí hay al menos un obstáculo en la libertad: la consideración de los demás. No es libertad eso que quita libertad a otros.

El ejemplo obvio es la esclavitud. No es legítimo ser libre para quitar la libertad a otros. Y, por extensión, tampoco es libertad lo que daña a los demás en sus personas y posesiones.

Un ladrón puede decidir con libertad el robar a otros, pero esa libertad es inválida porque quita libertad a terceros.

Hasta aquí, no hay problema. La libertad es la ausencia de frenos y obstáculos que impiden realizar las acciones que la persona desea; y es una facultad igual para todas las personas. Este es el único freno válido a la libertad, la de no retirar a otros la misma libertad que uno tiene.

¿Donde está el riesgo de una mala interpretación? En eso de la ausencia de frenos para hacer lo que uno desea.

Es fácil, por ejemplo, entender que un déspota en el gobierno impide a la gente ser libre, como en Venezuela, o en Corea del Norte. Pero también, en regímenes de gobiernos excedidos, demasiado intervencionistas, como el la Unión Europea.

Tampoco es complicado lo anterior. Se entiende con facilidad. Vayamos ahora al riesgo de interpretar mal eso de carecer de obstáculos y frenos para hacer lo deseado por la persona. Tomemos a la persona A, que quiere estudiar una carrera, la de Ingeniería Química.

Para A, la libertad es encontrar un camino ausente de obstáculos para estudiar eso. Pero hay otra persona en esa situación, la universidad a la que desea entrar y que también es libre. La persona A decide ir a esa universidad y la universidad tiene que decidir si A es aceptable o no.

La libertad de la universidad le hace solicitar requisitos, como pagar el costo de la educación, acudir a clases y cursos, presentar exámenes y demás, incluyendo un examen de admisión. La persona A no podrá alegar que esos requisitos son frenos a su libertad. Sería absurdo reclamar pérdida de libertad por tener que pasar el examen de admisión.

Piense usted en un extremo. Me presento en un supermercado y me quiero llevar en la mano una botella de ron. Al pasar por la caja, tienen la osadía de querer cobrarme esa botella y yo grito diciendo que eso es una violación a mi libertad de beber ron.

Me llevarían a la cárcel, o a ser atendido por un psiquiatra.

Pero me podría llevar con el activista social que me daría la razón y me diría que no soy totalmente libre si no me puedo llevar gratuitamente la botella de ron. Es más, allí me encontraría a la persona A, el estudiante que quiere estudiar en esa universidad.

El activista le habría dicho que tener que pasar el examen de admisión es una violación de su libertad para estudiar.

Quizá habría otra persona, a la que el activista le dijo que su libertad había sido violada porque se le había exigido pagar su boleto de autobús para ir de vacaciones. Este es el riesgo de interpretar a la ausencia de obstáculos que exige la libertad, como la ausencia de capacidades propias.

Y, si se interpreta así, el efecto será la violación de las libertades de otros.

Para entrar sin examen a la universidad se tendría que violar la libertad de la universidad y la de quienes sí presentan ese examen.

Para tener mi libertad de beber ron, tendría que violarse la libertad del supermercado.

Para tener la libertad de viajar en autobús, tendría que violarse la libertad del propietario del autobús.

Eso es lo que creo que bien vale una segunda opinión. La libertad personal es la carencia de obstáculos para realizar la conducta deseada, con la condición de que esa misma libertad en los demás no sea alterada. Y, lo más importante, las carencias propias no deben considerarse.

Mi estatura y mis habilidades de canto, no son violaciones a la libertad que me llevaría a querer jugar basquetbol y cantar en el Met. Tampoco es dejar de ser libre el no poder comprar un Ferrari.

En resumen, la libertad a la que tengo derecho no puede alterar la misma libertad en otros y, más aún, debo aceptar los obstáculos que mi misma condición me impone (los que tengo la libertad de superar).

Post Scriptum

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