Del mérito a la mediocridad

Un contraste entre éxito y mediocridad. Triunfos que han producido medianía.

Un autor lo expone así

«Fue y sigue siendo algo paradójico el hecho de que la explosión históricamente sin precedentes de tecnología e industria, que trajo riqueza y seguridad a millones de personas y que no hubiera sido posible sin un alto grado de creatividad, fue un factor importante en la reducción de la aspiraciones y, asombrosamente, dando a la mediocridad un toque de respetabilidad». Legutko, Ryszard. The Demon in Democracy: Totalitarian Temptations in Free Societies (p. 30). Encounter Books.

De unos 200 años para acá, quizá algo más, no podemos tener duda de los enormes adelantos que se han tenido y que, tampoco hay duda, han permitido una mejor vida para una proporción creciente de una población también creciente.

No pienso que haya alguien que se atreva a negar eso. ¿Qué lo produjo? La posibilidad de usar el talento y las habilidades dispersas entre las personas. Sus iniciativas, grandes y pequeñas, acumuladas, produjeron ese estallido de formas que mejoran nuestras vidas.

Lo anterior significa, literalmente, la existencia de personas excepcionales en algún sentido y proporción. Conocemos a los célebres, pero desconocemos a otros que contribuyeron en menor proporción, y que no dejan de ser vitales.

Todos ellos, conocidos y desconocidos, hicieron posible esa fantástica modificación. Hicieron que la pobreza, que era la regla universal, se convirtiera en la excepción.

Esas personas tienen algo de excepción y singularidad. Son peculiares y se les suele admirar por sus excelencia. Se distinguen del resto y ocupan un lugar superior en nuestras mentes. Hay listas de ellos y sus nombres son parte del conocimiento popular.

La paradoja consiste entonces en que ese asombro frente al ser excepcional ha alimentado una actitud curiosa, el entusiasmo por la mediocridad. Esto hace que haya al mismo tiempo admiración y recelo dirigidos a la singularidad del talento y la excelencia.

Esto parece estar funcionando de la manera siguiente, lo que tiene sabor a ideas de Ortega y Gasset (1883-1955) y J. Schumpeter (1883-1950).

Ha sido tal el éxito del aprovechamiento de la libertad de iniciativa personal difundida en todas las personas que la abundancia resultante ha ablandado el carácter de demasiados. Un ablandamiento que perdió la conexión ente esfuerzo y éxito, entre trabajo y culminación, entre brega y resultados. Incluso entre claros mandatos morales y prosperidad.

Las expectativas de una buena vida ya no están asociadas con merecimiento derivado de sacrificio, trabajo y responsabilidades. Han sido modificadas y codificadas en un nuevo lenguaje. Son ahora «derechos», es decir reclamos de una vida confortable que no conlleva esfuerzo.

El esfuerzo personal ha sido sustituido por lamentos legales que llevan a la igualdad, es decir, para propósitos prácticos, la desaparición del ser excepcional. Sin darnos mucha cuenta que que gracias a esos seres excepcionales es que vivimos mejor y que somos notablemente menos pobres. Como matar a la gallina de los huevos de oro.

Como una guerra en contra del mérito que se asignaba al esfuerzo y al sacrificio y a la moral. Y, aunque se niegue, es una forma que en nuestros tiempos recelaría del inventor de la imprenta, y exaltaría al obrero allí empleado que se pone en huelga. Gutenberg sería acusado de explotador.

Es quizá esa obsesión igualitaria la que conduce a rechazar la inevitable desigualdad que se produce cuando en libertad las personas usan sus talentos y benefician al resto que es menos talentoso, pero que ahora siente envidia. No se da cuenta de que es gracias a esos talentosos que vive mejor, no gracias al gobierno.

El éxito de las grandes aspiraciones de los excepcionales ha generado una reacción opuesta, la exaltación de la medianía que reclama tener derecho a todo sin mérito de nada.

Post Scriptum

No puedo dejar de citar a Schumpeter

«Queen Elizabeth owned silk stockings. The capitalist achievement does not typically consist in providing more silk stockings for queens but in bringing them within reach of factory girls».

Esta idea ha sido resaltada en la obra de Sheaffer, Robert (1988). Resentment against achievement : understanding the assault upon ability.

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