Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Imposible Separarlas
Eduardo García Gaspar
8 mayo 2008
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Una encuesta reciente de Consulta Mitofsky (Roy Campos Research) exploró cuestiones religiosas en México. Los resultados son interesantes.

• El 86% dicen tener una religión, una cifra alta que tiene algunas bajas en personas jóvenes y cifras altas en el centro del país. De ellos, el casi el 90% dijo ser católico. Eso es “tener” una religión, pero cumplir con ella es otra cosa.

• Sólo el 44 % expresó  cumplir altamente con su religión: más las mujeres que los hombres, más los adultos que los jóvenes, los de baja educación que los de alta, los rurales que los urbanos, los no católicos que los católicos y los del Bajío y Sureste que los de otras regiones.  Más o menos lo mismo que expresan en frecuencia de asistencia a servicios religiosos.

• Por otro lado, el 69% se opone a que se impartan clases de religión en primaria, el 81 a que ministros religiosos sean gobernantes y el 87 a que las iglesias inviten a votar por partidos políticos.

La primera reacción que tengo ante esas cifras es de un cierto asombro: la gran mayoría de las personas dicen tener una religión y eso quizá signifique que existe una creencia en lo sobrenatural que no se ha extinguido a pesar de nuestra modernidad. Se sigue creyendo en un Ser Superior y eso es admirable en estos tiempos. Seguramente tenemos muy imbuida esa creencia.

Las cifras sobre quienes dicen tener la religión católica no son sorpresa. Son las mismas del censo en su esencia, pero lo más interesante es la medida de cumplimiento con los mandatos religiosos. Algo menos de la mitad dicen cumplir con esos mandatos de su religión. Tampoco lo veo como gran sorpresa. Somos humanos. Somos débiles. Cumplir con mandatos y obligaciones nos representa esfuerzo.

Sobre los datos de separación entre iglesia y gobierno no tenía expectativa alguna, pero obviamente se percibe una opinión muy general que apoya esa separación entre religión y política. Y esto es lo que me llama a cuestionar esa separación, o al menos a afinarla más de lo usual.

En la superficie separar a las iglesias de los gobiernos es algo comprensible. Se trata de la libertad religiosa y se manifiesta muy claramente en el no poder tener cargos religiosos y políticos al mismo tiempo, menos aún a volver a las iglesias altavoces de algún partido político. No veo problemas en este terreno que es el más superficial y conocido, pero las cosas no son tan claras en otro terreno. No el de iglesias y gobierno, sino el de religión y política, que es distinto.

Es sencillo entender la inconveniencia de que, por ejemplo, un ministro de alguna iglesia sea también diputado, senador, presidente. También es sencillo ver las ventajas de que otro ministro no use el púlpito para promover el voto de algún partido político o de un candidato. Pero no es tan fácil separar las creencias religiosas de las creencias políticas en cualquier persona.

Tome usted, por ejemplo, a un senador que pertenezca a una religión cualquiera y sea un practicante devoto parte de ese 44% que dice sí seguir los mandatos de su iglesia. Para él será muy difícil separar a la religión en la que cree de su desempeño político. Si es católico, por ejemplo, se opondrá a leyes que legalizan el aborto y le será complicado aprobar leyes que facilitan el divorcio. Y si es alguien cuya religión le pide no creer en esa separación, la cosa es aún peor.

Lo que digo es que es mucho más simple separar a las iglesias de los gobiernos que a las personas de sus creencias religiosas… y las personas son las que forman a los gobiernos. Por eso es que no es posible tener una separación absoluta y total entre religión y política, pero sí entre iglesias y gobiernos. La religión es una explicación de la vida y tiene influencia en toda la conducta personal, sea al hacer leyes o tomar una copa con los amigos.

Pero no es esa dificultad de separación algo que sea único de la política. La misma se tendría en la persona que no sea gobernante, sino empresario, empleado, banquero, estudiante, padre y hasta columnista. No puede existir una total independencia religiosa entre lo que la persona cree y lo que ella hace. Podrá separarse a las iglesias de los gobiernos, pero no a la religión de la política.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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