Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Última Frontera del Poder
Eduardo García Gaspar
2 diciembre 2011
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Existe y es real la tendencia a buscar explicaciones de nuestra vida. Y muchas de esas explicaciones tienden a explicaciones simples, únicas, que todos pueden entender.

Quizá el ejemplo más obvio es el de S. Freud, para el que el sexo es todo, o casi todo en la vida.

Ideas como ésa tienen consecuencias. Muchas veces, por ejemplo, en el arte, se aplica la explicación sexual, por ejemplo, para leer a Shakespeare, o mirar una pintura de Caravaggio. La lanza del Quijote, o una torre gótica se interpretan sexualmente.

Otros usan explicaciones alternas, como la de Marx: todo es el final de cuentas, un interés económico.

Y sucede lo mismo. Se toma a Cervantes, o a da Vinci, y se trata de explicar su obra por medio de intereses económicos. Las caricaturas se ven entonces como propaganda ideológica.

No sólo el arte, sino toda la conducta humana. Si usted hace un donativo, por ejemplo, su acto podrá ser explicado por alguien como una acción egoísta, de mero interés material, o incluso como una acción que en el fondo es sexual. O si usted bebe un ron, o si come queso, o si se viste de azul…

El tema suena abstracto e inútil, pero bien vale una segunda opinión.

Porque las ideas tienen consecuencias profundas, de largo alcance, en terrenos alejados y de las que pocas veces nos damos cuenta. Nos envuelven haciéndonos creer que somos sólo seres dominados por el sexo sin remedio, o por codicia de la que no hay escape.

Otro pensador, Nietzsche, propuso algo distinto, la explicación es el poder. Fue este hombre quien pensó en la voluntad de poder como explicación de nuestra vida.

De nuevo sucede lo mismo que en los casos anteriores. Haga lo que haga usted, haga lo que haga yo, no importa, nuestros actos pueden ser explicados por el deseo del poder. Como las anteriores es una explicación única. Demasiado simple.

¿Puede un sólo motivo comprender toda la complejidad humana? No lo creo, somos seres demasiado complejos para tener un motivo único.

Se ven casos distintos por todas partes, como el de esos mismos pensadores, que deben aceptar que la única motivación que tuvieron fue la que mencionaron.

Freud debe aceptar que la única explicación de exponer su teoría fueron sus propios motivos y complejos sexuales y nada más que eso.

Si Marx dijo que lo único que existe es el interés económico, entonces él también tuvo solamente intereses económicos al escribir sus teorías. Y si Nietzsche dijo que todos buscan el poder, entonces también él lo buscada con sus escritos.

No creo que eso sea cierto, a esas personas y al resto nos mueven motivos diversos, variados, contrarios entre sí.

Hay, sin embargo, un común denominador en esas tres explicaciones monotemáticas de nuestra conducta y existencia es su oposición a otras explicaciones, las que hablan de una naturaleza humana más compleja, pero sobre todo de las que propone explicaciones religiosas.

El asunto, entonces, se pone realmente interesante.

Puede verse como una cuestión de llenado de vacíos. Esos tres pensadores y otros más promueven la desaparición de las religiones, las que sean. Si se cree que todo es sexual, o material, o de poder, las religiones sale sobrando.

Muy bien, si ellas desaparecen, crean un vacío en la naturaleza humana que debe llenarse con algo.

Las celebraciones religiosas se sustituyen con festejos seculares, como el día de la tierra. Los ministros religiosos son desplazados por la ONU, los activistas, los políticos, las celebridades.

Los preceptos religiosos ceden paso a las leyes emitidas por los legisladores. Los templos abandonados son reemplazados por estadios, espectáculos y reuniones de apoyo político.

Mi punto es que la religión no desaparece jamás.

Ella es sustituida por otra, que en la superficie no lo parece, pero en realidad es otra religión. Tiene ella sus ministros, sus jerarquías, sus mandamientos, sus dogmas, sus ceremonias y festejos, sus vestimentas y ritos.

Dios es suplantado por el más fuerte y poderoso entre nosotros. Y es él quien ahora actúa sin freno alguno.

Se tiene de esta manera lo que en otras columnas he llamado intervencionismo moral.

Así como los gobiernos tienden por naturaleza a intervenir en la economía, tienden también a intervenir en la última frontera del poder, la moral. Convirtiéndose en fuentes de la moral, ya sin el freno religioso, determinan lo que es bueno y lo que es malo a su conveniencia.

Nada los puede ya detener cuando ellos son el nuevo mesías.

Termino con algo que me parece obvio. Cuando por la razón que sea se abandonan las religiones, el vacío creado se llena con la autoridad política. Cuando las explicaciones simples dominan nuestras mentes, nos perdemos en un vacío moral que se llena con lo que sea.

Entonces, los gobiernos se tornan aún más poderosos y desaparece la última defensa de la libertad, la moral. Terminamos siendo esclavos en un sistema que los gobiernos consideran legítimo y bueno bajo la nueva religión que han creado.

Post Scriptum

El intervencionismo moral es la intromisión gubernamental en terrenos éticos, y permite a los gobernantes definir qué es bueno y qué es malo. El poder político esencial en un gobierno de esta manera se une al poder moral y ya nada puede contener la expansión del poder gubernamental. La última frontera al poder se ha roto.

La opinión expresada arriba presenta una paradoja: la defensa de la libertad necesita también la defensa de la moral. La moral es un freno al poder político, un criterio externo y objetivo que lo limita y contiene. Creer que la libertad significa liberarse de la moral conduce a la esclavitud.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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