Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Del Capaz al Idiota
Eduardo García Gaspar
4 junio 2013
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Quizá sea el autor más citado en asuntos políticos. Me refiero a Maquiavelo (1459-1527).

El florentino que escribió El Príncipe y otra obra, Discursos Sobre la Primera Década de Tito Livio.

Las dos, lecturas obligadas para quien se interesa en esos temas.

Una de las cosas interesantes de ese autor es su idea sobre la sociedad, compuesta ella por personas, individuos que tienen motivos egoístas.

Puede uno entender que es la idea de una naturaleza humana egoísta, interesada muy principalmente en el bienestar personal.

La primera impresión de esto es un tanto negativa, incluso pesimista: un conjunto de personas solas que tienen como meta central la felicidad propia y nada más que eso. Más de cerca, uno se da cuenta de que eso es demasiado indefinido para tener una opinión al respecto.

Después de todo, hay mil formas de entender egoísmo.

Hay entonces otra idea que ayuda a definir mejor los términos. El egoísmo de la persona común es simplemente un deseo de seguridad personal, de no vivir bajo peligros eminentes de tener una vida mejor.

Esto ya es más comprensible y tiene sentido, pero lo más interesante es el choque que hay entre ese egoísmo que desea seguridad y la ambición de otra persona.

Esa otra persona es el gobernante, el príncipe, en el lenguaje de Maquiavelo. Éste tiene otro deseo que está en conflicto con el deseo de seguridad del ciudadano común. Es la ambición de poder: el gobernante desea más y más poder, está en su misma naturaleza el quererlo.

Hasta aquí es posible ver un panorama de confrontación, casi inevitable.

El ciudadano busca vivir tranquilo, libre de amenazas y abusos. Esto lo entiende cualquiera. Pero al mismo tiempo, el gobernante al adquirir más poder presentará el riesgo de abusar de él y, entonces, amenazar la tranquilidad del ciudadano. Igualmente, cualquiera entiende esto.

Pero hay otra variable en todo esto. Maquiavelo dice que en lo individual las personas son débiles, que no se pueden valer por sí mismas, que no pueden defenderse de ataques individualmente. Esto es lo que hace necesario al gobierno y lo define implícitamente: un proveedor de seguridad, tranquilidad y confianza para el ciudadano.

Es un panorama muy descriptivo, el de una sociedad siempre en desequilibrio potencial, siempre con problemas potenciales de choque entre ambiciones personales y que pueden hacer caer en el caos, en la ingobernabilidad. La Italia de los tiempos de Maquiavelo le mostró eso de primera mano.

En resumen, para evitar la ingobernabilidad debe tenerse un gobierno fuerte. En otras palabras un gobernante exitoso es uno que evita esa ingobernabilidad. O, mejor aún, el que hace una cosa y la hace bien: hacer respetar la seguridad que el ciudadano quiere tener. No está nada mal.

Esto hace posible una definición clara de la función central de un gobierno en todo lugar en todo momento.

Un gobierno es un proveedor de seguridad. Esa es su meta, su esencia, su naturaleza y nada más que eso. Eso es lo que hace posible que el ciudadano débil e indefenso que pinta Maquiavelo, tenga vida mejor. No es algo que sea difícil de entender.

Las cosas se han puesto interesantes por una razón, el peligro que significa una ambición desmedida de poder del gobernante. De uno que quiera ir más allá de su misión única, la de ser un proveedor de tranquilidad social. Si el gobernante adquiere un poder que vaya más allá de su misión, será ya una amenaza a la seguridad del ciudadano y a la tranquilidad que éste quiere.

Esto hace fascinante un contraste de épocas, entre la actual y la de los tiempos del florentino.

Para Maquiavelo, el ciudadano es alguien que desea verse libre de amenazas a su persona, a sus propiedades, a sus planes y acciones. Y entiende al gobierno como ese agente que provee tal paz mental. Es un ciudadano que ama su libertad, su autonomía, su deseo de hacer las cosas por sí mismo.

En cambio, los gobiernos actuales, que han rebasado su función de ser proveedores de tranquilidad y seguridad, tienen otra idea sobre el ciudadano, una muy distinta. Un ciudadano que teme a la libertad, a su autonomía, que no desea hacer las cosas por sí mismo. Esto es lo que ha hecho ampliar las responsabilidades gubernamentales.

En fin, viendo a Maquiavelo, uno puede entender ahora que realmente no ha habido un avance en asuntos políticos y que eso en parte es explicado por un cambio de opinión acerca de la persona. De la visión optimista de esos tiempos, los nuestros piensan en nosotros de manera pesimista. Del capaz nos hemos ido al idiota.

Post Scriptum

Estas ideas ayudan a entender el peligro político quizá más importante de nuestros tiempos. La expansión de las funciones de gobierno en la actualidad es un riesgo claro y cercano a la seguridad que busca el ciudadano. El mismo riesgo que percibió Montesquieu (1689-1755).

Esto es algo que me ha llamado poderosamente la atención siempre. Los socialistas e intervencionistas reclaman un gobierno mayor, creciente, con más responsabilidades. Ignoran por completo el aventurado terreno en el que pisan. Sin quererlo, me imagino, han creado la justificación perfecta que busca el gobernante ambicioso de poder.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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