Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Libertad Religiosa y Tiranía Secular
Selección de ContraPeso.info
6 enero 2014
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Ray Nothstine. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación.

James Madison llamó a libertad religiosa el “brillo de nuestro país” y un derecho garantizado elevado por encima de la autoridad política. Pero en los Estados Unidos de hoy, algunos dirigentes, incluido el presidente Obama, están tratando de redefinir el significado inherente de la libertad religiosa al cambiar su nombre por el de “libertad de culto”.

Esta modificación implica que usted es libre de creer y practicar lo que quiera, siempre que esté confinado dentro de las paredes de las casas físicas de culto —una promesa hueca en comparación con la garantía sólida que ofrece la Primera Enmienda [de la constitución de EEUU].

Esta definición constreñida de nuestra primera libertad es modelada hoy por el intento del gobierno de Obama de obligar a los empleadores a violar su conciencia religiosa por medio del mandato del HHS [Departamento de Salud]. Del mismo modo, una serie de otros juicios de alto perfil buscan desalojar los derechos de las iglesias y las personas a practicar su fe en lugares públicos.

Sólo un ejemplo: la American Civil Liberties Union ha demandado que hospitales católicos sean obligados a realizar abortos, lo que viola claramente la misma religión que inspiró la construcción de estos hospitales.

En diciembre pasado, en una conferencia en el American Center for Progress, la libertad religiosa fue absurdamente llamada ‘privilegio Cristiano”. Durante siglos, ha sido el sueño de la laicidad progresista el crear un cielo y una tierra nuevos y libres de las restricciones percibidas de lo divino. “La religión cristiana”, declaró el filósofo Bertrand Russell, “es el enemigo principal del progreso moral en el mundo”.

Pero ¿a qué se parecería la Civilización Occidental sin Dios, y más específicamente, sin Jesucristo? En The Word of Life, el teólogo Thomas C. Oden dijo de Cristo, “la historia de Occidente no sería la historia de Occidente sin él”. El papel de la mujer, el bienestar de los indigentes, el cuidado de los enfermos, el valor de la educación -—realmente todas las esferas de la sociedad— han sido profundamente influidas por un solo hombre, Jesucristo.

El régimen secular para liberarnos de la influencia de la fe en la plaza pública promete un mundo progresista de paz y progreso humano. En realidad, a lo largo de la historia, ha ofrecido más comúnmente lo opuesto.

Mientras Occidente se apresura a repaganizarse a sí mismo, irónicamente sólo retorna al tipo de tiranía y despotismo anteriores a la defensa que la Civilización Occidental hizo de la libertad y el progreso.

En verdad, como se nos recordó en la temporada de Navidad, no es el laicismo progresista el que redime al mundo, sino Cristo. El mundo secular, e incluso muchas personas de fe, han perdido de vista el hecho de que es la fe y la vida cristiana que inspira, lo que refleja y nos acerca al mundo restaurado prometido por el Cristianismo.

Cristo, por supuesto, durará más que los intentos seculares para borrar su influencia en la sociedad. Pero la amenaza actual a la libertad religiosa es real y muy peligrosa. Por desgracia, la sociedad entera cosechará las consecuencias.

Las instituciones caritativas serán afectadas negativamente e incluso obligadas a cerrar sus puertas. Más y más gente verá como una guía moral primera a un gobierno en bancarrota y arruinado. La capacidad de las personas para buscar la verdad y el conocimiento de su vida disminuirá.

Elevar al estado por encima de la Iglesia como fuente de guía moral y verdad invierte el orden natural de las cosas, con resultados desalentadores y finalmente desastrosos.

“La Iglesia es la conciencia del estado”, declaró el reverendo Martin Luther King, Jr. Cuando el gobierno pisotea los derechos inherentes como la libertad religiosa, la tiranía sigue. Ahora más que nunca, es esencial que la plaza pública sea influida no por órdenes emanadas de quienes otorgan el poder político, sino por los mandamientos emitidos por El que nos ha concedido nuestras libertades fundamentales.

Nota del Editor

La idea de R. Nothstine trata un caso de intervencionismo moral, cuando el gobierno invade esferas ajenas a su naturaleza y comienza a convertirse en fuente axiológica. Cuando el bien y el mal se determinan por presiones políticas, cabildeo y votaciones legislativas.

Pero sobre todo, se produce una concentración indebida de poder en el gobierno, produciendo una situación en la que ya no existe el contrapeso de una moral independiente al gobierno: el régimen tiránico del que habla Nothstine.

Para más ideas del autor, ContraPeso.info: Ray Nothstine.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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