Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Religión, Libertad y Política
Eduardo García Gaspar
28 julio 2015
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una conclusión obvia. Un supuesto necesario. Pertenecer a una religión necesita una condición.

La de creer que esa religión es la verdadera. Sin esa creencia no se es realmente un creyente de tal religión.

Eso tiene consecuencias. Creer que la religión a la que se pertenece es la verdadera, crea un sentido de pertenencia fuerte entre los fieles. Esta es una noción poderosa para la definición de la identificación personal. Es el sentido ser parte de quienes profesan la verdadera religión.

En este tema, hay algo que creo que bien vale una segunda opinión.

Me refiero a dos casos que son muy claros en ese sentido de pertenencia religiosa. Tan claros son esos dos casos que llegan a verse también como pertenencia a una cultura específica y diferente al resto.

Esos dos casos son el de los judíos y el de los musulmanes. Veamos uno por uno.

En el caso de los judíos con ese sentimiento religiosos de cultura ha sido bien expresado en una frase. La frase de ser un “pueblo elegido por Dios”. Para los cristianos esta frase es muy conocida. Pero también define al otro caso, el de los musulmanes. También ellos poseen esa misma idea, la de haber sido un pueblo elegido por Dios.

¿Elegidos, pero con qué propósito? La respuesta a esta pregunta me parece muy diferente en cada uno de esos dos casos.

Por su lado, los musulmanes asignan a este propósito un elemento político y militar. Su elección divina tiene claramente un contenido terrenal de dominio territorial.

Del otro lado, los judíos representan algo muy diferente. Para ellos, el haber sido elegidos por Dios tiene un componente no de dominio, sino de conducta frente al Creador en esta tierra. Una noción moral demostrada una y otra vez en la Biblia.

El común denominador entre los dos casos es claramente religioso. Tan poderoso que define a cada una de esas dos culturas. Pero el propósito religioso es muy claro para cada uno de esos casos. Muy claro y muy diferente.

Las conquistas musulmanas en los siglos posteriores a la fundación del Islam en el norte de África y Medio Oriente, que condujeron a las cruzadas, ilustra en esa característica militar del Islam.

Consecuentemente, esa religión puede ser fácilmente interpretada como poseyendo un deber de conquista del enemigo. No extraña, por tanto, que ataques terroristas sean inspirados por creencias religiosas que tengan un componente militar y político. El mismo componente que en algún momento afectó al Cristianismo.

Las diferentes maneras de pensar se muestran también en sus consecuencias políticas. En un caso, se ha podido crear un sistema democrático y de libertades. En el otro caso, la democracia y sus libertades resulta indeseables, incluso algo odioso que va contra la religión misma.

Un suceso reciente muestra esto. El de los 13 niños que fueron condenados a muerte por ver en televisión un partido de fútbol (libertad digital.com). Un acontecimiento totalmente ajeno a la mentalidad democrática liberal.

Lo que bien creo que vale una segunda opinión, es mostrar la influencia de la religión en toda la sociedad y las consecuencias que sus ideas y creencias tienen en la vida de las personas, sean o no religiosas.

En el caso del Cristianismo, por ejemplo, hubo también casos de violencia, pero sus consecuencias derivaron en una exaltación de la libertad, muy bien expresadas en el derecho natural.

Pero el punto central quizá lo constituye una prueba de fuego. La prueba de si una religión es compatible o no con la libertad de creencia. Cuando una religión admite que existan otras religiones y que es la persona la que libremente elige entre ellas, esa religión ha pasado la prueba. En cambio, cuando una religión no admite convivir con otras, ella la ha reprobado.

Esto permite una evaluación sencilla de cada religión. Donde una persona puede elegir entre varias religiones, y ninguna de ellas responda violentamente, podrá decirse que ellas carecen de ambiciones políticas y militares. Donde lo contrario sucede, no podrá vivirse en libertad.

Finalmente, creo que cuando alguna religión deja de respetar a la libertad humana, ella comete error que va contra su propia esencia.

Post Scriptum

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