Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Aceptación del Emigrado
Eduardo García Gaspar
29 junio 2017
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Aunque se niegue, es una realidad. Una parte esencial de las culturas es religiosa. Es una identidad cultural que crea un sentido de pertenencia.

De las ideas religiosas se desprenden ideas de convivencia, de lo bueno y lo malo; de donde salen leyes y costumbres, fiestas y celebraciones, formas de ser y creencias. Y puede llegar a estar tan enterrada esa influencia religiosa, que la vivan sin darse cuenta los más ateos.

Es por esto que las religiones ajenas a la comunidad se perciben como riesgos comunitarios, atentados a la identidad propia. Con una particularidad ocasional, la de considerar menor riesgo a una religión distinta que a una variación herética de la propia.

Este es un medio ambiente quizá siempre presente en nuestra historia, pero que adquiere nuevas circunstancias en tiempos recientes, cuando la emigración hace real la presencia de varias religiones dentro de una misma comunidad.

«La población musulmana será el 4,09 por ciento en la Unión Europea en 2020. Y, en 2050, crecerá hasta el 8,12%. Mientras, los cristianos bajarán del 74,23% actual al 61,81% a mediados de siglo, según cálculos de ABC a partir de los datos del prestigioso instituto Pew Research Center». abc.es

Es natural que se tengan reacciones hacia estos sucesos. Reacciones de varios tipos, desde el rechazo absoluto hasta la aceptación indiscriminada, quizá siendo esos extremos igualmente irreflexivos.

«[…] se identificaron varias regiones como las más peligrosas […] entre ellas Corea del Norte, donde se dijo que entre 50.000 y 70.000 cristianos están detenidos en campos de detención […] Durante el año pasado, especialmente, los cristianos en Irak y Siria han sido asesinados por negarse a abandonar su fe y unirse a la “ideología radical”, del EI». noticiacristiana.com

Esta es una reacción extrema: quien sea que pertenezca a otra religión diferente a la de la comunidad, simplemente es desaparecido. Una política de exterminio justificada por lo que usted quiera.

La otra reacción extrema es la aceptación indiscriminada que llega a la creación de sub-comunidades separadas con leyes distintas:

«[…] grupos musulmanes declararon varios barrios de Copenhague y de otras ciudades del país bajo la vigilancia de la ley islámica. “Está entrando en zona controlada por la sharia”, rezaban los carteles a las entradas de los barrios donde se concentraba la mayoría musulmana, actualmente la segunda religión del país en número […] En barrios de gran inmigración, en el este de Londres, crecieron los ataques a personas que no obedecían según sus criterios las leyes islámicas». libertaddigital.com

Viendo esto desde la perspectiva de la emigración, existe un principio general útil: el respeto a la cultura del lugar al que usted emigra. Si usted es musulmán y emigra a Londres, acepta el respeto a eso que existe ya en Londres, sin pretender formar una comunidad con otras leyes opuestas, ni una zona de excepción a lo local.

Y entonces es que surge una variable vital, la de la libertad del lugar al que usted emigra. Si va a un lugar en el que existen libertades, entre ellas la religiosa, usted será libre de practicar la suya respetando a los que tienen otras creencias. Esa es la naturaleza del lugar al que ha emigrado y debe cumplir con ella.

Mi punto es uno de asimilación, al menos parcial, del emigrado. Es la obligación que tiene y es aceptar que se ha mudado a otro lugar y que debe respetar. Este es el punto en el que la diversidad debe limitarse, como expresó G. Sartori.

Quien acepta al recién llegado muestra una actitud que debe ser correspondida por el otro por medio de no ir en contra de las creencias de la comunidad que lo ha aceptado. Especialmente en contra de las libertades que en verdad han sido lo que le ha abierto las puertas.

La manifestación más conspicua es el respeto a las leyes del lugar que ha aceptado al recién llegado y no pretender crear las propias suyas en zonas de excepción. Si en esa sociedad se permite beber alcohol, no podrá castigarse a quien lo haga, sea de la religión que sea.

Al final, es posible ver el papel doble de la religión para manejar el asunto.

Podrá haber creencias religiosas que vayan al extremo de querer aniquilar al infiel, pero también podrá haber creencias religiosas que le den la bienvenida cuando el recién llegado acepte el valor de la libertad de creencia.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Facebook
Extras

AVISO SUSPENSION PUBLICACIONES

Dejaremos de publicar columnas a partir del lunes 17 de julio. Estaremos de regreso en lunes 31. ¡Un inmerecido descanso!