Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Redistribución: Sus Fallas
Leonardo Girondella Mora
9 octubre 2017
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


La confusión entre pobreza e igualdad —un error enorme de la actualidad— asegura la implantación de medidas correctivas que producen consecuencias indeseables.

Para simplificar lo anterior examino la situación siguiente

Un mundo de dos personas. La persona A tiene posesiones con un valor de 1,000. La persona B tiene posesiones con un valor de 300.

¿Existe un problema en esa situación? Aunque algunos afirmen que sí, la información dada no permite la justificación de tener un problema que resolver —lo único que puede decirse es que A tiene más de tres veces las posesiones de B.

¿Es un problema? ¿Es algo injusto? La respuesta es que no se sabe y no se tiene información suficiente para concluir algo justificado —a pesar de lo cual existe una mentalidad que concluye eso precisamente, que hay algo malo en esa situación.

Esta mentalidad es la que quiero examinar.

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Complico el ejemplo anterior solamente un poco:

Un mundo de cuatro personas. La persona A tiene posesiones con valor de 1,000. La persona B tiene posesiones que valen 400. Las personas C y D tienen cada una posesiones que valen 100.

Quien piensa que eso es injusto y que debe solucionarse con una redistribución de las posesiones —sin información adicional a la que da ese párrafo, comete varios errores que señalo en lo que sigue

Propondría, simplemente que se redistribuyan las propiedades que en total valen 1,600 y a cada persona le tocarían 400 en valor de propiedades.

• Sería injusto en general justificar que el beneficio a las personas C y D sea posible de justificar moralmente dañando a A. ¿Puede ser legítimo que el bien hecho a una persona admita dañar a otra? Por supuesto no, en ausencia de otra información.

• Sería miope concluir que las personas C y D son pobres. Es posible que no lo sean y necesitaría tenerse más información para concluir eso —pues todo lo que se sabe es que A tiene diez veces más posesiones que C y D.

• Se actuaría bajo ignorancia distribuyendo las posesiones sin conocer su origen. Si A obtuvo esas posesiones mediante actividades ilegales e inmorales se abrirían posibilidades de acción punitiva no aplicables al caso de que esas propiedades fueran el producto de trabajo y esfuerzo.

• También se actuaría con ignorancia al no conocer el dinamismo de la situación: episodios pasados que podrían mostrar, por ejemplo, que hace tiempo C poseía bienes con valor de 500, o que D tenía posesiones de 50 —o cualquier otra posibilidad necesaria de conocer para decidir con corrección.

• Sería muy limitado reducir la solución a un asunto de redistribución, lo que necesariamente supone que el monto total de posesiones es fijo —ignorando que al mismo tiempo podría ser que A eleve sus posesiones a 1,100 y C a 200.

• En caso de que se obtuviera información adicional que corroborara que C y D no tienen una vida mínimamente deseable, la redistribución debe ser evaluada junto con otras alternativas, como la ayuda que A y B puedan dar de inmediato a C y D — o hacer algo para que estos últimos pueden por sí mismos mejorar su posición.

• Se actuaría con ignorancia al desconocer lo que ocurrirá después de la redistribución. Si en el T1 cada persona tiene 400 en bienes, no debe creerse gratuitamente que en T2 esa misma distribución permanecerá igual o similar —si ella cambia y vuelve a ser «injusta», tendría que justificarse otra redistribución en una cadena sin fin de ellas.

• Se actuaría olvidando los costos de la redistribución, la que necesitaría la acción confiscatoria de una autoridad que actúa con coerción y se apropiaría al menos del costo que esa redistribución tiene —con posibilidad de usos inadecuados como darle más posesiones a C porque ha prometido votar por el gobierno; o a A porque es amigo de la autoridad.

• También se actuaría olvidando las consecuencias de la redistribución en la conducta de las personas —aquellos cuyas posesiones fueran confiscadas perderían el incentivo para aumentarlas; igual a lo que le sucedería a quienes las reciben, los que tampoco tendrían ya el incentivo para conseguirlas por sí mismos.

• Se ignoraría otra posibilidad de explicación de la situación, pues es factible que las posesiones de A hayan hecho posibles las posesiones de D o de C —quizá uno de ellos sea un empleado de A y gracias a ello tenga esas posesiones.

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Lo que he intentado hacer es mostrar algunos de los errores que se cometerían en actos de redistribución de la riqueza y que pueden comprenderse sin mayor dificultad viéndolos como equivocaciones imprudentes —carecer de información suficiente e ignorar efectos posteriores.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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